El ex presidente del Gobierno destacará hoy en el Senado que sus informes dirigidos a ‘Julito’ tienen un gran valor, que sus ingresos fueron declarados legalmente y que está avanzando con «pruebas contundentes» sobre sus asesorías.

José Luis Rodríguez Zapatero ha repetido en las últimas semanas de manera constante que nunca se ha involucrado en acciones ilegales, y menos aún de forma abierta. «¿Cómo pueden considerarse comisiones los pagos a Julito si los he declarado ante Hacienda con mi nombre completo?», ha preguntado retóricamente a numerosos interlocutores interesados en su caso. En este punto basará su defensa durante su comparecencia hoy en el Senado. Reconoce que recibir 460.000 euros durante seis años de un empresario recientemente detenido por blanqueo de capitales es un «serio contratiempo». Que en toda su extensa carrera nunca se había encontrado en una situación semejante, también. Pero que esto no implica delito ni ninguna acción ilícita. «Ni siquiera existe el más mínimo indicio», afirma con contundencia.
Para preparar lo que será una de sus intervenciones más trascendentales, ha contado con el apoyo de su círculo más cercano, entre ellos el directivo de Telefónica Javier de Paz, además del veterano catedrático de Derecho Procesal Víctor Moreno Catena, que ha aportado análisis sobre el aspecto judicial.
Zapatero ha explicado a su círculo por qué decidió aceptar pagos de esa peculiar sociedad llamada Análisis Relevante, fundada en febrero de 2020, sin empleados, administrada por su cercano amigo Julio Martínez Martínez y cuyos clientes solo eran miembros de su familia. Ha subrayado que condujo todo con total transparencia ante las autoridades fiscales y que cuenta con reconocimiento como consultor internacional.
Insiste repetidamente en sus numerosos viajes internacionales durante los últimos años, su experiencia como jefe del Ejecutivo español y su papel en la liberación de presos políticos en Venezuela, evento del que se considera «padre moral» tras sus negociaciones con las autoridades chavistas desde 2015. Según su valoración, este conjunto de logros configura un capital intangible de gran valor que pudo ser monetizado aún más. Además, destaca como mérito que ha sido el único presidente del Gobierno sin ningún caso de corrupción durante su mandato.
Actualmente, sobre el ex presidente pesa la amenaza de los cobros recibidos entre 2020 y 2025 por unos quince informes geoestratégicos, cada uno con una extensión de aproximadamente diez páginas. Estos análisis, identificados con el logo de Análisis Relevante —una A y una R—, incluyen conclusiones generales, como que la pandemia del Covid sería «una crisis prolongada». Por estos trabajos, percibió casi medio millón de euros, a los que se suman 200.000 euros adicionales que recibieron sus dos hijas a través de su empresa What the fav, vinculada al mismo empresario detenido y dentro del mismo período. Estas sumas correspondieron a servicios de marketing y diseño para varias sociedades de Julito, incluidas la mencionada AR, una compañía de aceite y otra dedicada a proyectos en Internet.
En oposición a esta documentación comercial, que Zapatero admitió en todo momento tras la revelación de EL MUNDO, surge una versión distinta. Los investigadores del caso Plus Ultra, que se tramita con reserva en el Juzgado número 15 de Madrid y próximamente pasará a la Audiencia Nacional por haber adquirido «una nueva dimensión», según fuentes oficiales, apuntan inicialmente a la existencia de pagos encubiertos en forma de comisiones.
Se plantea que Zapatero habría actuado a través de un colaborador de confianza, Julito Martínez, ocultando todo bajo la apariencia de informes de escaso valor. En esta línea, la compañía aérea Plus Ultra, en situación técnica de quiebra, habría contratado a Martínez como «conseguidor», figura reconocida por la propia empresa, quien no solo gestionó trámites clave ante el Gobierno de Maduro, sino que participó en la obtención del rescate público otorgado por el Ejecutivo de Sánchez, por una suma cercana a 53 millones públicos. Esta versión es apoyada y ampliada por el ex ministro José Luis Ábalos y el empresario Víctor de Aldama. Además, Martínez poseía un contrato que le aseguraba un 1% como comisión en caso de conseguir dicha ayuda pública, tal y como adelantó este periódico.
La explicación oficial de Zapatero, que hoy expondrá con ejemplos «irrefutables», según sus allegados, sufrió un revés esta misma semana con la declaración de Sergio Sánchez, antiguo jefe de prensa del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y socio al 25% de AR junto al empresario amigo de Zapatero. Al confirmarse su participación en la sociedad, aclaró que fue él quien redactó los informes materialmente, minimizando el papel del ex presidente; que se basó en fuentes públicas para elaborarlos, restando importancia a su contenido; y que posee documentación que lo respalda, lanzando una advertencia inquietante.
De este modo, le arrebató a Zapatero la autoría que él había reivindicado, y agregó que nunca lograron vender esos estudios. Ante este giro inesperado, Zapatero afirma que tiene en su poder varios informes escritos por él mismo, que acreditan que él es el verdadero autor principal, aunque reconoce que la autoría es «compartida» con Sánchez, con quien asegura haber trabajado de manera «cordial y colaborativa».
El veterano líder socialista insiste en que la suma de sus asesorías no es tan elevada si se distribuye en cinco años; que los honorarios habituales de un expresidente del Gobierno por conferencias superan ampliamente esta cifra; y que nunca empleó sociedades pantalla ni testaferros para estas operaciones. Reitera que sus declaraciones fiscales son la prueba definitiva que descarta cualquier duda.
Con todos estos argumentos, Zapatero reaparece con un renovado ánimo y optimismo. Afirma que mientras más dure el acoso de la oposición, mejor se muestra su faceta política, y que lo que parecía una jornada negativa para el socialismo podría transformarse en el inicio de la recuperación de su partido, apoyada en su intervención. Habrá que esperar para comprobar si se cumple la predicción que le hizo un pasajero en uno de sus primeros viajes a Venezuela, cuando, al verlo revisar la lista de películas a bordo, le señaló con el dedo una de ellas: la última entrega de ‘Misión Imposible’ de Tom Cruise.

