La singular joya cristiana de Asturias construida sobre un dolmen de más de 5.000 años

En el centro histórico de Cangas de Onís se encuentra un monumento que, aunque discreto en apariencia, guarda un legado que se extiende por miles de años. Un insólito encuentro entre arquitectura cristiana y patrimonio prehistórico

Foto: Uno de los escasos ejemplos en Europa en los que un templo cristiano se levanta directamente sobre una antigua estructura megalítica. (Google)
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En el núcleo de Cangas de Onís se planta uno de los monumentos más asombrosos de Asturias, donde una edificación cristiana del siglo XVII resguarda un dolmen neolítico con más de cinco mil años. Este espacio sagrado destaca en Europa por ser un caso excepcional, ya que la arquitectura religiosa se superpone a un túmulo funerario antiguo, reflejando la continuidad espiritual a lo largo de los tiempos.

Desde el exterior, el edificio pasa desapercibido para quienes recorren el barrio de Contranquil. No obstante, bajo su planta rectangular se oculta una cámara funeraria construida con enormes losas de piedra, algunas adornadas con patrones geométricos. No es una casualidad arquitectónica, sino una selección simbólica: la capilla se erigió en el año 737 por orden del rey Favila y su esposa Froiluba, en un momento fundamental para la consolidación del reino asturiano.

Un dolmen transformado en templo cristiano

Este lugar fue elegido para custodiar una de las reliquias más valiosas del incipiente reino: la cruz de madera que, según se dice, llevaba Pelayo en la batalla de Covadonga, origen de la posterior Cruz de la Victoria. De este modo, el dolmen fue doblemente sagrado: primero por las comunidades neolíticas que allí enterraban a sus muertos y, siglos después, por la monarquía cristiana. En la actualidad, el monumento continúa simbolizando esa conexión entre memoria y poder.

La estructura actual de la ermita, reconstruida en el siglo XVII y restaurada tras la Guerra Civil, mantiene elementos característicos de la arquitectura religiosa asturiana. El templo cuenta con dos zonas: un pórtico con columna toscana que da acceso a la nave, y la capilla principal. Desde el interior, es posible contemplar el dolmen, elevado más de tres metros y visible mediante una abertura central. Esta escena impacta por su significado simbólico y su valor patrimonial.

Un sitio fundamental en la historia de Asturias

Cangas de Onís fue la primera capital del Reino de Asturias, y la ermita de Santa Cruz, aparte de ser su monumento más antiguo, es también un vestigio de ese pasado fundacional. Declarado Monumento Nacional en 1931, este conjunto representa mucho más que una rareza arqueológica: simboliza la permanencia de lo sagrado en un mismo lugar durante milenios. La superposición entre el mundo megalítico y la fe cristiana no solo se ve, sino que se siente.

Actualmente, quienes visitan el templo encuentran un relato milenario esculpido en piedra. El contraste entre la simplicidad exterior y la profundidad histórica del espacio interior hace de este monumento de Asturias uno de los espacios más singulares de la Península Ibérica. No son muchos los sitios donde se pueda caminar sobre cinco mil años de historia en apenas unos metros cuadrados.

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En el corazón de Cangas de Onís se alza uno de los monumentos más sorprendentes de Asturias, donde una estructura cristiana del siglo XVII protege un dolmen neolítico de más de cinco mil años de antigüedad. Este singular espacio sagrado es un caso excepcional en Europa, en el que la arquitectura religiosa se superpone a un túmulo funerario prehistórico, testimonio de la continuidad espiritual a lo largo de los siglos.

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