Los responsables en Bruselas trabajan intensamente para resolver el veto húngaro al préstamo de 90 000 millones de euros para Ucrania. ¿Qué alternativas están sobre la mesa?
Con Budapest enfrentándose a Kiev por el destino del oleoducto Druzhba, Bruselas busca urgentemente una vía para resolver esta crisis creciente.
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«Algo debe ceder», afirmó un alto funcionario de la UE.
El primer ministro húngaro Viktor Orbán ha bloqueado un crucial préstamo de 90 000 millones de euros para Ucrania, argumentando que Occidente busca interrumpir intencionadamente el paso de petróleo ruso a bajo costo, en una maniobra política impulsada por el presidente Volodymyr Zelenskyy.
En medio de una intensa campaña electoral, Orbán ha convertido el daño al oleoducto en un asunto de soberanía nacional, negándose a modificar su postura hasta ahora. Por su parte, Zelenskyy sostiene que drones rusos atacaron el oleoducto y ha sugerido a Orbán buscar explicaciones en Moscú.
La Comisión Europea se encuentra atrapada en medio del conflicto, teniendo que equilibrar la seguridad energética de todos los Estados miembros y el respaldo a un país bajo invasión.
«De una forma u otra, entregaremos el préstamo», declaró la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en Kiev junto a Zelenskyy.
«Quiero ser muy clara: disponemos de varias opciones y las vamos a aplicar.»
Pero, ¿qué opciones existen y cuán viables son? Euronews analiza más en detalle.
La opción Druzhba
Funcionarios y diplomáticos de la UE coinciden en que la vía más sensata y factible es que Ucrania repare el oleoducto Druzhba.
Según Kiev, el tramo que atraviesa la región de Lviv sufrió graves daños por un ataque con dron ruso el 27 de enero.
Von der Leyen transmitió esta petición a Zelenskyy durante su visita, solicitando que los trabajos de reparación se realicen con mayor rapidez. Fue significativo que la presidenta de la Comisión hiciera este llamado en una rueda de prensa pública.
Zelenskyy respondió a la solicitud, aunque advirtió que no es posible acelerar el proceso debido a los constantes bombardeos rusos.
En una reunión de expertos el miércoles, Ucrania presentó un documento, al que Euronews tuvo acceso, donde afirma que se están «ejecutando activamente trabajos de reparación y restauración».
«Las medidas de seguridad y estabilización continúan, pese a las amenazas diarias de nuevos ataques con misiles», indica el texto. «La parte ucraniana está interesada en reanudar el tránsito lo antes posible dentro del marco legal vigente.»
El jueves, Orbán propuso organizar una misión de investigación para inspeccionar el área dañada del oleoducto. El primer ministro eslovaco Robert Fico, cuyo país también depende de Druzhba, apoyó la iniciativa y pidió la participación de Bruselas.
La Comisión acogió favorablemente la propuesta, considerándola un primer paso para aliviar las tensiones, aunque sin comprometerse. El plan está en fases iniciales y la Comisión no tiene experiencia previa en operaciones de este tipo.
Aunque la misión podría ser una salida, aún no está claro si Kiev autorizará la inspección, ya que la infraestructura energética es un punto estratégico que dificulta el acceso.
Tras una llamada con Zelenskyy, Fico declaró: «Tuve la impresión clara de que la parte ucraniana no tiene interés en reanudar el tránsito de petróleo por territorio ucraniano.»
La opción croata
Ante la incertidumbre y peligrosidad en la zona, Kiev aún no ha ofrecido a Bruselas un calendario claro sobre la reparación del oleoducto Druzhba.
Por ello, la Comisión impulsa el oleoducto Adria, también llamado JANAF, que inicia en Croacia y conecta varias naciones de Europa Central, como la alternativa más viable para que Hungría y Eslovaquia mantengan su suministro de petróleo.
JANAF informó esta semana que posee capacidad para cubrir «las necesidades anuales completas» de Hungría (5,75 millones de toneladas) y Eslovaquia (4,66 millones). Ambos países han accedido a sus reservas de emergencia tras la interrupción del Druzhba.
El primer ministro croata, Andrej Plenković, respaldó esta propuesta, destacando las oportunidades económicas que representa para su país.
«Croacia está como vecina, socio y amiga para garantizar la seguridad energética y el buen funcionamiento de las economías de Hungría y Eslovaquia», afirmó Plenković.
