El Gobierno y la Casa Real sostienen que Juan Carlos I puede volver a España cuando desee, pues su regreso depende únicamente de una decisión personal.
Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, fomenta el debate sobre la vuelta del Rey Emérito y sostiene que debería pasar su última etapa vital en España.
Varios partidos de izquierda rechazan la rehabilitación pública de Juan Carlos I y exigen que rinda cuentas por sus controversias financieras.
Juan Carlos I salió de España en 2020 tras diferentes escándalos y ha retornado en ocasiones para actos privados, principalmente en Sanxenxo.
La desclasificación de los documentos del 23-F ha defraudado a los aliados del Gobierno de Pedro Sánchez, ya que ha desmentido las teorías conspirativas y ha confirmado el papel crucial que el Rey Juan Carlos tuvo para detener a los golpistas.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, inició el jueves el debate afirmando que «sería positivo» que el Rey emérito pudiera regresar a España para disfrutar de «la última etapa de su vida con dignidad y en su país«, tras su rehabilitación en su rol histórico.
«La desclasificación de los documentos del 23-F debe ayudar a reconciliar a los españoles con quien frenó el golpe de Estado», señaló en la red social X.
Feijóo resaltó que el Emérito «apoyó la permanencia de nuestra democracia y nuestras libertades» en los momentos más críticos. En su opinión, este hecho, junto a su papel como impulsor de la Transición, debería prevalecer sobre los escándalos que motivaron su salida de España en 2020.
Según informó EL ESPAÑOL, Feijóo ya contactó con Juan Carlos I hace dos años para respaldar su retorno a España.
Feijóo mantiene buena relación con el Emérito, han compartido mesa en múltiples ocasiones y tienen amigos comunes, especialmente en Sanxenxo.
El líder de la oposición ha asegurado al Emérito, mediante terceros, que si llega a ser presidente del Gobierno, intentará facilitar su establecimiento nuevamente en España, siempre que esa sea su voluntad y cuente con el respaldo de Felipe VI.
EL ESPAÑOL confirmó ayer que, tras la propuesta de Feijóo, Juan Carlos recibió numerosos mensajes de apoyo en su móvil, a los que respondió agradecido.
Tanto el Gobierno como la Casa Real coincidieron este jueves en afirmar que nada impide a Juan Carlos I regresar a España y que la decisión es exclusivamente suya.
El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, resaltó que «la decisión sobre si regresa o no a España corresponde únicamente a él. El Gobierno nunca le ha prohibido ni negado la entrada al país».
Juan Carlos I abandonó España en un vuelo rumbo a Abu Dabi el 3 de agosto de 2020, rodeado por escándalos financieros que afectaron gravemente la imagen de la Corona.
Dos años después, resolvió sus problemas con la Justicia al abonar dos declaraciones complementarias por 4.395.901 y 678.393 euros para regularizar su situación ante Hacienda.
Desde entonces, el Emérito ha regresado varias ocasiones a España para participar en las regatas del Real Club Náutico de Sanxenxo (Pontevedra).
Durante esas visitas, se hospeda en la residencia del empresario Pedro Campos, quien amasó una fortuna estimada en más de 30 millones de euros a partir de una empresa dedicada a la fabricación y venta de velas para embarcaciones.
La Casa del Rey no desea que el Emérito se aloje en inmuebles oficiales del Estado durante sus estancias en España, ni le incluye en actos institucionales como el celebrado el pasado día 17 en el Congreso, que conmemoró la Constitución de 1978 como la más longeva en la historia del país.
Las recientes imágenes de Juan Carlos, en silla de ruedas y con un estado de salud deteriorado, han generado preocupación en ciertos sectores ante la posibilidad de que fallezca fuera de España.
El expresidente José María Aznar viajó hace dos semanas a Abu Dabi para reunirse con el Emérito y luego difundió en redes sociales la fotografía que se tomaron juntos, reconociendo el papel histórico del «Rey de las libertades y la democracia en España«.
En abril de 2023, EL ESPAÑOL reveló que Feijóo informó al Emérito, por medio de terceros, que si llega a ser presidente del Gobierno facilitará que vuelva a establecer su residencia en España, por razones de «humanidad«.
El líder del PP incluso expresó que «el Rey Juan Carlos merece un funeral de Estado, con todos los honores», debido a su contribución a la llegada de la democracia a España.
Asimismo, Felipe González defendió este miércoles la actuación de Juan Carlos I durante el 23-F: «No solo fue ejemplar, sino decisiva», afirmó en el Senado, donde asistió a la presentación de la segunda edición del libro El Rey, del jurista Manuel García-Pelayo.
Sin embargo, tras la desclasificación de los documentos del 23-F, los partidos de izquierda muestran escasa disposición para rehabilitar a Juan Carlos por su papel histórico.
La portavoz de Bildu, Mertxe Aizpurúa, opinó este jueves que el Emérito debe regresar a España para «comparecer ante la justicia» y «rendir cuentas al pueblo español por tanta corrupción».
La secretaria general de Bildu, Ione Belarra, manifestó su apoyo a que el Emérito regrese a nuestro país para «ingresar en prisión por delincuencia económica y fiscal y devolver hasta el último euro que ha sustraído a los españoles».
El portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián, sostuvo que «los delincuentes, mejor lejos que dentro«.
Durante su intervención en el V Foro Económico Español de Castilla-La Mancha, organizado por EL ESPAÑOL e Invertia en Toledo, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, también se pronunció sobre el tema.
«Que yo sepa, el Rey se marchó porque quiso irse» y «regresa a España cuando quiere hacerlo», señaló Pepe Álvarez.
El líder de UGT recordó que el Emérito «no tiene ningún procedimiento legal abierto en nuestro país». «Me parece estupendo que la gente viva donde prefiera y, si es posible, muera donde desee también. Ojalá yo pudiera elegirlo también», añadió.
En la misma línea, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, argumentó que Juan Carlos I «no fue obligado a irse. Debe estar donde considere oportuno y responderá por lo que tenga que responder».
Por su parte, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, se limitó a agradecer a Juan Carlos su papel durante el 23-F como «principal defensor de la democracia actual», pero evitó pronunciarse respecto a su posible retorno a España.

