Santuario de marismas en el parque natural de Cantabria ideal para aficionados a la ornitología y aves migratorias

Más de 6.500 hectáreas que comprenden marismas, encinares y estuarios configuran uno de los espacios protegidos más relevantes del norte peninsular, un lugar excepcional para las aves migratorias y para quienes disfrutan observándolas en su hábitat natural. Foto: Aguas tranquilas y rocas emergen entre limos y vegetación atlántica en uno de los humedales más valiosos del norte peninsular. (Flickr/Eduardo Arostegui)

  • Un parque natural en Cantabria que funciona como refugio en invierno: un antiguo valle glaciar con más de 4.500 hectáreas, senderos y bosques con siglos de historia
  • Un tesoro geológico en Cantabria: un conjunto de playas, dunas y acantilados que forman un paisaje singular

Este parque natural del norte de España abarca más de 6.500 hectáreas de marismas, dunas, encinares y estuarios, constituyendo un lugar privilegiado para la observación de aves migratorias y acuáticas. Está protegido desde 1992 debido a su riqueza natural excepcional.

Un entorno en el que se mezclan el sonido constante de las mareas, la silueta lejana de las montañas y el vuelo pausado de garzas y espátulas. Este es uno de los espacios más relevantes de la cornisa cantábrica, un entorno que, pese a su importancia ambiental, permanece aún desconocido para muchos. La biodiversidad que aloja lo sitúa como uno de los destinos preferidos para la observación de aves en su estado silvestre.

Zona de Especial Protección para las Aves

El Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel fue designado en 1994 como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), debido a su papel clave en las rutas migratorias que conectan el norte de Europa con regiones más cálidas. Anualmente, recibe la visita de más de 15.000 ejemplares pertenecientes a más de 120 especies. Entre ellas, destacan el águila pescadora, la espátula (por donde transita la mitad de la población holandesa), aves zancudas como la garza real y la cigüeñuela, así como anátidas como el ánade silbón y la focha común.

Este espacio natural se extiende por diez municipios de Cantabria: Santoña, Noja, Arnuero, Argoños, Escalante, Bárcena de Cicero, Colindres, Limpias, Voto y Laredo. Dentro de su ámbito se encuentran el estuario del río Asón, las marismas de Joyel y Victoria, la playa de Berria, así como zonas de encinar atlántico y dunas costeras. Además de aves, es posible observar mamíferos como el turón y la comadreja, reptiles, peces como el salmón y moluscos como la almeja fina o el pulpo. Su valor histórico también se manifiesta en antiguos molinos de marea y en el edificio del Penal de El Dueso, sito en su interior.

Un recorrido ideal para descubrir a pie

Para explorar este ecosistema sin perturbar su equilibrio, el parque ofrece un Centro de Interpretación gratuito situado en el Edificio Mirador, en Santoña. Una de las rutas más conocidas parte desde este punto y atraviesa la marisma de Solija por un sendero de aproximadamente dos kilómetros, paralelo a la carretera que conduce a Berria. Durante el recorrido, los visitantes pueden detenerse en varios lugares señalizados con paneles informativos sobre flora, fauna y dinámica mareal. Esta ruta es ideal para compartir en familia o con amigos, fácil de realizar y con un paisaje siempre en transformación.

Ubicado a solo 35 minutos en coche desde Santander por las vías S-10 y A-8, y a 55 minutos desde Bilbao por la A-8, el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel brinda una experiencia ornitológica sin igual en el norte de España. Se trata de un refugio para la biodiversidad que ha logrado conservar su riqueza ecológica y abrir sus puertas a quienes buscan una experiencia educativa y sensorial en contacto directo con los ecosistemas del litoral cantábrico.

  • Un parque natural en Cantabria que funciona como refugio en invierno: un antiguo valle glaciar con más de 4.500 hectáreas, senderos y bosques con siglos de historia
  • Un tesoro geológico en Cantabria: un conjunto de playas, dunas y acantilados que forman un paisaje singular

Este parque natural del norte de España cubre más de 6.500 hectáreas de marismas, dunas, encinares y estuarios, consolidándose como un enclave destacado para la observación de aves acuáticas y migratorias. Cuenta con protección como espacio natural desde 1992 gracias a su excepcional valor.

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