Aunque la entrada en vigor del reglamento estaba prevista para 2025, la ausencia de una fecha definitiva y la baja preparación de las empresas retardan la digitalización obligatoria de la jornada laboral
Yolanda Díaz presenta el nuevo Proyecto de Ley para el registro horario
Aunque su implantación no pudo realizarse en 2025 como se tenía previsto inicialmente, la tramitación del nuevo registro horario continúa su curso. Sin embargo, la mayoría de las empresas aún no están listas para su puesta en marcha, que se espera para la primera mitad de este año. En la actualidad, siete de cada diez compañías en España no han implementado todavía el fichaje digital, pese a que el reglamento para modificar el registro horario ya está en fase de dictámenes ministeriales, según un estudio publicado por TeamSystem.
El nuevo registro horario aspira a ir más allá del control de horas actual: no basta con anotar la entrada y salida, sino que se exige un fichaje digital detallado que incluya pausas, tipo de jornada y compensación de horas extras, accesible para la Inspección de Trabajo y con trazabilidad imposible de manipular. Esta medida busca fortalecer la transparencia laboral y facilitar las inspecciones. En España, el registro es obligatorio desde 2019, aunque el debate reciente se centra en endurecer el sistema, hacerlo más verificable y vincularlo a sanciones más claras.
El informe destaca la incertidumbre respecto al calendario del nuevo registro horario. Las discrepancias entre el Ministerio de Economía y el Ministerio de Trabajo sobre la fecha de aplicación han provocado que la aprobación, prevista inicialmente para 2025, carezca ahora de una fecha definida. Esta situación se refleja en la falta de preparación tecnológica de gran parte del sector empresarial.
El estudio, basado en 1.200 entrevistas a pequeños empresarios y autónomos, revela que el 35% de los autónomos y pymes continúa registrando la jornada laboral en papel o a través de hojas de cálculo. Solo el 10% utiliza aplicaciones móviles para el control de horarios. Esta realidad evidencia el retraso en la adopción de soluciones digitales frente a otros mercados europeos.
Además, el análisis identifica un déficit de información y conocimiento sobre la obligatoriedad del registro digital. El 34% de los entrevistados no sabe que la digitalización del registro será obligatoria y solo el 23% declara estar correctamente informado sobre la normativa.
Sanciones de hasta 10.000 euros
La futura regulación otorgará al nuevo control horario un valor jurídico fundamental para defenderse ante posibles inspecciones y evitar sanciones económicas. Según la evaluación de TeamSystem, las multas por manipulación o falsificación de registros pueden alcanzar los 10.000 euros por trabajador. Las infracciones leves, como errores menores en los registros, conllevarán multas de hasta 750 euros, mientras que las graves, como la ausencia o el incorrecto cumplimento del registro, podrán acarrear sanciones de hasta 7.500 euros por cada empleado afectado.

El Ministerio de Trabajo ha decidido no endurecer las sanciones inicialmente planteadas, con la intención de que el reglamento no requiera un trámite parlamentario adicional. Así, el proceso de aprobación podría acelerarse, aunque la ausencia de un calendario concreto continúa generando preocupación.
Modernización de la gestión empresarial
A pesar de la incertidumbre jurídica provocada por el retraso en la entrada en vigor del reglamento, TeamSystem considera que la instauración del nuevo registro horario representa una oportunidad para modernizar la gestión de los recursos humanos. La empresa tecnológica prevé un aumento en la inversión empresarial en herramientas digitales que permitan cumplir con la normativa y, a la vez, optimizar la gestión de las ausencias, la planificación de turnos y la productividad general.
La compañía destaca también que el retraso en la implementación del sistema de facturación electrónica VeriFactu se suma a la incertidumbre sobre el registro horario, generando frustración entre asesores, profesionales y empresas, aunque abre la puerta para una adopción gradual y planificada de estas nuevas herramientas.

