El partido ha decidido suspender provisionalmente la militancia de Javier Ortega Smith tras varios meses de discrepancias con la dirección.

Javier Ortega Smith, fundador e histórico líder de Vox, ha sido suspendido cautelarmente de militancia por el partido. Según informó Vozpópuli y confirmaron a EL MUNDO fuentes internas, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), máxima instancia directiva de Vox, ordenó relevar a Ortega Smith de la portavozía en el Ayuntamiento de Madrid, instrucción que este habría desoído, lo que llevó a la apertura de un expediente disciplinario.
La medida de expulsión temporal viene después de meses de tensiones con la dirección de Vox, que han culminado con la retirada de los cargos que el dirigente ejercía en nombre del partido. En primer lugar, perdió la portavocía adjunta en el Congreso; posteriormente, su puesto en la cúpula; y ahora, la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid, una decisión que supuestamente rechazó aceptar. Desde la sede en calle Bambú insisten en que «obviar una orden del CEN es algo muy grave».
El órgano directivo de Vox, conformado por Santiago Abascal, Ignacio Garriga, Pablo Sáez (tesorero) y 17 vocales, decidió el pasado 12 de febrero sustituir a Ortega Smith en la portavozía madrileña, designando como sucesora a Arantxa Cabello. No obstante, según fuentes del partido, Ortega Smith se negó a aceptar el relevo desde el mismo día en que se le notificó la decisión. Ante esta negativa a «ceder la portavocía», el CEN remitió el asunto al Comité de Garantías, órgano independiente que finalmente abrió el expediente contra el dirigente.
La suspensión temporal aplicada a Ortega Smith, que incluye un período para presentar alegaciones y cuya confirmación implicaría la inhabilitación para ocupar cargos públicos en representación de Vox, fue detallada desde la sede de Bambú. Ortega Smith, además de concejal en Madrid, es diputado en el Congreso; sin embargo, el reglamento establece que las actas parlamentarias le pertenecen a él personalmente y no al partido. Vox podría, eso sí, expulsarle de sus grupos parlamentarios y enviarlo al Grupo Mixto en caso de que no renuncie a sus escaños.
Este jueves, Ignacio Garriga presentó un escrito ante la Secretaría General del Pleno del Ayuntamiento de Madrid notificando el procedimiento sancionador contra Ortega Smith, según informó en rueda de prensa la vicealcaldesa Inma Sanz. «Será la Secretaría del Pleno la que determine el contenido exacto de dicho escrito y las posibles consecuencias que pueda acarrear», se limitó a comentar.
Los Estatutos de Vox consideran como falta grave la «desobediencia severa a las directrices dictadas por los órganos de gobierno del partido». Desde la sede afirman que se trata de una «autoexpulsión clásica», aunque Ortega Smith, quien asistió ayer al Congreso, aún no ha hecho declaraciones públicas.
Hace unas semanas, sin embargo, el dirigente envió una carta al CEN criticando su exclusión de este órgano. «El CEN lleva tiempo dejado de ser un espacio de debate y reflexión para convertirse en un órgano meramente formal», expresó en ese texto al que accedió EL MUNDO. También expresó públicamente su desacuerdo con el relevo en la portavocía adjunta del Congreso, calificando la decisión como «incorrecta e injusta». Por su parte, el líder de Vox respondió: «Es necesario que todos aprendan a dar paso».
En los últimos meses, la pérdida de confianza de Santiago Abascal en quien fuera su mano derecha, ex secretario general y ex vicepresidente de Vox, se ha hecho patente. Esto ha derivado en la rápida disminución de la influencia de Ortega Smith dentro del partido, su expulsión de la cúpula y la retirada de los altos cargos que ostentaba. La suspensión de su militancia representa la última fase de esta progresiva despedida.

