Telefónica busca crecer mediante adquisiciones y alianzas con otros operadores para aumentar su escala y mejorar márgenes

Los ajustes de 2025 derivados del ERE y la desinversión en Latinoamérica impactan negativamente en las cuentas de la ‘teleco’, aunque los analistas consideran que ahora es más eficiente y está mejor preparada para aprovechar la consolidación del sector en Europa

Fachada de la sede de

Los analistas han calificado como “decepcionantes” los resultados obtenidos por Telefónica en 2025, con pérdidas netas atribuidas de 4.318 millones de euros, causadas por su último expediente de regulación de empleo, que representó 2.049 millones de euros, y las desinversiones en Latinoamérica, que alcanzaron los 2.269 millones de euros.

Estas cifras no lograron convencer a los expertos. “Los resultados son pobres y reflejan una empresa con dificultades en ciertos mercados como el alemán”, señala Javier Cabrera, analista de XTB. Asimismo, Antonio Castelo, analista de iBroker, opina que “los resultados no son buenos. Han sido débiles en términos contables debido a las sustanciales minusvalías y el ERE”. No obstante, reconoce que operativamente se mantienen alineados con un año de transición.

Afirma que “el negocio crece poco, pero crece. España y Brasil resisten bien, la caja cumple los objetivos y la gran pérdida se debe principalmente a la limpieza del perímetro y al ajuste de plantilla, más que a un deterioro repentino del negocio principal”. Para él, la cifra de 4.318 millones en pérdidas “es engañosa” y el verdadero desafío “no radica tanto en la operación actual como en el bajo ritmo de crecimiento estructural y la necesidad de demostrar la ejecución del nuevo plan con menor dividendo y mayor disciplina financiera”.

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Resultados sólidos en España, “pero no excepcionales”

Respecto a las cifras de la teleco en España, su consejero delegado Emilio Gayo las definió como “extraordinarias” al reportar ingresos de 13.012 millones de euros, lo que representa un aumento del 1,7% respecto al año anterior. Sin embargo, los analistas consideran que esta valoración es algo exagerada.

“Fueron resultados sólidos, aunque no espectaculares”, señala Cabrera. Explica que crecieron únicamente un 1,8% en el último trimestre, evidenciando incluso una aceleración en comparación con trimestres anteriores. “Creemos que fueron buenos, pero no suficientes para convencer al accionista”, enfatiza.

Castelo coincide, mencionando que las cifras españolas “son claramente superiores a años previos, pero calificarlas como extraordinarias es más un recurso de marketing que una descripción precisa de los datos. No justifican campañas publicitarias apresuradas”.

Detalla que el crecimiento tanto de ingresos como del EBITDA es moderado, “no hablamos de una teleco creciendo al 8–10% anual ni de una expansión radical de márgenes». Señala que buena parte de la mejora deriva de aumentos de precios y eficiencias, más que de un despegue en volúmenes o nuevos negocios disruptivos.

Por ello, sostiene que “podemos afirmar que los resultados en España son buenos, superando lo visto en años anteriores, y destacables dentro del sector europeo. Sin embargo, calificarlos de extraordinarios resulta excesivo”.

El consejero delegado de Telefónica,

Desinvertir en Latinoamérica, una “decisión acertada”

Los analistas valoran positivamente la desinversión de Telefónica en América Latina, que este año continúa con la salida de Colombia y Chile, sumándose a las ventas concretadas en 2025 de filiales en Argentina, Perú, Uruguay y Ecuador. Solo quedan pendientes Venezuela y México.

Castelo considera que se trata de una estrategia defensiva y estratégica: “Pierden tamaño y crecimiento potencial para garantizar estabilidad financiera y concentrarse en mercados donde Telefónica desea tener liderazgo claro”. Explica que en el corto plazo estas medidas han generado fuertes pérdidas contables, pero a medio plazo deberían mejorar el perfil de riesgo, la calificación crediticia y la capacidad para invertir en áreas prioritarias.

“El desafío actual es evidente: justificar esta reestructuración con mayor crecimiento orgánico en España, Brasil, Alemania y Reino Unido, y demostrar que con un perímetro más reducido y un dividendo más bajo, el grupo puede crear más valor por acción que la antigua Telefónica”, señala el analista de IBroker.

Crecimiento inorgánico, factor clave

Cabrera también opina que estos movimientos representan “una buena estrategia, aunque considera que podrían haber profundizado más en países como Argentina, donde pese a la alta incertidumbre, las previsiones son mucho mejores que hace unos años”.

Anticipa que a medio y largo plazo se beneficiarán de estas salidas, ya que les permitirá focalizarse en mercados con menor riesgo geopolítico y cambiario, a pesar de que estos sean más estables. A su juicio, “el crecimiento inorgánico será fundamental”.

Sobre futuras operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A), el presidente de Telefónica, Marc Murtra, indicó que la compañía actúa “de forma rigurosa y constante” y evitó comentar detalles de cualquier proceso mientras no se concluya.

Reconoció, sin embargo, que observa “avances” para favorecer la consolidación europea en el sector de telecomunicaciones con la meta de lograr mayor autonomía estratégica en la región. Subrayó que la estrategia de crecimiento “solo se justifica si existe un cambio real en la política de fusiones y adquisiciones en la práctica”.

El presidente ejecutivo de Telefónica,

Plan de reestructuración “factible”

En relación al plan de reestructuración de la ‘teleco’, los analistas lo consideran viable. “Es financieramente razonable: simplifica operaciones, reduce deuda y da prioridad a la caja”, explica Castelo, aunque también admite que se trata de un plan “exigente que requiere paciencia por parte del accionista —menos dividendo y ajustes ahora— a cambio de un mejor crecimiento y rentabilidad que debe demostrarse hasta 2030”.

Señala que el mensaje a corto plazo para el accionista es complicado: “Pérdidas contables muy fuertes en 2025, recortes en dividendo y una caída cercana al 10% en el precio de la acción tras el anuncio del plan”.

Por su parte, Cabrera opina que el plan de reestructuración es “necesario”, dado que se deben buscar nuevas fuentes de crecimiento y reorganizar el negocio. Asegura que “dependerá de las condiciones otorgadas desde Europa, ya que la compañía requiere crecimiento inorgánico y alianzas con otros operadores para ganar escala y expandir sus márgenes”.

Invertir en Telefónica

Sobre si es un buen momento para invertir en Telefónica, Cabrera considera que “existen otras oportunidades más atractivas en el sector ‘teleco’ en general”.

Castelo opina que para un inversor que busque una teleco madura, con dividendo razonable, perfil más defensivo y horizonte de 3 a 5 años, “Telefónica puede ser una opción táctica o de valor en proceso de reestructuración, siempre dentro de una cartera diversificada y aceptando volatilidad”.

Sin embargo, para quienes busquen un crecimiento claro, revalorización a corto plazo o máxima visibilidad en beneficios, “no es el valor ideal. Su potencial depende en gran medida del éxito en la ejecución del plan y de la llegada de consolidación en Europa”, concluye Castelo.

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