Red Nacional de Consumidores de Nicaragua:

Ruth Selma Herrera

Siguen quejas por alzas en facturas de los servicios públicos.

Usuarios se preparan para nuevas batallas.

Recordamos desde este espacio que se está preparando el primer encuentro de organizaciones que trabajan por la defensa de los consumidores y que está hecha la convocatoria para que se inscriban los comités, asociaciones, comisiones y grupos de trabajo que en distintos puntos del país han surgido con el propósito de orientar a los consumidores y usuarios en sus derechos, o entorno a luchas muy puntuales como la problemática del agua potable. Se ha definido como propósito de este encuentro (a realizarse a fines de septiembre), elaborar la AGENDA MINÍMA de los consumidores, intercambiar experiencias y estrategias. Los interesados pueden comunicarse con la Red de Consumidores en la Coordinadora Civil (CCER), cuyos teléfonos son 2666711 y 2662033.

El escándalo que provocó conocer la millonaria deuda de Enacal con Unión FENOSA, puso en evidencia la vulnerabilidad que los usuarios y consumidores de este vital líquido tenemos frente a empresas que hacen sus «jugosos negocios» con los bienes públicos, con bienes básicos, que por disposición Constitucional, por el interés de la salud pública y por los más elementales derechos humanos deben estar resguardados por un Estado que represente los intereses de sus habitantes; que no es el caso de Nicaragua. Esta claro que somos un país sin Estado, es clarísimo que sí los ciudadanos no cuidamos nuestros derechos nadie lo hará por nosotros y que por lo tanto solo queda poner manos a la obra, a nuestra obra.

Preguntémonos, dónde fueron a parar las recaudaciones de Enacal por la facturación de un costoso e ineficiente servicio; por qué Unión FENOSA le permitió al cliente ENACAL la acumulación de una deuda millonaria, mientras a los usuarios nos suspenden el servicio en plazos que no superan los dos meses?, por qué Unión FENOSA juega con las necesidades de agua del pueblo y no acude antes a otros mecanismos de presión, o a la «magia de la economía de mercado» que supuestamente lo resuelve todo?. Esta claro que para esas empresas los usuarios y consumidores somos un poco menos que «el dado» que tiran sobre la mesa en su juego empresarial. Esto es solamente una breve caricatura de los resultados de la privatización (saqueo) de los servicios públicos en nombre de la «eficiencia», que solo ha servido para poner en manos de comerciantes inescrupulosos los bienes públicos. Seguramente es la antesala de la privatización de ENACAL..Caber preguntarnos, permitiremos los usuarios que las cosas sigan por ese camino y aceptaremos la condena de ser esclavos de las decisiones que amenazan con acabar el derecho a acceder a los servicios básicos indispensables.

Después de estas grandes interrogantes pareciera un contra sentido hablar de los otros temas que a diario afectan nuestros derechos como consumidores, pero también debemos acoger esa utopía y convertir en un hábito la reflexión sobre lo que consumimos y la calidad de los servicios que recibimos. Esto es un proceso educativo que empieza por nuestros hogares, con nuestros niños, que debe llevarse a las escuelas, que debe practicarse cada que entramos a un restaurante, cuando compramos un electrodoméstico, al adquirir productos en una pulpería o supermercado. Debemos preguntarnos si nos están entregando a cambio de nuestro escaso dinero, un producto de calidad, un artículo en buen estado, una atención adecuada, condiciones higiénicas básicas. Particular cuidado debemos tener al firmar un contrato, con la leonina letra menuda, así como revisar el estado de cuentas de las tarjetas bancarias donde mes a mes se puede encontrar muchas sorpresas.

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