Los bomberos toreros expresan su rechazo a la prohibición gubernamental de su espectáculo: «No permitiremos que nos humillen ni desprecien»

Un grupo de artistas saluda al público en una plaza de toros durante un espectáculo cómico taurino.

El Gobierno ha decidido prohibir los espectáculos de ‘bomberos toreros’ al considerar que constituyen una burla pública y vulneran la dignidad de las personas con discapacidad.

La normativa reciente clasifica estas actuaciones como infracciones muy graves, imponiendo multas que pueden alcanzar hasta un millón de euros.

Los artistas involucrados defienden que su espectáculo representa una forma de vida y rechazan que se les ridiculice o falte el respeto en sus presentaciones.

Estos shows cómico-taurinos continúan realizándose en países como Francia, Portugal y diversas naciones de América Latina, donde aún cuentan con seguidores fieles.

Hubo una época en la que los españoles atravesaban los Pirineos con destino a Perpiñán. No era para visitar la catedral gótica de San Juan Bautista.

Lo que les atraía era un cine conocido como Castillet Cinema, donde se proyectaban películas como Emmanuelle, un icono del cine erótico de los años setenta.

A unos 25 kilómetros de la frontera española, existía una vía hacia libertades que resultaban impensables en aquella España.

Miles de españoles se organizaron para peregrinar al sur de Francia y adquirir revistas, libros y discos censurados que luego circulaban de mano en mano casi como si fueran contrabando.

Resulta irónico que, medio siglo después, para presenciar al ‘bombero torero’ haya que cruzar nuevamente los Pirineos. Este controvertido espectáculo cómico-taurino ha quedado atrás en España. Punto final.

El show reúne a artistas con acondroplasia que ejecutan números humorísticos relacionados con el toreo, mientras corren y bailan para divertir al público.

El Consejo de Ministros aprobó este martes un real decreto que modifica el Reglamento de Espectáculos Taurinos y prohíbe espectáculos que «supongan una burla pública o atenten contra la dignidad de personas con discapacidad, en especial aquellas con enanismo».

«Nunca debe permitirse que la discapacidad sea motivo de mofa o de burla para lucrarse», afirmó el responsable de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy.

Esta reforma establece que estas prácticas serán consideradas infracciones muy graves, con sanciones que oscilan entre 600.000 euros y un millón.

El derecho al trabajo

Daniel Calderón, de Diversiones en el Ruedo, una de las dos únicas compañías que existen actualmente en España y que combina humor, parodias, recortes y la actuación de «enanitos toreros», lamenta la medida del Gobierno.

«Vamos a apelar y los abogados realizarán el procedimiento correspondiente», declaró a EL ESPAÑOL.

Calderón sostiene: «Es una manera de acercar la tauromaquia a las familias, a todo tipo de públicos. Es lo que nos sustenta económicamente. En nuestro show no se denigra, humilla ni falta el respeto a ninguno de nosotros. Lo hacemos porque es nuestra pasión».

Esta empresa se acoge al artículo 35 de la Constitución, que establece que «todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, la libre elección de profesión u oficio, la promoción a través del trabajo y una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia».

En 2023, el director general de Derechos de las Personas con Discapacidad, Jesús Martín, adelantó que el espectáculo del bombero torero debía eliminarse por considerarlo una humillación pública.

Frente a esta postura, algunos artistas defendían que nadie mejor que ellos podía definir lo que les resulta digno o indigno. «Estas decisiones las toman personas que ni tienen discapacidad ni dependen de esto para vivir», explica Calderón.

Más allá de la frontera

En estas circunstancias, deberán seguir presentando su espectáculo fuera de España. Continúan realizándose en Portugal, Francia y distintos países de América Latina, donde la tradición taurina y los números cómico-taurinos coexisten en plazas y ferias populares.

En Francia, el futuro no parece estar en riesgo inmediato. Aunque minoritarias, las corridas cómicas se mantienen en ciertas localidades del sur. No existe una norma que prohíba su organización, aunque están cada vez menos aceptadas por la sociedad.

Portugal presenta un panorama más complejo. Allí se permiten las corridas bajo estricta supervisión municipal y con la prohibición de matar al toro en la plaza.

«Hemos tenido que cancelar eventos debido a la presión de asociaciones animalistas y personas con discapacidad sobre las autoridades locales», afirma Calderón.

En América Latina, en cambio, los eventos taurinos conservan una audiencia constante. En México, Perú y Ecuador aún se organizan espectáculos populares con elementos cómicos, aunque enfrentan un creciente cuestionamiento por las nuevas sensibilidades sociales.

El espectáculo del ‘bombero torero’ concluye su presencia en plazas españolas entre aplausos y críticas, entre quienes hablan de dignidad y quienes denuncian la pérdida de un medio de vida. La ley ya está dictada.

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