España, bajo la administración de Pedro Sánchez, ha decidido no unirse a la disuasión nuclear europea encabezada por Francia ni a ofrecer apoyo logístico a Estados Unidos en la operación contra Irán.
Ex altos mandos militares expresan inquietud por el aislamiento de España, advirtiendo que Estados Unidos podría buscar socios más confiables, como Marruecos, lo que debilitaría la posición estratégica española.
La postura de Sánchez ha provocado tensiones con Estados Unidos y división dentro de la Unión Europea, y se interpreta como una maniobra política interna que podría dañar las relaciones bilaterales y la reputación internacional de España.
Mientras que naciones como Alemania, Reino Unido y Polonia apoyan la iniciativa nuclear francesa, España queda excluida de los principales pactos militares y defensivos en Europa.
Emmanuel Macron dio este lunes un paso trascendental. Desde la base de submarinos nucleares de Île Longue, en Brest, anunció el incremento del arsenal atómico francés y formalizó su propuesta de «disuasión avanzada» para Europa.
Ocho países ya se han sumado: Alemania, Reino Unido, Polonia, Países Bajos, Bélgica, Grecia, Suecia y Dinamarca. Sin embargo, la España de Pedro Sánchez no figura entre ellos.
El anuncio se produjo en un momento crucial. Los Veintisiete evidenciaron su división respecto a Irán en el Consejo de Exteriores extraordinario del domingo: algunos alineados completamente con EEUU e Israel; otros manifestaron reservas sobre los métodos…
Y solo España reprobó de forma directa el ataque «fuera de la Carta de la ONU y del derecho internacional», retirando sus aviones cisterna de Rota y Morón de la Frontera.
«Marruecos se frota las manos»
Mientras tanto, la ministra de Defensa, Margarita Robles, argumentaba que Estados Unidos «sabe que aquí no se llevará a cabo» el apoyo solicitado y, por ello, «han adoptado por decisión soberana el traslado a otras bases».
«Esto perjudica las relaciones bilaterales», lamentó la dirigencia del PP; «EEUU tomará nota». Y antiguos altos mandos del Ejército reforzaron esta percepción: «A medio plazo, Estados Unidos podría buscar un socio más confiable, como Marruecos, que seguro está celebrando».
Además, ante la falta de atención de Washington, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, criticó la postura de Sánchez: «Primero Hamás lo agradece. Luego los hutíes. Ahora Irán le da las gracias. ¿Eso significa estar en el ‘lado correcto’ de la historia?».
Inquietud en el ámbito militar
La negativa de España a brindar apoyo logístico a la operación militar de EEUU contra Irán desde territorio español ha generado descontento entre varios exaltos mandos militares, quienes interpretan la decisión como una «estrategia política de Pedro Sánchez» destinada a «agradar a sus socios de Gobierno».
El almirante retirado Juan Rodríguez Garat, exalmirante de la Flota con 47 años de experiencia en la Armada, destaca la contradicción: «No entiendo la insistencia en los aviones cuando el tema de los barcos en Rota es más complejo. La Marina estadounidense despliega buques en Rota que, al salir al mar, pueden realizar misiones encargadas por Estados Unidos».
El teniente general Juan Montenegro, exrepresentante militar de España ante los comités de la OTAN y la Unión Europea entre 2018 y 2021, también retirado, advierte que la situación con los aviones cisterna es «muy preocupante», dado que «la vertical de Morón representa un punto estratégico para Estados Unidos».
Actualmente, dos enfoques compiten en la UE sobre cómo desarrollar la denominada «autonomía estratégica» del continente, y España no se encuentra alineada con ninguno de ellos.
La Europa de la Defensa
El primero busca un avance federal. Sus partidarios evocan la Comunidad Europea de Defensa (CED), proyecto promovido por Francia en 1950 para unificar las fuerzas armadas de los seis países fundadores, como un paso lógico tras la Euratom y la Comunidad Económica Europea.
Macron y Friedrich Merz encabezan esta visión. El canciller alemán anunció en la apertura de la Conferencia de Seguridad de Múnich que ya mantuvo con Macron «las primeras conversaciones» sobre la «disuasión nuclear europea».
