Claudio Castillo Pacheco, dirigente de la Alianza Regional Indígena, de la Sierra de Zongolica
A principios de la década de los 90 en el municipio de Atlahuilco se inicio un movimiento de transporte que optaron por llamarle “irregular” ya que en ese entonces para trasladarse a Tequila en coche se hacían entre 20 minutos y media hora. El servicio fue iniciado por los hermanos Cocotle, a pesar de las malas condiciones en que se encontraba esa vía de comunicación. En ese entonces el servicio de autobús era muy deficiente, pero atraídos por la necesidad de empleo y para otorgar un mejor servicio se fueron integrando más personas al transporte irregular.
Al ver esto el cacique transportista Mario Zepahua, empezó a protestar hostigando a los que prestaban el servicio, más sin en cambio estos no se intimidaron y decidieron dar la batalla arriesgando su patrimonio además de su integridad física ya que eran retados y amenazados por los mismos choferes de la línea de autobuses y así se llegó al final de esta década cuando ya las condiciones de la vía de acceso a Tequila habían mejorado por lo que se incrementaron las corridas y se bajo la tarifa, ya que en un principio por lo difícil que era llegar a Tequila se cobraban $25.
El mejoramiento a la vía de comunicación trajo sus beneficios ya que taxis que prestaban el servicio empezaron a cobrar $5 y el autobús lo mismo. El transportista se vio en la necesidad de bajar su tarifa a $3, obviamente la población prefería viajar en coche. Fue cuando el transportista para contrarrestar la competencia trató de introducir su servicio a los rincones más apartados de Atlahuilco, utilizando camionetas tipo eurovan como colectivos, aunque según transito del estado no está permitido utilizar este tipo de unidades en la región, pero como el señor transportista cuenta con un enorme poder político y económico tuvieron que inclinarse ante él las autoridades y cumplirle sus caprichos, aun así seguía creciendo el servicio de transporte irregular.
El compromiso era proteger a toda costa al monopolio transportista de la sierra de Zongolica, pero después de mucho luchar y de múltiples viajes que se hicieron a la capital el gobierno del estado otorgó concesiones para el servicio de taxi o mixto rural y decimos que si se puede porque a pesar de todas las amenazas, decomisos de vehículos y demás arbitrariedades que se cometieron en contra de este servicio hoy podemos decir que lo hemos logrado ya que en muchas de las rutas que antes cubría ese monopolio hoy está a punto de desaparecer como es el caso en Zacamilola, Los Pinos, la región de Comalapa, la ruta Mixtla San Juan Texhuacan en donde actualmente el servicio de transporte es cubierto por el mixto rural y taxis concesionados y muchos que siguen siendo irregulares gracias a la soberbia y prepotencia pero sobre todo al poder económico de este cacique transportista.
Cuando se inicia este movimiento el objetivo era buscar el beneficio social, hoy vemos con tristeza que igual que en otras partes del territorio veracruzano en esta región de la sierra ya empiezan a surgir pequeños flotilleros y vemos como algunas familias cuentan con 4, 5 o más concesiones, cuando con esta lucha se trataba de beneficiar a la mayor parte de las familias que pudieran adquirir una concesión, estos pequeños flotilleros se puede decir que están coludidos con el transportista porque al igual que el vemos que las tarifas del taxi son las más caras de la región porque en Orizaba el servicio es más barato de esta forma es como el transportista manipula a estos flotilleros para que encarezcan el servicio y la gente tenga que abordar nuevamente el autobús.
Pero aun así decimos que si se puede porque a pesar de todos los detalles que han surgido dentro de esta lucha hemos logrado generar más de mil empleos en la sierra de Zongolica y que con esta lucha que se inicio en Atlahuilco hemos frenado en parte el crecimiento del monopolio transportista. Por lo que seguimos organizándonos para luchar por sacar del atraso a la Sierra de Zongolica, algo que no quieren ni el gobierno, ni los caciques, pues de la miseria de los habitantes serranos ellos se benefician siempre.
