El acuerdo pone fin a cinco años de litigios y posiciona al club blanco en el epicentro de la nueva estructura de gobernanza europea, mientras que el Barcelona queda excluido de las negociaciones.
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El 11 de febrero de 2026 representa un punto de inflexión en el fútbol europeo. Real Madrid, UEFA y la European Football Clubs (EFC), anteriormente conocida como ECA, han firmado un acuerdo que acerca el cierre de la disputa legal causada por el anuncio de la Superliga en 2021.
De concretarse, este pacto supondría el fin definitivo de las demandas judiciales y abriría una nueva fase de gobernanza en el fútbol continental.
Además, refuerza la posición del Real Madrid como interlocutor directo y negociador con las dos instituciones europeas.
De la ruptura al acuerdo
En abril de 2021, una docena de clubes anunciaron la creación de una competición alternativa a la Champions League. La respuesta de la UEFA fue inmediata, amenazando con sanciones deportivas y económicas contra los fundadores.
La presión política y mediática provocó que nueve equipos se retiraran en menos de 48 horas. Sin embargo, el Real Madrid mantuvo su postura, convencido de que el conflicto no era solo deportivo, sino también jurídico.
Imagen promocional de la Superliga europea
El club madrileño percibió que la UEFA ejercía un doble rol: regulador y organizador comercial. Esta dualidad permitía cuestionar su actuación bajo la vulneración del Derecho de la Unión Europea.
Dicha estrategia fue respaldada por los tribunales con una resolución que redefinió la relación con UEFA.
El respaldo del TJUE
El 21 de diciembre de 2023, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dictaminó que las normas de la UEFA, que requerían autorización previa para nuevas competiciones, contravenían el Derecho comunitario por carecer de criterios claros y objetivos.
La sentencia limitó a la UEFA la potestad para bloquear proyectos alternativos sin una normativa regulatoria, contrario a lo que había sostenido desde el inicio.
Este pronunciamiento modificó el equilibrio de poder. Desde ese momento, Real Madrid y A22 (empresa promotora de la Superliga europea) se habilitaron para reclamar reparaciones por los daños causados por el bloqueo inicial.
La cifra estimada superaba los 4.000 millones de euros, transformando el litigio en una amenaza significativa para la estabilidad del fútbol europeo.
Negociar con respaldo
Con el apoyo judicial, el Real Madrid transitó de la resistencia a la negociación. La posibilidad de indemnizaciones millonarias forzó a la UEFA y a la EFC a sentarse a negociar con el club blanco.
Las conversaciones se extendieron por meses en la más estricta confidencialidad, hasta que la mañana de este miércoles se anunció el comunicado conjunto que recoge el acuerdo para cerrar cinco años de enfrentamientos.
El pacto implica la retirada de las demandas por daños a cambio de una profunda reforma estructural en la gobernanza y comercialización de las competiciones europeas.
Tres fundamentos
El acuerdo se basa en tres principios esenciales.
Primero, el respeto por el mérito deportivo. No habrá plazas permanentes; el acceso seguirá dependiendo del desempeño en las ligas nacionales.
Segundo, la sostenibilidad financiera. Se reforzarán los controles para prevenir desequilibrios competitivos.
Tercero, la innovación tecnológica y comercial. Se fomentará el uso de nuevas tecnologías, como UNIFY, la plataforma digital ideada por la Superliga, para modernizar la distribución de contenidos.
En esencia, muchas de las solicitudes impulsadas en los últimos años por la Superliga europea quedarán integradas dentro de la estructura oficial.
El rol de la EFC
La antigua ECA, renombrada como European Football Clubs, ha desempeñado un papel fundamental en la mediación. Bajo la presidencia de Nasser Al-Khelaifi, la organización amplió su base hasta contar con más de 800 clubes.
Al-Khelaifi declaró tras el anuncio que «el diálogo siempre supera a la división». Y añadió: «Si alguien dice que hoy Florentino ha perdido, no entiende el fútbol».
Nasser Al Khelaifi y Florentino Pérez, en la presentación del canal Bein Sports en 2019.
El dirigente catarí destacó que el acuerdo fortalece a todas las partes implicadas y abre un nuevo capítulo.
La EFC se situó como puente entre UEFA y Real Madrid, facilitando que el conflicto evolucionara hacia una solución institucional.
El liderazgo del Real Madrid
El resultado coloca al club presidido por Florentino Pérez en una posición de privilegio. Ha negociado directamente con UEFA y EFC, logrando que la organización continental revisara sus posturas iniciales desde 2021.
El club pasó de ser acusado de ruptura a ser protagonista en la reforma, como ya sucediera en 1955 en la creación de la Copa de Europa.
Florentino Pérez siempre defendió que la lucha buscaba modernizar el modelo y garantizar mayor transparencia en la gestión de ingresos.
Renunciar a las indemnizaciones refuerza esa visión. El objetivo no era un beneficio económico inmediato, sino una reforma estructural. «Un acuerdo por el bien del fútbol europeo de clubes», según expresó el comunicado del club.
El Barça fuera de juego
En el lado opuesto, el FC Barcelona anunció oficialmente su salida del proyecto el 7 de febrero de 2026.
Esta decisión no influyó en las negociaciones, que ya estaban muy avanzadas y en las que el club blaugrana no participó.
Aunque dio la espalda a la Superliga y manifestó voluntad de reapropiación, actualmente no forma parte oficial de la EFC ni participa en este momento clave.
Joan Laporta, presidente del Barça Archivo
Mientras el Real Madrid negoció desde una posición reforzada por sentencias judiciales, el Barcelona quedó relegado, sin capacidad de influencia en el acuerdo final.
No formaba parte de la EFC ni compartía alianza con el Real Madrid. Joan Laporta dejó así al club fuera de un acuerdo crucial para el fútbol europeo.
Un nuevo equilibrio de fuerzas
El pacto no solo termina con los litigios, sino que redefine el mapa de poder. La UEFA conservará su rol regulador, pero compartirá mayor protagonismo comercial con los clubes.
La EFC se afianza como interlocutor estructural, y el Real Madrid emerge nuevamente como referente estratégico del fútbol europeo.
El club blanco ha demostrado su capacidad para sostener un litigio durante cinco años y convertirlo en un acuerdo histórico de reforma.
La batalla institucional finaliza. Empieza un período de cooperación condicionado por la nueva estructura acordada.
El fútbol europeo inicia una etapa distinta, con mayor equilibrio entre regulador y participantes, un control más riguroso sobre la sostenibilidad financiera y una estructura que reconoce el peso de los clubes en la toma de decisiones.
El 11 de febrero de 2026 quedará registrado como la fecha en que el conflicto de la Superliga se transformó en reforma.
Y en la que el Real Madrid consolidó su rol como actor principal en el liderazgo del fútbol continental.

