Lamine Yamal (18), futbolista, recuerda su infancia jugando a cartas de Pokémon que costaban 1 euro

Lamine Yamal, en el partido ante Osasuna. El futbolista del Barça ha mencionado en repetidas ocasiones la modestia de sus inicios, compartiendo algunas historias sobre juegos y momentos vividos junto a sus amigos en la infancia.

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La responsabilidad que conlleva el dorsal 10 en el FC Barcelona jamás ha sido ligera. Por ese número han pasado figuras como Leo Messi, Ronaldinho y Diego Armando Maradona. Actualmente, dicha responsabilidad está en manos de Lamine Yamal, un joven talento de 18 años que ha sabido manejar la presión desde muy temprano.

Formado en La Masía, este delantero se ha afirmado como uno de los principales referentes del club. A pesar de su proyección internacional, Yamal no pierde de vista sus orígenes y recuerda con naturalidad episodios de su niñez, caracterizada por la sencillez y la cercanía con sus amigos.

En varias entrevistas, el futbolista ha revelado detalles de su vida personal y rutina diaria, incluyendo anécdotas como levantarse a media noche para comer galletas. Esto refleja la normalidad que procura mantener a pesar de su fama.

Recientemente, en una entrevista con ESPN, el extremo habló sobre cómo empleaba su tiempo libre de niño. «En la escuela jugábamos con cartas de Pokémon. Algunos tenían Nintendo, pero sobre todo jugábamos con las cartas», señaló. Una afición influida por su situación familiar. «No podíamos permitirnos una Play o una Nintendo. Jugábamos en el patio con cartas que costaban un euro», admitió.

Actualmente, siendo una de las mayores promesas del fútbol mundial, su realidad ha cambiado. La consola ahora ocupa buena parte de su tiempo de ocio, que emplea para desconectarse de las demandas del alto nivel.

Lamine Yamal, en un acto ante los medios de comunicación

Lamine Yamal, en un acto ante los medios de comunicación Europa Press

Yamal rememora esa etapa con humor y hasta se arriesga a compararse con personajes de Pokémon, asignando otros a sus compañeros. «Yo sería Zygarde. A Dani Olmo le pondría Pikachu por ser rubio. ¿Charizard? Wojciech Szczesny, tiene aura», dijo entre risas.

Nacido en Esplugues de Llobregat y criado en Rocafonda, Mataró, el internacional con la Selección comenzó a formarse en las categorías inferiores del club azulgrana. Su experiencia en la residencia de La Masía estuvo marcada por amistades duraderas y vivencias que moldearon su carácter, dentro y fuera del campo.

Aunque se ha convertido en una figura pública, el atacante insiste en mantener la humildad. «Hago lo que cualquier joven de 18 años hace: estar con mis amigos, cuidar a mi hermano, jugar a la Play o salir a pasear», afirmó. Este discurso fortalece su imagen como jugador cercano y consciente de sus raíces.

Para Yamal, su entorno personal es fundamental para su desempeño. «Intento vivir mi vida sin concentrarme únicamente en el fútbol. No dedicar todo el tiempo a pensar en el partido o en el rival», explicó, resaltando la relevancia de la desconexión mental.

Esa filosofía también la aplica dentro del campo, ya sea en el Camp Nou o en estadios rivales. «Disfruto del día y, cuando juego, doy todo de mí. Después, procuro desconectar», aseguró.

Así, Lamine Yamal ha encontrado un equilibrio entre las exigencias del más alto nivel y la sencillez de sus orígenes, manteniéndose enfocado mientras continúa forjando su propia historia en el fútbol mundial.

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