La ministra ha renunciado al futuro, aunque no abandona completamente la escena, pues sigue desempeñándose como vicepresidenta segunda del Gobierno.

La salida de Yolanda Díaz como figura principal en el espacio político situado a la izquierda del PSOE ha confirmado definitivamente el fin de Sumar como estructura política, apartando a la vicepresidenta segunda del Gobierno de coalición y dando inicio a una nueva etapa en el funcionamiento del Ejecutivo. Los cinco ministros que entraron al Gobierno representando a Sumar permanecen en un limbo, pues el partido firmante del acuerdo con el PSOE se ha desvanecido y la coordinadora oficial de la gestión de esos ministerios ha renunciado al futuro, aunque mantiene sus cargos como ministra y vicepresidenta.
Por ahora, los partidos situados a la izquierda del PSOE respiran con mayor tranquilidad. La dimisión de Díaz fue requisito indispensable para comenzar la reconstrucción del espacio. Esta será la tercera reorganización tras el colapso, primero de Podemos y luego de Sumar. Izquierda Unida, Más Madrid, Compromís, los Comunes, la Chunta y otros más deben competir además por la atención frente a la nueva figura emergente de la izquierda española: Gabriel Rufián. La propuesta alternativa de él junto a Emilio Delgado, de Más Madrid, no prosperó, ya que las fuerzas independentistas catalanas y vascas la rechazaron. Sin embargo, fuentes de los partidos implicados en la reconstrucción mencionan que la presencia de Rufián representa «una amenaza» para ellos. «Rufián goza de mucha popularidad entre nuestros seguidores y votantes. Los jóvenes de izquierda lo respaldan, comprendiendo mejor su discurso que el nuestro. Es una referencia más firme para nuestras bases que los ministros que ocupamos el Gobierno», explican esas fuentes.
En política no existen vacíos. El espacio dejado por Díaz se ocupará más temprano que tarde. Quizás el relevo ya está en marcha y pudo comenzar en la rueda de prensa del último Consejo de Ministros. El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, presentó el primer Marco Estratégico Estatal de Soledades, un plan diseñado para enfrentar la soledad mediante la creación de «un tejido comunitario» y «entornos de proximidad», destinado a asistir a quienes padecen soledad no deseada.
REFERENTE CLARO
Las fuentes consultadas señalan al ministro como referente evidente del programa político sin partido ni liderazgo que desarrollan los ministros que alguna vez representaron a Sumar. Así lo relatan quienes forman parte de ese espacio. «Bustinduy es quien, de forma efectiva y natural, comienza a coordinar la actuación política de los Ministerios de Sumar. Él y su equipo mantienen comunicación estrecha con los partidos que intentan converger en una candidatura única a la izquierda del PSOE. Hay que considerar que al concluir la reconstrucción y designar a un nuevo líder, el cambio repercutirá también en la dinámica del Gobierno de coalición. Por ejemplo, si el líder fuera Bustinduy, le correspondería la Vicepresidencia que en primer lugar fue para Podemos y luego para Sumar». Por ahora, Bustinduy evita hablar de liderazgos, aunque algunos cargos públicos afirman que «la opción Bustinduy se definirá de forma natural». «No es descartable», indica otra fuente. Rufián ha manifestado un apoyo explícito al ministro de Derechos Sociales como cabeza de lo que surja tras la negociación.
Aunque ha renunciado al futuro, la vicepresidenta segunda nunca ha contemplado abandonar su posición en el Gobierno. En este punto existe un consenso absoluto entre todos los partidos del espacio Sumar. Algunas voces internas, aunque minoritarias, opinan que pertenecer a un Gobierno que no logra resolver el grave problema social de la vivienda o reducir significativamente la desigualdad no contribuye a construir una alternativa de izquierdas creíble y confiable. «Actualmente, estar en el Gobierno nos penaliza y no ofrece ningún beneficio», afirman esas fuentes, citando como ejemplo el impacto político negativo que ha tenido la huelga médica y la alta conflictividad en el sector para la ministra de Sanidad, Mónica García, quien llegó a la política tras liderar la Marea Blanca, movimiento progresista en defensa de la Sanidad Pública.
«De ninguna forma se abrirá ahora ese debate de abandonar o no el Gobierno. Sería un error y desviaría la atención hacia donde no queremos», concluyen las fuentes de uno de los partidos. La permanencia de los cinco ministros de Sumar es un anuncio positivo para el presidente Sánchez. Lo contrario representaría, sin duda, un serio problema político adicional para el jefe del Gobierno de coalición.

