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José Jerí ya forma parte de la historia peruana.
Luego de ser destituido de la presidencia este martes por el Congreso del Perú, se convierte en el séptimo mandatario que ha encabezado el país durante la última década (y el sexto en no culminar su periodo).
Cabe señalar que su mandato era corto, con duración de solo ocho meses.
Asumió la presidencia en octubre del año pasado luego de la destitución de Dina Boluarte, y debía entregar el cargo en julio próximo, cuando asumirá el ganador de las elecciones cuya primera vuelta se celebrará en abril.
Sin embargo, en el constante conflicto que caracteriza la política peruana actual, ningún presidente tiene garantizados ni siquiera ocho meses en el poder.
Con varios expresidentes encarcelados o procesados por casos de corrupción, hay que remontarse varios años para encontrar un mandatario electo que haya completado su periodo, mientras las encuestas reflejan un fuerte rechazo generalizado hacia la política y sus representantes.
El nuevo presidente que el Congreso debe elegir este miércoles será el octavo en gobernar Perú durante la última década, representando una inestabilidad que no tiene parangón en América Latina, en la que el breve capítulo de Jerí se inscribe como uno de los más efímeros.
Este abogado limeño del partido Somos Perú alcanzó la presidencia de manera inesperada al ser presidente del Congreso cuando la Cámara decidió destituir a Boluarte.
Según la Constitución, en esas circunstancias el jefe del Legislativo debía asumir la presidencia del Estado hasta las elecciones siguientes, procedimiento que cumplió.
Durante su corto mandato intentó seguir el ejemplo de Nayib Bukele, presidente de El Salvador, y Daniel Noboa, líder de Ecuador, poniendo especial énfasis en la mano dura contra la delincuencia, una de las inquietudes principales de los ciudadanos peruanos.
Sus apariciones en operativos policiales nocturnos en Lima y visitas a cárceles buscaban consolidar la imagen de un líder joven, activo y eficiente.
Sin embargo, conforme ocurrió con casi todos sus antecesores, a Jerí comenzaron a acumularse los escándalos que eventualmente llevaron a su caída.