La opción croata ha tomado fuerza en los días recientes, a pesar de que Budapest y Eslovaquia insisten en su exención de sanciones y en que el crudo ruso que adquieren tiene un precio muy inferior al de otras fuentes.
El Grupo MOL, importante empresa energética húngara, ha solicitado a Croacia transportar crudo ruso por el oleoducto Adria, utilizando la exención indefinida que corresponde a Hungría y Eslovaquia. MOL amenaza con acciones legales si se le niega esta posibilidad.
El gobierno croata ha respondido que no está legalmente obligado a transportar petróleo ruso por Adria y que deben respetarse las sanciones de la UE y EE. UU.
La opción legal
Los representantes de la UE están explorando vías legales innovadoras para levantar el veto húngaro y desbloquear el préstamo de 90 000 millones de euros.
El tiempo apremia: Ucrania necesita una nueva inyección de ayuda a principios de abril, ya que el apoyo estadounidense se acaba. Sin fondos a tiempo, el país en conflicto tendrá que recortar sus servicios públicos.
Esta tarea es compleja porque los documentos del préstamo fueron negociados previamente por embajadores y aprobados por el Parlamento Europeo. Cualquier modificación retrasaría el inicio de la ayuda.
Recientemente, la Alta Representante Kaja Kallas propuso volver al «Plan A», que se basa en activos rusos congelados, pero esta opción desharía un acuerdo delicado alcanzado en diciembre y abriría un nuevo debate conflictivo entre los líderes.
Bélgica, que custodia dichos activos rusos, se mantiene firmemente en contra.
El uso de la llamada «cláusula passerelle» del Artículo 48.7 del Tratado de la UE, que permitiría pasar de unanimidad a mayoría cualificada, es un callejón sin salida, dado que requiere un voto unánime para activarse, y Hungría jamás lo permitiría. Por otra parte, la suspensión de derechos de voto de Hungría por el Artículo 7 es un proceso largo y complejo.
Las denuncias contra el veto de Orbán han destacado dos artículos adicionales.
El primero, el Artículo 4.3, que establece el principio de cooperación leal y obliga a todos los miembros a «abstenerse de actos que puedan poner en peligro los objetivos de la Unión». La Comisión ya ha invocado esta disposición para entablar acciones legales contra gobiernos que minan la confianza mutua.
El segundo, el Artículo 327, vinculado a la cooperación reforzada, un mecanismo que Hungría, Eslovaquia y la República Checa activaron en diciembre para excluirse del préstamo de 90 000 millones, financiado por deuda común.
Dicho artículo establece que quienes quedan excluidos de esta cooperación, como Hungría en este caso, «no deben obstaculizar su implementación» por parte de los incluidos.
La opción SAFE
Enredado en el conflicto del oleoducto Druzhba está un programa multimillonario que la UE puso en marcha el año pasado para aumentar el gasto en defensa mediante préstamos a bajo costo.
El esquema SAFE, por sus siglas en inglés, se basa en créditos con intereses reducidos que la Comisión obtiene en los mercados y transfiere a los Estados miembros. Aquellos que desean disponer del fondo de 150 000 millones deben presentar un plan nacional con objetivos e inversiones detallados.
Actualmente, solo restan tres planes pendientes de aprobación: Hungría (16 200 millones), Francia (16 200 millones) y República Checa (2 000 millones).
La Comisión asegura que los planes «siguen siendo evaluados» y niega vínculos entre SAFE y Druzhba. Sin embargo, la coincidencia de eventos ha convertido el programa de defensa en un tema político sensible.
Algunos diplomáticos estiman que la demora en el procedimiento ha brindado a Orbán un punto adicional para presionar y exigir concesiones a cambio de levantar su veto. Actualmente, la Comisión está en una situación delicada.
Si se aprueba el plan húngaro en este momento, Orbán podrá presentarlo como una victoria política antes de las elecciones del 12 de abril. En caso contrario, se fortalecerán sus argumentos y se mantendrá firme.
La Comisión está cada vez más preocupada por la manipulación política de sus decisiones, ya que Orbán acusa a Bruselas y al candidato opositor Péter Magyar de conspirar para derrotarlo.
No sería la primera vez que el primer ministro húngaro utiliza la cuestión financiera: ha criticado repetidamente a Ursula von der Leyen por retener fondos de cohesión y para COVID, en respuesta a la regresión democrática en Hungría.

