La expansión de Abascal genera inquietud en Feijóo y Sánchez tras su fracaso en influir en las elecciones de Aragón

PSOE y PP han acordado que hoy sea en las urnas donde se ponga a prueba la fortaleza y la debilidad de sus líderes nacionales. Las previsiones para Alegría son muy sombrías, mientras que las de Azcón se sitúan en tonos más bien grises.

El crecimiento de Abascal pone de los nervios a Feijóo y Sánchez tras fracasar en su colonización de las elecciones de Aragón

Las elecciones en Aragón, impulsadas por el deseo explícito de los dos grandes partidos, han quedado marcadas por la influencia de la política nacional. PSOE y PP decidieron que la debilidad de Sánchez y la fortaleza de Feijóo se evalúen hoy en las urnas de la región. Ambos también han posicionado a Vox como el principal protagonista del 8-F. Tanto el PSOE con Sánchez, como el PP con Feijóo, han centrado sus mensajes en el partido de Santiago Abascal. El dirigente de Vox, fiel a su estilo, ha opacado al candidato autonómico, Alejandro Nolasco.

La campaña electoral fue mutando hacia un desenlace totalmente diferente al inicial. Al principio, fueron los candidatos locales quienes marcaron el ritmo abordando asuntos propios de la comunidad, pero en los días finales, el tono se tornó completamente dominado por la tensión y el enfrentamiento propios de la política nacional. PSOE y PP plantearon el 8-F como un enfrentamiento clásico entre Gobierno y oposición.

El presidente Pedro Sánchez colmó el escenario con tantos anuncios que probablemente los habitantes de Aragón no lograron retenerlos todos. En apenas quince días, propuso la regularización de cientos de miles de inmigrantes y la prohibición del uso de redes sociales para menores de 16 años, entre otras medidas. Además, declaró la guerra a última hora de la campaña a Elon Musk y a otros oligarcas del algoritmo responsable, entre otros, de que Trump llegara a la Casa Blanca. Todo parece tener como objetivo apoyar a su ex ministra portavoz, Pilar Alegría, quien fue designada candidata en Aragón directamente por el secretario general del PSOE.

El PSOE sufrirá

Las expectativas para el PSOE en estas elecciones son muy negativas. Se prevé que sufran pérdidas significativas en los escaños que logró el ya desaparecido Javier Lambán. Las urnas indicarán hasta qué punto progresa la fragilidad electoral socialista, que comenzó con la debacle en Extremadura, y también revelarán si la crisis del caos ferroviario tras el accidente en Adamuz tiene un impacto mayor al previsto sobre Pedro Sánchez. La interpretación política del resultado socialista tomará en cuenta que fue el propio Sánchez quien impulsó a Pilar Alegría. Ella ha realizado una campaña encomiable visitando pueblo por pueblo para movilizar el voto rural, aunque una imagen de Alegría en su localidad no iguala la declaración de guerra directa de Sánchez contra uno de los grandes poderes globales.

La inquietud también se extendió en la dirección del PP, partido claramente favorito en las encuestas, conforme se acercaba el día crucial. Jorge Azcón, un presidente con un perfil moderado y aparentemente consolidado en su región, convocó estas elecciones alegando que Vox le complicaba la gobernabilidad al negarse a pactar el Presupuesto. Afirmó que así no era posible continuar en el Ejecutivo, de manera similar a la situación de María Guardiola, que todavía no tiene apoyos suficientes para la investidura un mes y medio tras las elecciones. El espectro de Extremadura sobrevuela las elecciones en Aragón de modo que parece que fantasía y realidad son dos caras de la misma moneda. Las encuestas no pronostican un avance para el PP, sólo un posible estancamiento en los escaños actuales, que resultan insuficientes para gobernar. Alberto Núñez Feijóo planteó este calendario electoral como un calvario para el PSOE de Sánchez que culminaría en las andaluzas antes del verano. Y ese calvario, efectivamente, puede llegar a serlo para Sánchez. Sin embargo, la desventura socialista no se traducirá en la victoria esperada por el PP nacional. Para ellos, Vox continúa siendo una pesadilla, y lo será aún más.

Azcón concluyó una campaña muy diferente a la que inició. Dejó atrás la imagen de gestor para adoptar el papel combativo de la guerra cultural al estilo de Abascal, evitando así parecer débil y frenando el avance de Vox. Los últimos mítines se convirtieron en un enfrentamiento directo contra Santiago Abascal, en una especie de ring, mientras Feijóo apoyaba desde la esquina del cuadrilátero.

Según las encuestas, el sueño de Azcón de gobernar apoyándose en partidos regionales como el PAR y Aragón Existe se desvanecerá en las urnas.

Vox se consolida en este ciclo electoral y mantiene en jaque al PP, mientras que el PSOE se siente confiado únicamente porque le resta votos a Feijóo, pero no a Sánchez. Está probado que en ciertas regiones hay trasvase de votos desde el PSOE hacia Vox. La campaña aragonesa ha dejado claro que tanto PSOE como PP, con su discurso, contribuyen a alimentar las expectativas de Vox. Abascal apenas necesita elevar la voz, porque ya los demás actúan como megáfono de su mensaje.

Partido serio con detalles anti sistema

La participación del joven activista Vito Quiles y la actuación del grupo ultra Los Meconios generaron un impacto simbólico relevante en el PP. La inclusión de estas intervenciones tuvo como objetivo captar los votos de Alvise, quien también se presenta en Aragón y fue maestro de Quiles, además de acercarse y satisfacer a los jóvenes que rechazan a Feijóo y prefieren a Abascal. El PP aspira a ser simultáneamente un partido de Estado y uno que exhiba detalles anti sistema, conectado con los canales de redes sociales donde la juventud participa en debates políticos empleando un lenguaje similar al de Trump. Desde hace tiempo, la estrategia política del PP de Feijóo se concentra en la actividad en redes, igual que hace la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Varios miembros destacados de la dirección nacional del PP han alcanzado altos cargos consolidándose como combatientes digitales contra sus adversarios.

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