Esta intervención reduce la posibilidad de aparición de mutaciones resistentes a los antibióticos
El equipo de Nanobiotecnología para el Diagnóstico del Instituto de Química Avanzada de Catalunya (IQAC), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha desarrollado un anticuerpo capaz de neutralizar la toxina piocianina producida por la bacteria Pseudomonas aeruginosa, identificada como «peligrosa» debido a su alta resistencia a casi todos los antibióticos y su presencia frecuente en hospitales.
Este trabajo, publicado en la revista ACS Pharmacology and Translational Science, sigue un enfoque basado en la «antivirulencia», que no ataca directamente a la bacteria, como hacen los tratamientos convencionales, sino que se orienta a bloquear la acción de la toxina piocianina. Además, este método evita la generación de resistencia a los antibióticos, según informa la Delegación del CSIC en Catalunya.
La pseudomonas aeruginosa es considerada «uno de los patógenos más preocupantes a nivel mundial» debido a su habilidad para adaptarse y desarrollar resistencia a la mayoría de los antibióticos disponibles, hecho que causa miles de muertes cada año en pacientes vulnerables.
Los científicos han creado en modelos murinos el anticuerpo monoclonal mAb122, diseñado específicamente para unirse a la piocianina e impedir su función; este anticuerpo fue evaluado en macrófagos expuestos a varias concentraciones de la toxina y los resultados evidenciaron que mAb122 disminuye el daño celular ocasionado por la piocianina y mejora «notablemente» la supervivencia de las células del sistema inmune.
Este tipo de intervención intenta «desactivar» a la bacteria en vez de eliminarla, lo cual reduce la probabilidad de que se desarrollen mutaciones resistentes a los antibióticos.
Aunque la investigación está en etapas iniciales, los hallazgos ‘in vitro’ «abren la puerta a posteriores estudios ‘in vivo’, indispensables para evaluar su seguridad y eficacia en organismos completos».
El grupo señala que, si estos estudios confirman los datos obtenidos, este enfoque «podría convertirse en una herramienta terapéutica más precisa y segura para enfrentar infecciones causadas por bacterias multirresistentes», especialmente en contextos hospitalarios.

