Conflictos internos en el PSOE de Aragón tras críticas a los sanchistas y tensiones en el círculo cercano del presidente

Óscar López y Pilar Alegría, leales a Moncloa, entran en conflicto por la figura de Javier Lambán

Los ministros Óscar Puente, María Jesús Montero y Félix Bolaños, en el Congreso.

El desastre electoral del PSOE el 8-F en Aragón ha puesto en alerta a varios altos cargos autonómicos, quienes exigen un cambio político urgente. «Que el PP haya perdido dos escaños permite a Ferraz evitar la autocrítica, pero en un año y medio serán las elecciones municipales y, si continuamos así, corremos un serio peligro de caer en la irrelevancia», señalan a EL MUNDO diversas fuentes socialistas. La crítica abarca desde la estrategia de campaña —incluyendo el uso del ex presidente Marcelino Iglesias, cuyo hijo fue candidato— hasta la disputa por quién será designado para el Senado. Esta confrontación no se limita a la región; ayer provocó un choque entre dos dirigentes que compartieron gobierno hasta diciembre, ambos parte del círculo cercano a Sánchez.

El ministro Óscar López atribuyó la pérdida de cinco escaños a la pésima gestión heredada de Lambán, dado que «en lugar de oponerse a [Jorge] Azcón, dedicó sus esfuerzos a hacer otra cosa», en alusión a su antisanchismo. Pilar Alegría, ex portavoz en Moncloa, contestó afirmando estar «orgullosa del legado» de su antecesor. «El resultado del 8-F no fue favorable para el PSOE y es necesario mejorar para recuperar la confianza de los aragoneses. Culpar a unos u otros por los resultados no solo es erróneo, sino que no nos conduce por buen camino», señaló la ex ministra. En esa misma línea, el presidente de la Diputación de Zaragoza, Juan Antonio Sánchez Quero, anticipó esas palabras para censurar las declaraciones de López. El máximo cargo institucional socialista en la región afirmó: «La figura de Javier Lambán es fundamental en la historia reciente de Aragón. Fue un servidor público íntegro, culto y honesto. Antepuso a los aragoneses a cualquier interés personal o partidista».

El socialismo no olvida a su líder fallecido, aunque se enfrenta a disputas internas. En particular, la situación en Huesca resulta ilustrativa. El PSOE tuvo siempre un dominio aplastante y gobernó la Diputación por 24 años consecutivos. Sin embargo, en 2023 fue superado por el PP, así como en localidades como Binéfar, Fraga, Barbastro, Huesca, Jaca o Monzón. Actualmente, la caída se ha profundizado, logrando solo 5 diputados, dos menos que en 2023, registrando así el peor resultado de su historia.

Esta crisis adquiere mayor relevancia por tratarse de Huesca, único bastión de Sánchez en Aragón junto a Lambán. Desde allí movilizó la ola para derrocar al ejeano, y fue también donde Alegría apoyó su regreso. «De ser el bastión del sanchismo, ahora hemos pasado a la nada», expresan los críticos, quienes demandan cambios orgánicos con urgencia.

Se señala como causa principal del hundimiento la relación de Alegría con el Gobierno central. Se sostiene que debería haber abandonado Madrid de inmediato tras confirmar su vuelta a Aragón. «Esto le habría permitido marcar territorio y distanciarse del Gobierno; desarrollar un perfil político propio e incluso manifestar discrepancias con Moncloa en asuntos que afectan a la comunidad, como Barbón en Asturias con la financiación autonómica».

Durante la campaña, Alegría defendió el acuerdo entre el Gobierno y ERC para el nuevo reparto de fondos entre autonomías. Destacó que Aragón recibiría 630 millones de euros adicionales, aunque sigue siendo la peor financiada en términos relativos. «El inconveniente radica en la comparación con vecinos como Cataluña y en la ordinalidad, aspecto que no se ha sabido explicar adecuadamente».

Asimismo, critican abiertamente el uso de un histórico como el ex presidente Marcelino Iglesias para enviar mensajes de audio a una audiencia de mayor edad. «No sorprende que se le utilice para esto, pero sí que él, a sus 74 años, acepte hacerlo y malgaste de esta forma su capital político. Lo hace porque su hijo está en el partido y desea que tenga más peso, pero ignora que esto le perjudica más de lo que le beneficia».

Marcel Iglesias, hijo del ex presidente aragonés, fue responsable del área de agricultura del partido en la legislatura anterior. En las últimas elecciones, ocupó un lugar destacado por Huesca y volverá a ser diputado. En cambio, queda fuera Iván Carpi, uno de los parlamentarios socialistas más reconocidos, quien se retiró tras ser situado en un puesto sin posibilidades. «Estas decisiones han sorprendido mucho. Aún es pronto para levantar la voz, pero sucederá. Existe cierto temor a expresarse y dar opiniones, pues si se hace, siempre hay represalias», señala otro dirigente de Huesca.

La designación del senador autonómico que corresponde al PSOE como segundo en las elecciones constituye otro foco importante de conflicto interno. Tres nombres están en disputa: Carmen Dueso, candidata impulsada por Sánchez frente a Lambán en las primarias de 2017 y quien facilitó el giro de la militancia a favor de Alegría a comienzos de 2025; Florencio García Madrigal, ex vicepresidente de las Cortes; y Fernando Gimeno, ex consejero de Economía.

Esa posición ha sido tradicionalmente ocupada por figuras de renombre, como los ex presidentes Marcelino Iglesias o Lambán. En el partido se especula con la posibilidad de que sea Alegría quien tome ese puesto en el Senado. «Es complicado, pero podría usar esta opción para mantener su presencia en Madrid y estar próxima a la dirección nacional ante la cercanía de las elecciones generales», indica otra fuente.

Por otro lado, sin oportunidad de conservar el cargo queda Mayte Pérez. Mano derecha de Lambán, ascendió al Senado para facilitar la transición que Alegría pretendía en Teruel, donde lideraba hasta la entrada de Rafael Guía, alcalde de Andorra.

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