Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil deberán cumplir con los estándares de seguridad alimentaria establecidos en el comercio europeo

La noche del jueves, la Cámara de Diputados de Argentina ratificó el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur con una amplia mayoría: 203 votos a favor, 42 en contra y cuatro abstenciones. De esta forma, la nación presidida por Javier Milei ha avanzado significativamente hacia la validación del tratado, siendo el primer país del bloque en hacerlo.
Por otro lado, Paraguay y Brasil ya enviaron los acuerdos a sus cámaras altas, esperando la votación de los diputados respecto al tratado de libre comercio. Uruguay figura como el último integrante del Mercosur que avanza en este proceso; por ahora, creó una comisión especial encargada de elaborar un primer borrador que será presentado al Congreso el 17 de febrero.
Este acuerdo debe ser ratificado tanto por los países miembros del Mercosur como por los 27 estados de la Unión Europea. El pasado martes, la Eurocámara aprobó las salvaguardas agrícolas solicitadas por los sectores agrarios y diferentes fuerzas políticas. En particular, se redujeron los umbrales específicos para sectores como aves de corral, carne vacuna, huevos y cítricos, disminuyendo del 8% al 5%.
En consecuencia, la Unión Europea podrá intervenir cuando las importaciones de productos considerados “sensibles” aumenten más del 5% y los precios disminuyan en el mismo porcentaje durante un plazo de tres años. En esta línea, autoridades nacionales o representantes sectoriales podrán solicitar a las entidades comunitarias iniciar investigaciones en casos de impactos significativos en el sector.
Las exigencias de Bruselas a los productos del Mercosur
Agricultores de toda España han marchado por Madrid y Sevilla este miércoles en contra del acuerdo con Mercosur.
Los productos importados desde el Mercosur a los países de la Unión Europea deberán cumplir con rigrosos estándares impuestos por Bruselas en materia de seguridad alimentaria, y sanidad animal y vegetal, con el objetivo de reforzar la protección de la salud de los consumidores europeos.
Desde Europa, todo producto que ingrese al continente debe pasar los estándares SPS, que comprenden auditorías y aprobación de los sistemas oficiales, revisión documental —como marcas, sellos y datos en los envases—, además de controles físicos en las fronteras de la Unión, incluyendo el muestreo para detectar microorganismos patógenos o contaminantes ilegales, la inspección de los medios de transporte y el estado de los animales transportados.
Asimismo, Bruselas establece que la carne importada debe provenir de animales sacrificados bajo condiciones de bienestar animal equivalentes a las vigentes en la UE. En materia sanitaria, los países del Mercosur deben certificar que los huevos que producen y exportan cumplen con las normas comunitarias relativas al bienestar de las gallinas ponedoras.
El acuerdo además contempla el intercambio de información entre ambos bloques para impedir la entrada de “productos inseguros” al mercado. Por su parte, las exportaciones europeas hacia los países del Mercosur deberán continuar respetando los requisitos de importación del Mercosur. Los exportadores, a su vez, se beneficiarán de procedimientos de autorización más ágiles, sencillos y previsibles.

