La concursante del espacio de Atresmedia se ha sincerado con ‘Infobae’ sobre su experiencia en uno de los formatos más exigentes de la televisión española

El desafío continúa dominando las noches de los viernes en Antena 3. Este programa, que lleva al límite a las caras más populares de la televisión y las redes sociales, cuenta entre sus participantes con Patricia Conde, presentadora y colaboradora, quien relató a Infobae las pruebas físicas y emocionales que exige el formato, además de destacar la sinceridad que transmite: “Para mí, El desafío es el mejor show en la televisión española”.
Con una carrera consolidada como presentadora y humorista, Patricia afronta este reto con una mezcla de asombro, nervios y ganas de superarse. “Al principio, no me veía para nada preparada. Pensaba: ‘Esto es imposible. ¿Cómo podría hacer estas cosas?’”, recuerda sobre el momento en que le propusieron participar en el programa.
Entre risas, Conde admite su reacción inicial: “Yo que no meto la cabeza bajo el agua para evitar que se me pongan verdes las mechas, ¿cómo iba a practicar apnea y esas actividades?” Confiesa que nunca ha sido alguien que se haya entrenado en fuerza ni que haya sido constante, aunque reconoce que, a lo largo de su trayectoria profesional, se ha sorprendido a sí misma en diversas situaciones: “Como cuando salté en paracaídas o apagué un fuego dentro de un simulador en la estación de bomberos de Santillana del Mar. Pensé: ‘Bueno, parece que soy valiente. A lo mejor lo consigo’”.

El desafío físico y mental de ‘El desafío’
Respecto a la preparación para el concurso, señala: “No existe otra forma de enfrentar El desafío. Sin una preparación física y mental adecuada, es inviable.” Para Patricia, sobrepasar este reto va mucho más allá del entrenamiento en un gimnasio: “No es solo entrenar o hacer ejercicios de fuerza… Al final, implica meditación, concentración, control de la atención, todo eso que se ve en miles de publicaciones y en redes sociales llenas de expertos. Cuando lo haces de manera natural y te sale bien, piensas: ‘Claro, esto es de lo que hablan’.”
Patricia Conde reconoce que la clave ha sido encontrar el equilibrio mental y el autocontrol, una enseñanza valiosa que el programa le ha dejado. Además, remarca que esto resulta más satisfactorio que la propia competición: “No compites contra otros; en realidad, la competición es contigo mismo. Cuando tienes la cabeza bajo el agua, surgen cientos de pensamientos. Por eso dominar la atención es crucial, porque tras entrenar veinticinco días para acertar a un objetivo, ¿cómo vas a fallar en el último instante? Sin ese control, sería imposible”.
Por otro lado, recuerda que la condición física es fundamental en algunos desafíos especialmente demandantes: “Estando suspendida en el aire, debo mantener el core firme y tener fuerza en cuádriceps, glúteos y brazos para que el pulso no tiemble y pueda disparar al objetivo como si estuviera en una trinchera aérea.” Aunque admite sentir miedo, explica que “finalmente te concentras, existen numerosos métodos y técnicas para entrenarlo”.

Su autenticidad en la pequeña pantalla
Comparando con trabajos anteriores en televisión, Conde sostiene: “Para mí, El desafío es el formato más destacado actualmente en la televisión española. Y lo digo consciente de que Sé lo que hicisteis dejó una marca imborrable, porque consideraba que ese era el mejor programa en el que había participado”.
Destaca que su vivencia en el espacio de Atresmedia es completamente distinta: “No es un reality, no es un programa de publicidad ni un docureality.” Según la presentadora, «El desafío consiste en pruebas extremas que te muestran que eres más fuerte de lo que crees, que todos somos iguales y que no influye la edad, el género ni nada más. Solo depende de querer hacerlo o no.”
Subraya la sinceridad de las emociones frente a otros tipos de televisión: “A menudo, cuando veo la tele, pienso: ‘¡Uf! No me lo creo’. Por eso, me gusta encontrar formatos que sean genuinamente reales, donde las personas experimenten emociones auténticas que llegan hasta la audiencia.” Reconoce que esta experiencia ha generado en ella cierta deformación profesional: “Para eso prefiero ver una ficción excelente”.
Incluso, confiesa a Infobae algunas situaciones incómodas vividas en otros programas: “Me han dicho en alguna ocasión: ‘Pregunta esto a esta chica’. Y yo no quería hacerlo. Pero me decían: ‘Sí, porque yo soy el director’. Tenía veintidós o veintitrés años, era muy joven, y pensaba: ‘No entiendo este formato. Preguntarle esto le hace daño seguramente’. Ahí comprendí que no podía participar en ese tipo de programas.”

Una experiencia que va más allá
En relación al ambiente entre concursantes, Conde ofrece una valoración positiva: “Todos nos llevamos muy bien, aunque somos personas muy distintas y pensamos de formas diferentes. Es cierto que cada uno afrontaba el jurado a su manera.” Respecto a las puntuaciones, comenta: “En algunas ocasiones me han puesto buena nota y en otras la valoración no ha sido la mejor. Cuando deben elegir solo a tres concursantes, lo acepto y pienso: ‘No es la nota que esperaba, pero quizás merezco esa’. No soy ni mejor ni peor; ellos habrán hecho bien sus pruebas y el jurado tiene que juzgar de alguna forma”.
Patricia subraya que el objetivo va más allá de las calificaciones: “No estoy en El desafío pensando en las puntuaciones. Creo que eso nos ha quitado bastante presión mental. A nosotros nos bastaba con completar la prueba y decir: ‘La he superado. Ya he ganado’.”