La segunda corriente está liderada por Kaja Kallas, Alta Representante de la UE y exprimera ministra de Estonia, quien reconoce que las armas nucleares son «lo único efectivo» como disuasión y está abierta a debatirlo.
No obstante, advierte que cualquier avance excesivamente ambicioso en autonomía estratégica podría incentivar a Estados Unidos a abandonar a Europa. Y dado que la UE «nunca será tan poderosa ni disuasoria» como Washington, al menos a corto plazo, su posición es evitar acciones que provoquen la retirada estadounidense.
De hecho, el Ejecutivo español indicó que no permitirá el uso de las bases de Sevilla y Cádiz para la ofensiva contra Irán dentro de la operación Furia Épica. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, enfatizó: «No cederemos nuestras bases para nada que no esté contemplado en el Tratado ni en la Carta de la ONU».
«La Humanidad los juzgará»
La política exterior con «voz propia» de Sánchez no encaja actualmente en ninguna de las dos posturas. En Múnich, el presidente español rechazó tanto el paraguas nuclear europeo como el compromiso de aumentar el gasto en defensa al 5% del PIB.
«El rearme nuclear no es el camino a seguir», declaró. «Hace 70 años, nuestras generaciones anteriores concluyeron que la disuasión nuclear resultaba demasiado costosa y peligrosa».
El efecto palpable de esta postura es el aislamiento. España ha sido excluida de varias minicumbres y reuniones de alto nivel en los últimos meses.
El eurodiputado del PP y exembajador de España ante la OTAN, Nicolás Pascual de la Parte, resumió a EL ESPAÑOL: «Sánchez opera en un plano retórico, defendiendo un pacifismo que ignora la realidad». Añadió: «Europa no alcanzará soberanía política efectiva si no desarrolla una disuasión nuclear«.
Mientras tanto, Macron ha pasado de la teoría a la práctica. Los ocho países que han aceptado colaborar en su oferta podrán recibir fuerzas aéreas estratégicas francesas, incluyendo cazas Rafale equipados con misiles nucleares ASMPA.
«El inconveniente es que el arsenal nuclear francés es principalmente estratégico, no táctico«, apunta el europarlamentario.
Alemania participará en ejercicios nucleares dirigidos por París. Polonia mantiene «conversaciones» con Francia para integrarse en el programa, mientras que los primeros ministros de Suecia y Bélgica han confirmado su adhesión.
La decisión sobre el uso de armas nucleares seguirá siendo exclusivamente del presidente francés. Sin embargo, el mensaje geopolítico ya está claro: España no forma parte de la estructura de la Europa nuclear y a Sánchez lo felicita el Gobierno teocrático de Irán.
«Es una decisión ideológica»
No obstante, la posición del Gobierno muestra grietas. Dos destructores Aegis, el USS Roosevelt y el USS Bulkeley, desplegados en Rota y equipados con capacidad antimisiles, zarparon el fin de semana hacia el Mediterráneo Oriental para participar en el ataque contra Teherán.
Para el teniente general Montenegro, es «una decisión ideológica» que busca desvincularse totalmente de cualquier intervención en Irán. «Los estadounidenses, para no causar molestias, retiraron sus cisternas, complicando su propia operación, aunque pueden adaptarse. Sin embargo, geoestratégicamente quedamos muy mal parados«.
No es la primera vez que sucede. Montenegro recuerda una experiencia personal: «En 2019, mientras estuve en el Abraham Lincoln, escoltado por la fragata Méndez Núñez, el Gobierno decidió retirarla porque no estaba conforme con las operaciones que iba a realizar el portaaviones. El comandante estadounidense me confesó su gran decepción».
La imagen, insiste, es la de un socio que falla en el momento de necesidad: «Las relaciones entre España y Estados Unidos están bastante debilitadas. No convendría profundizar en ello».
Voces del sector más duro del Partido Republicano se han levantado contra esta postura. El senador Lindsey Graham acusó a los aliados europeos de haberse «suavizado de forma patética» frente a Irán y señaló directamente a España: «En estos momentos uno conoce la auténtica naturaleza de sus aliados«, criticó.
«La OTAN es una cosa; las relaciones bilaterales entre España y Estados Unidos, que permiten el uso de Morón y Rota, son otra», agrega el teniente general Montenegro.
