En Casa Real insisten en que no existe impedimento alguno para que el Emérito pueda regresar a España.

«La decisión de volver a España recae únicamente en el Rey Juan Carlos», afirman con firmeza desde Zarzuela ante la propuesta de Alberto Núñez Feijóo, quien esta mañana publicó en su cuenta de X (antiguo Twitter) su deseo de que el monarca retornara al país.
«La desclasificación de los documentos del 23-F debería servir para que los españoles reencontraran la reconciliación con quien detuvo el golpe de Estado. Considero que sería positivo que el Rey Emérito regresara a España. Él mismo ha admitido errores incontrovertibles en su trayectoria, pero aquel que ayudó a mantener la democracia y las libertades en un momento crucial debería pasar su última etapa con dignidad y en su nación», expresó en sus redes sociales tras informar a Zarzuela sobre esta iniciativa.
No obstante, la rehabilitación de Juan Carlos I tras la desclasificación de los documentos del golpe de Estado del 23-F y la propuesta para su retorno a España parece tener poco futuro. El propio ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, abordó este tema. Reafirmó que el Gobierno «nunca le ha impedido» al padre de Felipe VI volver, y «jamás le ha prohibido la entrada a España».
«De hecho, acude a España cuando él mismo lo decide», subrayó. «La decisión sobre su regreso corresponde exclusivamente al rey emérito y, en su caso, a la Casa Real. En ningún momento es competencia ni del Gobierno ni, mucho menos, del jefe de la oposición», señaló, coincidiendo con la postura que Zarzuela transmitió después a este medio.
Juan Carlos I planifica volver a España dentro de dos semanas para participar en las regatas del Real Club Náutico de Sanxenxo con el inicio de la temporada. Como de costumbre, llegará en un avión privado y se alojará en la residencia de Pedro Campos. Es residente fiscal en Abu Dhabi desde hace cinco años, donde disfruta de condiciones tributarias más favorables que las españolas. Si optase por establecer su residencia en España —algo que puede hacer en cualquier momento, ya que conserva su ciudadanía española y pasaporte— tendría que cumplir los requisitos fiscales aplicables a todos los residentes nacionales.
En 2021, el Ministerio de Hacienda inició una inspección para examinar si el Rey Juan Carlos había declarado y tributado por los «pagos en especie» que representaban los vuelos privados que utilizaba desde su retiro en 2019. De regresar a España, debería declarar cada vez que usara un vuelo de la compañía VistaJet, que habitualmente emplea para viajar desde Abu Dhabi. Don Juan Carlos ha preferido continuar residiendo en el Golfo, donde dispone de una vivienda adaptada a su movilidad en la isla de Nurai. Para ser residente fiscal allí, debe pasar 183 días al año en el emirato.
A pesar de su situación de aislamiento, Don Juan Carlos goza de toda clase de atenciones y servicios gracias a la solidaridad de los jeques, con quienes mantiene una relación cercana y fraternal.
Además de la cuestión tributaria, existe otro obstáculo que Juan Carlos I no desea ceder: el lugar donde alojarse. El Emérito redactó una carta en la que estableció que organizaría su vida «en ámbitos de carácter privado para conservar la máxima privacidad posible». Es cierto que su marcha de Madrid en agosto de 2020 fue tan repentina que «en Zarzuela aún conserva numerosos objetos personales, como ropa y su colección de escopetas», comenta una persona cercana.
Sin embargo, Don Juan Carlos no quiere vivir en España si no puede hacerlo en Zarzuela, residencia que habitó durante décadas y que abandonó al trasladarse a Abu Dhabi. Aunque en sus memorias indica que educó a sus hijos en la idea de que aquel antiguo pabellón de caza no era propiedad familiar, ahora ese es el principal obstáculo para su regreso, dejando de lado el aspecto económico, que representa el mayor impedimento que prefiere evitar.
En Abu Dhabi, Juan Carlos I enfrenta la soledad acompañado. Su nieto Felipe de Marichalar reside cerca y lo visita con frecuencia. También está su amigo Abdul Rahman el Assir, que prácticamente pasa todos los días a su lado. Además, recibe visitas frecuentes de diversas personas de España. Una de las últimas que estuvo el mes pasado reveló a EL MUNDO que «está mal asesorado» por movimientos como la publicación de sus memorias, los cuales complican aún más la situación. «Se justifica diciendo que necesita ‘monetizar su legado’ para explicar el libro y la próxima serie de Netflix». Su necesidad de liquidez, según fuentes consultadas, responde a la pérdida de 65 millones entregados a Corinna. Aunque intentó iniciar un proceso para denunciarlos y recuperarlos, por ahora el asunto judicial está estancado.

