La nueva Sumar busca cambiar el enfoque ‘cesarista’ de Yolanda Díaz mientras Podemos se excluye para evitar ser apoyo del PSOE

Rita Maestre, Lara Hernández, Antonio Maíllo, Mónica García y Ernest Urtasun en el acto del Bellas Artes.

Sumar está preparando una reestructuración interna para implantar un modelo más horizontal que evite el liderazgo centrado en Yolanda Díaz.

Izquierda Unida, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar intentarán distribuir el poder de manera más balanceada, reflejando la presencia territorial de cada partido.

Podemos se excluye de la nueva iniciativa para evitar ser «apoyo del PSOE» y mantiene discrepancias programáticas y estratégicas con las demás fuerzas.

El porvenir de la coalición y el equilibrio de fuerzas dependerán de los resultados en zonas clave como Andalucía, donde IU liderará la lista.

De los errores se aprende. Al menos eso es lo que sostienen en la izquierda. Los principales partidos que componen la coalición Sumar —Izquierda Unida, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar— se alistan para una reorganización.

Después del evento del pasado sábado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid para relanzar la iniciativa política, ahora estos partidos planean nuevos actos en Andalucía y Cataluña tras Semana Santa.

Si en Madrid la anfitriona fue Rita Maestre, representante de Más Madrid, en el sur tendrá ese rol Izquierda Unida, y en Barcelona serán los seguidores de la exalcaldesa Ada Colau.

Esto representa una clara declaración sobre las zonas donde cada formación tiene mayor influencia.

La propuesta apunta a establecer una estructura estable y no solo electoral en el ámbito nacional, donde el reparto de poder sea “más horizontal”.

El objetivo es evitar repetir los errores del Sumar de Yolanda Díaz, que configuró un movimiento a su imagen, con independientes y allegados ocupando los puestos clave.

Lo mismo ocurre en el Grupo Parlamentario, donde su cercana Marta Lois fue la primera portavoz, seguida por Íñigo Errejón (quien dejó el cargo tras una acusación de agresión sexual) y actualmente la portavoz es otra colaboradora reconocida de la vicepresidenta segunda: Verónica Martínez Barbero.

Las portavocías adjuntas están asignadas a Comunes y Més per Mallorca, tras la salida de Jorge Pueyo de la Chunta, a pesar de que existen partidos como Más Madrid o IU con mayor arraigo territorial.

Las tensiones que provocaron la ruptura con Podemos y una diputada de Compromís en el Grupo Mixto redujeron el Grupo Parlamentario de 31 a 26 diputados.

Hoy, la prioridad principal es lograr una distribución más justa en la conformación de las listas para las elecciones generales y europeas.

Se plantea formar una mesa de partidos para diseñar una nueva organización interna que refleje el peso territorial de cada formación.

En principio, IU debería poseer más influencia en Asturias y Andalucía; Más Madrid dominará en la capital; Comunes en Cataluña; y Compromís en la Comunidad Valenciana.

Posteriormente se definirá la nueva marca y el cabeza de cartel, cuya elección podría surgir de un acuerdo entre las formaciones, aunque IU sugiere la realización de primarias y ha insinuado que presentará candidato propio.

En el entorno de Yolanda Díaz y en La Moncloa comienzan a impulsar al ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, quien en febrero ya ha participado dos veces en las ruedas de prensa tras el Consejo de Ministros.

Su liderazgo también cuenta con el respaldo de Más Madrid y no genera recelos en los partidos, aunque no genera gran entusiasmo ni entre las bases ni entre el electorado.

Lo prioritario ahora es evitar conflictos en la distribución de puestos en las listas para las generales.

Esto ocurrió en 2023, cuando Podemos quedó relegado al quinto lugar en la lista por Madrid, frente a dos puestos para Más Madrid y otros dos para Yolanda Díaz, quien situó en los primeros lugares a un independiente, el diplomático Agustín Santos Maraver.

Esa estrategia se repitió en otras circunscripciones como Asturias, donde, pese a que IU es la fuerza predominante a la izquierda del PSOE, Díaz designó a otro independiente.

Situación similar ocurrió en las europeas, donde la vicepresidenta apostó por una independiente con poca influencia, Estrella Galán, y asignó los puestos 2 y 3 a Comunes y Compromís.

Esto dejó, por primera vez en la historia, a Izquierda Unida sin eurodiputados, al ir en cuarto lugar.

El fracaso en esas elecciones, en las que la lista de Podemos, encabezada por Irene Montero, logró sólo un eurodiputado menos, fue decisivo para que Yolanda Díaz diera un primer paso atrás.

La ministra anunció que no lideraría Sumar, aunque continuó controlando discretamente un movimiento que, según sus cifras, cuenta con 70.000 inscritos pero poca participación y escasa implantación territorial.

Para corregir esto, Díaz planteó una gira por España para promover Sumar y «escuchar» a la ciudadanía; sin embargo, terminó abandonando, como aquellos artistas que suspenden sus conciertos por baja venta.

No se puede construir un movimiento popular desde un ministerio esperando que solo la gestión asegure el voto”, admiten críticos que observan cómo todo el proyecto terminó fracasando.

Por ello, ahora buscan evitar esos errores y proponen una gira junto a los partidos con conocimiento del terreno.

Podemos, fuera

La cuestión es si Podemos se unirá a este nuevo bloque de la izquierda. El pesimismo es compartido en ambos lados.

Los partidos que integran Sumar hoy consideran complicado que se sumen los de Irene Montero. “Tienen su propio camino”, reconocen.

Por su parte, los morados no parecen dispuestos, alegando que no desean ser “el apoyo del PSOE”. Señalan que sus discrepancias con otros partidos son “programáticas” y de “debate político”. Desde el otro frente les acusan de problemas “de ego”.

Las dos últimas negociaciones —para los comicios en Castilla y León y Aragón— se rompieron en el último momento.

En ambos casos, Podemos concurrió separado, mientras IU lo hizo en coalición con Movimiento Sumar o Equo.

Las encuestas les asignaban un máximo de un diputado. Podemos perdió su representación en Aragón e IU la mantuvo. Ahora, en Castilla y León, ambos pueden quedarse sin escaño.

La otra prueba decisiva será Andalucía. De los cinco diputados en el Parlamento andaluz, uno corresponde a IU (Inmaculada Nieto), tres a Podemos y uno a Sumar (aunque hace cuatro años ese puesto pertenecía a Más País).

Actualmente, el candidato a la Junta es Antonio Maíllo, coordinador federal de IU, apoyado por 840 concejales de la región.

La cuestión es si Podemos formará parte de esta coalición o competirá de forma independiente, arriesgando su representación. El resultado en Andalucía marcará la relación de fuerzas a nivel nacional.

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