Reducción de la brecha salarial mientras la desigualdad laboral continúa: el 66% de los empleados con SMI son mujeres

Según el último informe de UGT, la brecha salarial en España alcanzó en 2023 el 15,74%, reflejando una diferencia salarial anual de aproximadamente 4.800 euros entre hombres y mujeres En España, la brecha salarial

La igualdad de remuneración entre hombres y mujeres continúa siendo una cuestión pendiente en España, a pesar de los progresos realizados en los últimos años. La disparidad en ingresos no solo refleja cuánto perciben ambos géneros por su trabajo, sino también la distribución del empleo, las responsabilidades de cuidados y las oportunidades laborales. Así lo evidencia un nuevo informe sobre discriminación salarial elaborado por UGT con motivo del Día de la Igualdad Salarial, celebrado este 22 de febrero, confirmando dos patrones claros. La brecha salarial disminuye, pero las mujeres se concentran en los salarios más bajos y enfrentan mayores barreras para acceder a las rentas más elevadas.

De acuerdo con los datos analizados por el sindicato a partir de la Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística (INE), la brecha salarial en España en 2023 fue del 15,74%, lo que representa un descenso de 1,35 puntos respecto al año previo, alcanzando el nivel más bajo en la última década. Sin embargo, la diferencia económica persiste. El salario medio anual de las mujeres fue de 25.591 euros, mientras que el de los hombres ascendió a 30.372 euros, marcando una diferencia cercana a los 4.800 euros al año.

Esta reducción confirma una tendencia positiva desde 2013, cuando la brecha superaba el 23%, aunque el informe advierte que esta mejora no implica la desaparición de la desigualdad. Más bien, señala que los cambios estructurales avanzan lentamente y continúan condicionando el mercado laboral español.

Mujeres y salarios bajos: la desigualdad más patente

Un dato destacado del informe indica que la desigualdad salarial se concentra especialmente entre quienes perciben los salarios más bajos. En 2023, el 67,65% de quienes ganaban el salario mínimo interprofesional (SMI) o menos eran mujeres, frente al 32,35% de hombres.

Esto implica que aproximadamente una de cada cuatro trabajadoras gana como máximo el SMI, mientras que esa proporción entre los hombres se reduce a uno de cada doce. Esta diferencia revela que la brecha no solo depende del salario medio, sino también de quiénes ocupan los trabajos más precarios.

El sueldo medio de las mujeres en España es un 16% inferior al de los hombres y la brecha salarial persiste.

Asimismo, esta tendencia prevalece incluso al analizar exclusivamente el empleo a jornada completa, lo que refuerza la idea de que la desigualdad salarial responde a factores complejos que van más allá de la simple comparación entre puestos equivalentes.

El efecto del salario mínimo y las políticas laborales

UGT atribuye gran parte de la reducción de la brecha a las sucesivas subidas del salario mínimo interprofesional desde 2019. Entre 2018 y 2023, el SMI aumentó más de un 46%, beneficiando especialmente a los sectores con salarios más bajos, donde la presencia femenina es predominante.

A juicio del sindicato, estas subidas han contribuido a disminuir las diferencias salariales al mejorar la base retributiva de miles de trabajadoras. Además, se suma la implementación progresiva de planes de igualdad y medidas de transparencia salarial en empresas, enfocados en detectar y corregir discriminaciones retributivas. No obstante, el informe advierte que estos avances no han erradicado los factores estructurales que sostienen la desigualdad.

El peso del trabajo a tiempo parcial y las responsabilidades de cuidados

Uno de los factores clave continúa siendo la jornada laboral. El empleo a tiempo parcial afecta desproporcionadamente a las mujeres y representa uno de los principales motores de la brecha salarial.

La mayoría de quienes trabajan a tiempo parcial lo hacen porque no encuentran empleo a jornada completa, pero la diferencia por género es significativa. Además, cuando la razón está relacionada con el cuidado de menores o familiares dependientes, las mujeres representan más del 93% de los casos.

Esta situación impacta directamente en los ingresos: mientras que la brecha salarial en trabajos a tiempo completo ronda el 5%, en empleos parciales supera el 10%. El informe concluye que la distribución desigual de las responsabilidades de cuidado continúa condicionando las trayectorias profesionales femeninas.

Diferencias territoriales y sectoriales

El análisis territorial muestra contrastes relevantes dentro del país. Navarra y Asturias presentan las brechas salariales más elevadas, superando el 20%, mientras que Canarias y Baleares registran las diferencias más bajas, por debajo del 10%.

En los sectores mejor remunerados,

Además, se registran marcadas desigualdades entre sectores económicos. Las actividades con mejores salarios, como la energía o las finanzas, reflejan diferencias especialmente altas en favor de los hombres. En cambio, sectores con fuerte presencia femenina, como la hostelería o los servicios auxiliares, concentran los sueldos más bajos del mercado laboral.

Esto genera una doble desigualdad: las mujeres ganan menos dentro de muchos sectores y, además, trabajan más frecuentemente en ocupaciones peor remuneradas.

El techo de cristal persiste

El informe identifica otro patrón constante: el techo de cristal sigue vigente para las mujeres. La presencia femenina disminuye conforme crecen los salarios. En los tramos retributivos más elevados —superiores a ocho veces el salario mínimo— solo una de cada cuatro personas es mujer.

Esta situación refleja las dificultades para acceder a puestos con mayor responsabilidad y remuneración, incluso en ocupaciones cualificadas. De hecho, la brecha salarial entre directivos y gerentes supera el 18%, evidenciando que la desigualdad persiste en los niveles profesionales más altos.

Por tanto, el informe de UGT expone un panorama complejo. España avanza hacia una reducción gradual de la brecha salarial, pero la desigualdad sigue anclada en la estructura del empleo. La concentración femenina en puestos de salarios bajos, el peso del trabajo a tiempo parcial y la persistencia de diferencias en sectores y cargos muestran que el problema va más allá de la mera comparación salarial.

En resumen, la brecha salarial no depende solo de cuánto se paga por un trabajo, sino de quién accede a ciertos empleos, quién asume las responsabilidades de cuidado y quién tiene oportunidades reales de avanzar profesionalmente.

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