«Esto repercute en las relaciones bilaterales. A medio plazo, Estados Unidos puede hallar un aliado más fiable en Marruecos, que debe estar celebrando porque es un socio preferente para la administración Trump».
Añade: «Francia, Alemania y Reino Unido respaldan las operaciones estadounidenses porque entienden que el objetivo es derrocar un régimen responsable de más de 30.000 muertes. España debe comprender que no puede siempre oponerse al mundo civilizado».
«Imagen de poca credibilidad»
El teniente general Montenegro teme que la «imagen de poca credibilidad» que transmite España pueda provocar una pérdida de confianza que a largo plazo se traduzca en la posible pérdida de las bases de Rota y Morón.
«Si ocurre esto, perderíamos un pilar clave en nuestra capacidad de apoyo a la paz global en los despliegues estadounidenses. Además de la protección frente a misiles balísticos de, por ejemplo, Rusia, o cualquier otro país con capacidad ofensiva».
Montenegro resalta que se trata de «una decisión interna» orientada a «contentar a los socios de Gobierno», ya que aunque España permitiera que Estados Unidos utilizara sus bases para apoyo logístico en la operación contra Irán, la República Islámica no tendría posibilidad de represalias contra España. «No existen misiles balísticos capaces de alcanzarnos«.
El exalmirante Rodríguez Garat sostiene que el Gobierno evita «la imagen de un ataque estadounidense con bombarderos B-52 o B-2 apoyados por un avión cisterna con reabastecimiento en vuelo en Rota«, una precaución que considera excesiva».
Garat va más allá y cuestiona la base en la que se asienta la postura oficial: «El orden internacional se desplomó hace años, especialmente tras la llegada de Trump. Se está construyendo un nuevo orden con el apoyo de quienes reconocen que el anterior fracasó. Al negar esta realidad, nos ausentamos voluntariamente de los espacios donde se debate este nuevo orden».
Una serie de «errores estratégicos» ha reducido el peso internacional de España: «Ni en la OTAN ni en la UE nos consideran. Hemos dejado de tener influencia mundial«.
Para el almirante retirado, la resistencia española a incrementar el gasto en defensa dentro de la OTAN y su tendencia a distanciarse de sus principales aliados europeos la sitúan en «una posición marginal, al igual que Hungría». Mientras Orbán «está en un extremo del centro de gravedad europeo, nosotros estamos en el opuesto».
No obstante, Garat estima exagerado suponer que esta decisión acarreará consecuencias inmediatas para España: «El problema con Trump es lo que dice, no lo que hace. Si mañana expresara apoyo a la soberanía marroquí sobre Ceuta y Melilla, sería un respaldo político a Marruecos, pero no modificaría la realidad, y es que las fronteras están reconocidas por la UE».
Lo mismo ocurre con las bases militares estadounidenses en territorio español, que constituyen «un activo en sí mismas» y un valioso nodo logístico debido a su aeropuerto y puerto de gran relevancia.
«Rota es insustituible. Construir una base similar hoy, incluso en Marruecos, es una quimera, comparable a levantar una catedral. No ocurrirá».
Concluye: «Los estadounidenses continúan disfrutando de la base y saben que [las relaciones se normalizarán] cuando desaparezca la dependencia antinatural de este gobierno con sus socios, los mismos a quienes les habría gustado que la OTAN hubiese sido derrotada en la Guerra Fría».
«Hemos dejado de contar»
Al menos 15 aviones cisterna KC‑135 abandonaron en las últimas horas del domingo las bases de Sevilla y Cádiz con destino a instalaciones estadounidenses en Ramstein (Alemania), el sur de Francia y Reino Unido.
Los tres países, que tras el Consejo de la UE emitieron una declaración conjunta, mostraron su disposición a autorizar «acciones defensivas» contra el régimen de los ayatolás.
Según Margarita Robles, Estados Unidos retiró sus tankers porque «saben que desde aquí no se llevarán a cabo» las misiones de apoyo y, por tal motivo, «han decidido de forma soberana trasladarse a otras bases».
Los KC-135 son aviones de reabastecimiento en vuelo que operan a gran altitud como naves nodrizas. Cuando los bombarderos estadounidenses se acercan a la zona designada, conectan mediante pértiga o manguera y recargan combustible en vuelo sin necesidad de aterrizar.

