La izquierda acepta vetar el burka para salvaguardar derechos tras rechazar propuesta de Vox

Junts ha registrado una propuesta alternativa frente a la prenda, mientras que el PSOE mostró disposición para debatirla

La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, durante el debate sobre la prohibición del velo integral en los espacios públicos.

La iniciativa legislativa impulsada por Vox para impedir el uso del burka y el niqab, prendas propias de la religión islámica que ocultan completamente el cuerpo y el rostro femenino, en espacios públicos perdió ayer la votación en el Congreso, rechazándose su admisión a trámite con 177 votos en contra, 171 a favor y una abstención.

No obstante, el debate permanece abierto en el Parlamento, no solo porque las posiciones de los partidos de izquierda respecto al uso del velo integral y su impacto sobre los derechos fundamentales de las mujeres son muy diversas, sino además porque Junts demostró astucia al presentar ayer una propuesta legislativa propia, alternativa a la de Vox, que se ajusta mejor a las normativas ya vigentes que prohíben el burka y el niqab en gran parte de los países de la Unión Europea.

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, reconoció la necesidad de entablar un debate que consideró «complejo y multidimensional». En efecto, los movimientos feministas se manifiestan cada vez con mayor claridad en contra de esta imposición religiosa que «invisibiliza» a la mujer y representa un símbolo de «sumisión» contradictorio con los valores de libertad e igualdad.

La propuesta de Vox contó únicamente con el respaldo del PP. El resto de las agrupaciones la calificaron, con diversos grados de contundencia, como «racista», «islamófoba» y «criminalizadora», a pesar de que la mayoría expresaron su desaprobación hacia el uso de prendas que ocultan a la mujer.

El PSOE, tras tomar conocimiento de que Junts había presentado una iniciativa alternativa, manifestó su disposición a analizarla y debatirla. Su portavoz en materia de igualdad, Andrea Fernández, afirmó que «cualquier atuendo que oculte a la mujer nace de planteamientos machistas», aunque rechazó la propuesta de Vox por inclinarse hacia un terreno que «mezcla delincuencia con islam» y fomenta el «odio hacia lo diferente».

Los aliados del Gobierno coincidieron mayoritariamente en argumentos similares para rechazar la propuesta de Abascal, pero ninguno defendió directamente el uso del burka o niqab, evidenciando que este tema genera incomodidad en la izquierda, oscilando entre la defensa de la libertad religiosa y el principio de igualdad de género.

«Ni el burka ni el niqab nos resultan aceptables», reconoció la representante de ERC, aunque subrayó que Vox «pretende introducirse en el debate de los islamistas radicales que buscan dominarnos». Precisamente, las alusiones de los de Abascal a una supuesta «invasión» de inmigrantes procedentes de países islámicos han encendido las alertas en la mayoría de los grupos parlamentarios.

La propuesta de Junts, por su parte, supera esa amenaza porque parte de un reconocimiento explícito de la libertad religiosa e ideológica. También plantea la prohibición del velo integral en espacios públicos, pero lo fundamenta, como dijo Míriam Nogueras, no solo en que es un signo de «opresión» que convierte a la mujer en una «ausencia visible», sino también por ser un problema de «libertad y seguridad», principios que «no son negociables». El único aspecto que podría impedir el avance de esta propuesta es la demanda, otra vez, del traspaso de competencias en materia de inmigración a Cataluña.

El PP votó a favor de admitir a trámite la propuesta de Vox, aunque la calificó de «imperfecta». La intervención de su portavoz, Ester Muñoz, mostró que su postura se acerca más a las propuestas de Junts. Muñoz subrayó que el uso del velo integral «humilla a las mujeres» al obligarlas a «caminar escondidas, sin rostro ni derecho a existir». Citó el ejemplo de las iraníes que se arriesgan al quemar el velo con el fin de «hacer visible su presencia». Remarcó que «en España la mujer no está sometida a un hombre, sino a la ley» y definió a quienes llevan burka o niqab como «mujeres encerradas en cárceles de tela».

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