Proyecto de ley sobre la muerte asistida en Francia: realidades frente a afirmaciones

Parliament members sit as France's National Assembly, Dec. 9, 2025. (AP Photo/Michel Euler)

Francia está inmersa en un debate político sobre una propuesta polémica para establecer un derecho legal a la muerte asistida médicamente. Uno de los puntos clave es quién calificaría para ello, lo que ha provocado numerosas afirmaciones sobre el alcance de la ley propuesta.

Tras su reelección en 2022, Emmanuel Macron se comprometió a presentar una ley sobre la muerte asistida. Desde entonces, dicha propuesta ha recibido críticas continuas, muchas centradas en las condiciones bajo las cuales los pacientes podrían ser elegibles.

Los detractores sostienen que los criterios son demasiado amplios o insuficientemente concretos, lo que genera temores de consecuencias no deseadas, incluyendo la preocupación de que la ley podría sancionar a profesionales de la salud que intenten disuadir a los pacientes de optar por la muerte asistida.

Parte del debate se ha desarrollado en la plataforma social X, donde los intercambios entre la sociedad civil y figuras políticas se han intensificado. Junto a preocupaciones legítimas, también se han difundido afirmaciones erróneas.

En el centro de la disputa está la afirmación de algunos usuarios que sostienen que el proyecto permitiría a personas con depresión acceder a la eutanasia.

Origen de la afirmación

La inquietud surge principalmente del Artículo 4 del borrador, que establece las condiciones para acceder a la muerte asistida.

El 4 de febrero, los diputados del comité de asuntos sociales de la Asamblea Nacional aprobaron una versión revisada del proyecto, luego de que el Senado lo rechazara a finales de enero.

El marco general permanece muy similar al aprobado por la Asamblea en mayo de 2025, con algunos cambios menores, incluyendo una modificación en la redacción de los criterios de elegibilidad.

Según el texto revisado, una persona puede ser elegible para la muerte asistida si sufre «dolor físico o psicológico constante» relacionado con una condición que sea «resistente al tratamiento o considerada insoportable por la persona afectada», cuando esta decide suspender el tratamiento.

A diferencia de la versión inicial, el texto revisado ya no incluye explícitamente la frase que indicaba que «el sufrimiento psicológico por sí solo nunca podría justificar el acceso a la ayuda para morir».

La eliminación de esta frase generó preocupación sobre la posibilidad de que personas con problemas exclusivamente mentales pudieran ser elegibles para la muerte asistida.

¿Incluye esto la depresión?

Sin embargo, los expertos aclaran que incluso en su versión actual, el proyecto es claro: el sufrimiento psicológico solo puede considerarse junto con una enfermedad grave e incurable, explica Claire Fourcade, médico especializada en cuidados paliativos en Narbona, sur de Francia.

«La depresión es evidentemente una forma de sufrimiento psicológico,» afirmó Fourcade, ex presidenta de la Sociedad Francesa de Cuidados Paliativos y Apoyo. «Pero la ley es explícita: debe existir una enfermedad grave e incurable.»

En conversación con The Cube, el equipo de verificación de Euronews, señaló que tales enfermedades no implican necesariamente que el paciente se encuentre en fase terminal.

«La diabetes, por ejemplo, es una enfermedad grave e incurable y con frecuencia va acompañada de sufrimiento psicológico,» añadió.

Los diputados franceses también aseguran que la propuesta no abrirá la puerta a la muerte asistida sin rigurosos controles y supervisión médica.

Uno de los diputados implicados es Olivier Falorni, ponente del proyecto y uno de sus principales defensores.

Olivier Falorni sits on the bench at the National Assembly. (AP Photo/Michel Euler) Olivier Falorni está sentado en el banco de la Asamblea Nacional. (AP Photo/Michel Euler) AP Photo

«Quiero ser muy claro: el texto no permite el acceso a la muerte asistida para cualquiera que presente sufrimiento psicológico,» afirmó durante una sesión del comité. «No lo repetiré cinco, diez o quince veces. No sé cómo decirlo de otro modo que no sea leyendo literalmente lo que dice el texto. Evitemos sembrar confusión donde no la hay.»

Preocupaciones persistentes

A pesar de ello, los especialistas reconocen que quedan algunas preocupaciones legítimas respecto a la ley propuesta.

Fourcade indicó que la ley no logra capturar plenamente la complejidad de situaciones médicas reales.

Como ejemplo, mencionó el caso de un paciente al que le diagnostican cáncer en estado avanzado por primera vez.

«Para esa persona, la noticia es un shock,» dijo a The Cube. «Se encuentra en un estado de intenso sufrimiento psicológico. Tiene una enfermedad grave y también sufrimiento psicológico, lo que podría hacerle elegible para la muerte asistida incluso antes de que se proponga cualquier tratamiento o cuidado.»

No obstante, este no es el único requisito para quienes soliciten la muerte médicamente asistida. Los diputados franceses han dejado claro que solo se permitirá el acceso a quienes cumplan con las cinco condiciones estipuladas en el proyecto.

Entre esas condiciones están ser mayor de 18 años, tener nacionalidad francesa o residencia legal, padecer una enfermedad grave, incurable y con pronóstico de vida avanzado o terminal.

Además, los solicitantes deben experimentar un sufrimiento físico o psicológico persistente y ser capaces de expresar su voluntad de manera libre y consciente.

Los médicos podrán negarse a realizar el procedimiento si así lo desean, aunque estarán obligados a remitir al paciente a otros profesionales de la salud.

El debate continúa abierto

El proyecto sigue sin convertirse en ley y genera debate en todo el espectro político.

Durante las sesiones parlamentarias en las que se ha revisado, los críticos han alertado que podría implicar un cambio profundo en las normas éticas, mientras que algunos argumentan que pone en riesgo las salvaguardas existentes.

Théo Bernhardt, diputado del partido de extrema derecha Rassemblement National, mostró su desacuerdo especialmente con los cambios relacionados con el tratamiento del sufrimiento psicológico, advirtiendo sobre lo que calificó de una “pérdida peligrosa del equilibrio” en el texto.

Una postura similar fue expresada por Élisabeth de Maistre, diputada republicana, quien afirmó que las salvaguardas clave permanecen insuficientemente definidas.

En respuesta a estas críticas, Falorni señaló que el trabajo en la legislación lleva tres años. “Si hay una palabra que no describe el proceso de esta ley sobre el final de la vida, esa es ‘prisa’,” afirmó.

A pesar del avance, la aprobación final del proyecto aún no se ha completado. Falorni espera que pueda aprobarse definitivamente para el verano.

Actualmente, la Asamblea Nacional prevé una nueva votación en febrero antes de devolver el texto al Senado, que podría modificarlo o rechazarlo de nuevo. Sin embargo, si no se llega a un acuerdo, la Asamblea tiene el poder de prevalecer sobre el Senado.

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