La acusación popular continúa solicitando prisión para Errejón por abuso sexual, a pesar de que Mouliaá haya retirado su denuncia

La actriz, que solicitaba tres años de prisión para el ex líder de Sumar, justifica su desistimiento en la acusación por motivos de salud

Elisa Mouliáa, con el escrito con el que retira su acusación.

Elisa Mouliaá retiró ayer la acusación por abuso sexual contra Íñigo Errejón, hecho que, unido a que la Fiscalía no encuentra indicios para llevar el caso a juicio, acerca el proceso a su posible sobreseimiento. Esta medida sería automática si no fuera porque en la causa está personada como acusación popular la Asociación de Defensa Integral de Víctimas Especializada (Adive), que no piensa renunciar.

Su representante legal, Jorge Piedrafita, confirmó ayer que mantendrán la acusación, en la que reclaman tres años de cárcel para Errejón por un delito continuado de abuso sexual. Es la misma condena que hasta ahora solicitaba la actriz, además de 30.000 euros en concepto de indemnización.

El juez instructor, Adolfo Carretero, consideró que existían indicios suficientes para justificar la celebración del juicio. La defensa de Errejón presentó un recurso ante la Audiencia Provincial de Madrid para que este archivara el caso sin llegar a la vista oral. El proceso quedó a la espera de la resolución de dicho recurso.

Para que el juicio se llevara a cabo debía superarse el obstáculo de esta apelación, a lo que ahora se añade otro reto: determinar si el procedimiento puede seguir adelante solo con la iniciativa de una acusación popular. Para iniciar una causa es precisa la denuncia de la presunta víctima o la querella de la Fiscalía, según establece la ley. En cuanto a la capacidad de la acusación popular con el proceso ya abierto, no existe normativa expresa. Fuentes judiciales y jurídicas consultadas ayer mayoritariamente apoyaban el archivo, aunque algunos mostraron discrepancias o dudas.

En su escrito presentado al juzgado 47 de Madrid —que ya concluyó la instrucción y ordenó la apertura de juicio oral—, explica que desiste «de forma total, libre, consciente e irrevocable de la acusación particular». Señala que su decisión responde «a estrictas razones personales y de salud, y no implica una retractación de los hechos denunciados, los cuales han sido evaluados por el Ministerio Fiscal y el órgano judicial como veraces en lo esencial, apreciando indicios de criminalidad».

Tanto ante el juzgado como en redes sociales, Mouliaá formula una crítica hacia otras mujeres que, según ella, habrían vivido experiencias similares: «Durante la tramitación del proceso, ninguna de las demás personas afectadas se ha personado ni ha ejercido acción penal, quedando esta compareciente como única acusación particular, lo que aumentó su sensación de exposición y desgaste personal».

Añade que su intervención «fue motivada exclusivamente por la voluntad de enfrentarse a la situación y expresar lo vivido, en un contexto en el que los hechos habían salido a la luz mediante denuncias anónimas y el acusado había dimitido. Se hicieron manifestaciones públicas sugiriendo que esas denuncias podrían ser falsas, sin que ninguna persona se identificara nominalmente para confirmar la veracidad de lo ocurrido».

En un mensaje difundido en X, afirmó: «He estado sola sosteniendo todo esto y no puedo continuar. No porque no sea verdad, sino porque nadie debería enfrentar algo así en solitario. Si la justicia continúa, al tratarse de un proceso público, lo hará sin mi participación. Me retiro con la conciencia tranquila. No huyo, finalizo demostrando que no busco dinero ni protagonismo: LA VERDAD YA CAMINA SOLA».

La investigación que seguramente permanecerá abierta es la que el ex diputado inició contra Mouliaá por calumnias, concretamente por asegurar que ella había presionado a testigos para que declararan a su favor. La defensa del ex líder de Más País sostiene que no desistirá y tiene como objetivo probar su inocencia.

Fuentes del equipo legal del ex diputado, cuya abogada es Eva Gimbernat, señalan que la renuncia de Mouliaá se produjo «dos días antes de que su abogado [Alfredo Arrién] abandonara su defensa y porque ella quería negociar la retirada de su denuncia contra Errejón a cambio de que este hiciera lo mismo con la querella por calumnias». Añaden que «se echó atrás porque la situación era insostenible, con la Fiscalía en su contra».

Desde el entorno de la actriz explican que ella había comunicado a su abogado «su intención de retirar la acusación». Este último le recomendó continuar con el proceso a la espera de que se resolviera el recurso ante la Audiencia de Madrid, además de advertirle sobre «las posibles implicaciones legales que podría acarrear su desistimiento».

Respecto a la posibilidad de que las acciones penales sigan contra ella, en su escrito al juzgado Mouliaá aclara que actúa «sin intención de prolongar indefinidamente el procedimiento ni de causar daños adicionales». Finaliza indicando que el desistimiento «no implica reconocimiento alguno de falsedad, ni presenta nuevas imputaciones».

Según la denuncia inicial de Mouliaá, en octubre de 2021 Errejón la acompañó a una fiesta y en tres ocasiones la abordó sexualmente sin su consentimiento: antes de llegar al evento, durante la fiesta y finalmente en la vivienda del entonces diputado. Errejón no ha negado esos episodios, pero sostiene que ocurrieron con el consentimiento de Mouliaá.

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