Enero de 2026 ha registrado la segunda mayor desviación negativa en horas de sol de toda la serie, con un promedio de 29 horas menos.
El conjunto de borrascas que afecta a España desde meses atrás ha limitado la presencia del Sol. El experto Dominic Royé, perteneciente a la Misión Biológica de Galicia (MBG), ha creado un gráfico que indica que la península ibérica experimentó el enero con menos horas de sol desde 1996, así como el segundo más oscuro desde 1984.
Royé ha señalado a Efe que enero de 2026 presenta la mayor anomalía negativa en horas de sol de toda la serie, con una media de 29 horas menos en la península, sólo por detrás del descenso de 33 horas en 1996, basado en datos de la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos (EUMESTAT).
El investigador ha apuntado que los valores habituales en la península en un mes de enero rondan las 185 horas de sol, aunque con notables diferencias regionales, ya que en el norte se suelen situar entre 100 y 120 horas y en el sur alcanzan entre 250 y 270.
Este año, la mayoría del territorio se ubicó por debajo de esos niveles, excepto Murcia, Almería y Baleares, que permanecieron dentro del rango normal.
La frontera atlántica y el noroeste de la península registraron las mayores anomalías, según Royé, destacándose porcentajes elevados de reducción en las ciudades gallegas.
En Santiago, las horas de sol para esta época del año disminuyeron cerca de un 50 %, en Vigo un 48 % y en A Coruña un 46 %. La caída fue aún más marcada en Ourense (57 %), Pontevedra (56 %) y Lugo (55 %).
Estos datos superan los registrados en otras ciudades españolas mencionadas por el investigador, tales como Madrid (20 %), Sevilla (30 %), Gijón (40 %) o Burgos (40 %).

La configuración geográfica también desempeña un papel, pues las mayores caídas en insolación suelen registrarse en zonas montañosas debido a la orografía, mientras que en la costa el impacto es menor, ya que la nubosidad se disipa más rápidamente.
La nubosidad es el principal factor que provoca la disminución de horas de sol, aunque Royé aclara que un aumento en las precipitaciones no necesariamente se traduce en menor insolación.
El cielo puede estar cubierto sin que se produzca lluvia, así como pueden ocurrir lluvias intensas en intervalos breves (por ejemplo, en tormentas veraniegas) seguidas de periodos despejados.
Además, la estación y la duración de los días influyen, ya que en enero la luz diurna es menor que, por ejemplo, en julio.
Efectos sobre el estado de ánimo
La disminución de horas de sol tiene repercusiones en el estado anímico de las personas, efectos que son ampliamente conocidos, recordó Royé, quien investiga la relación entre salud y clima.
«Produce un impacto tanto fisiológico como psicológico, dado que suele generar depresión en muchas personas, especialmente en quienes residen en latitudes más septentrionales», explicó.
No obstante, el investigador puntualiza que este efecto puede manifestarse incluso cuando las cifras oficiales no muestran una tendencia significativa hacia menos sol o más lluvia que otros años, pero la población percibe así la situación.
«Los medios informan constantemente sobre las borrascas, amén de que estas son de alta relevancia, pues todas llevan nombre», indicó.
La más reciente fue Marta, la decimotercera borrasca de alta influencia de la temporada, y la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) señaló que es la temporada en la que más pronto se llega a la letra ‘M’, superando el registro anterior con Myriam, nombrada el 3 de marzo de 2020. A partir de este miércoles la península recibirá a Nils.
