
El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) ha declarado este sábado que posee «información fiable» que indica que las autoridades ucranianas emplean la plataforma de mensajería instantánea Telegram para obtener «rápidamente» datos que después se utilizan en el ámbito militar, poniendo en peligro a los efectivos rusos en la zona de combate.
«El Servicio Federal de Seguridad dispone de información confiable que muestra que las Fuerzas Armadas de Ucrania y sus servicios de Inteligencia pueden acceder con rapidez a información publicada en la plataforma Telegram y usarla con fines militares», señala un comunicado del Centro de Relaciones Públicas (PRC) del FSB difundido por la agencia rusa Tass.
Además, el organismo ruso ha indicado que, tras analizar el funcionamiento de Telegram, «se han recogido múltiples reportes verificables que demuestran que el uso de esta plataforma por parte de efectivos de las Fuerzas Armadas de Rusia en el área de una operación militar especial, durante los últimos tres meses, ha ocasionado en repetidas ocasiones riesgos para la seguridad del personal militar«.
El FSB reiteró que el uso de Telegram por parte del personal militar ruso en la zona de operaciones especiales en los últimos tres meses ha representado una amenaza para su seguridad. «Tras examinar el servicio de mensajería Telegram, se obtuvieron numerosos informes confiables que muestran que su utilización por las Fuerzas Armadas Rusas en la zona de operaciones especiales ha causado reiterados riesgos a la seguridad de sus efectivos», subrayó el FSB.
Este anuncio coincide con la aprobación definitiva el martes pasado por la Duma Estatal, cámara baja del Parlamento ruso, de un proyecto de ley que obliga a los operadores de telecomunicaciones a suspender sus servicios cuando sea solicitado por el FSB, que adquiriría amplias facultades para bloquear comunicaciones una vez el proyecto sea aprobado por la Cámara Alta y ratificado por el presidente Vladimir Putin.
Las modificaciones permitirán que el organismo imponga el bloqueo del internet móvil y fijo, los servicios telefónicos y «cualquier otro medio de comunicación» ante «amenazas a la seguridad», aspecto que Moscú sostiene como un mecanismo para «proteger a los ciudadanos y al Estado» frente a dichas amenazas.
Asimismo, los proveedores de comunicaciones quedarían eximidos de responsabilidades por estos cortes, luego de que las autoridades rusas emprendieran medidas para intentar limitar el funcionamiento de aplicaciones de mensajería como WhatsApp y Telegram, así como de otras redes sociales.

