Explora la histórica calle madrileña que recorre el antiguo foso y alberga tabernas centenarias tras las murallas medievales

Esta calle del barrio de La Latina, con varios siglos de antigüedad, ha sido ruta de arrieros, refugio para viajeros y hoy se posiciona como uno de los focos gastronómicos del Madrid de los Austrias Foto: Imagen de la calle situada en pleno Madrid de los Austrias, un entorno histórico marcado por edificios tradicionales y una animada vida hostelera. (Extraída de X)

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Mantiene el diseño de un antiguo foso medieval, ha servido de paso para arrieros y viajeros, y actualmente alberga algunos de los mesones más reconocidos del centro histórico de Madrid. Todo ello tiene lugar en una sola calle del barrio de La Latina. Hoy día, entre terrazas concurridas y fachadas centenarias, continúa siendo uno de los espacios con más esencia del Madrid de los Austrias.

Caminar sobre sus adoquines podría parecer, a simple vista, una experiencia más entre terrazas animadas y bares de tapas tradicionales. Sin embargo, tras su nombre y su sinuoso recorrido se esconde una parte fundamental del pasado defensivo de Madrid. Esta calle, que atraviesa una de las zonas más vibrantes del Madrid de los Austrias, sigue el trazado de un antiguo foso excavado en la Edad Media junto a la muralla cristiana.

El foso que dio nombre a la calle

La clave reside en el término «cava», que no hace referencia a ningún tipo de vino espumoso, sino a una zanja defensiva. Entre los números 10 y 20 de la calle Cava Baja todavía puede intuirse parte de esa estructura original que protegía la villa medieval. El paso del tiempo borró la huella visible del foso, pero la memoria de éste quedó plasmada en el topónimo, distinguiendo este tramo bajo del más elevado que discurría por la vecina Cava Alta.

En ese lugar también se encontraba una de las puertas secundarias de la muralla, conocida como la Puerta de Moros, que comunicaba el núcleo urbano con los arrabales del sur. No es casualidad que, con el flujo constante de mercaderes y arrieros, surgieran numerosos mesones y posadas. Algunos de los más recordados, como el Mesón del Segoviano o la Posada del Dragón, brindaban descanso y comida a quienes llegaban a la ciudad por este lado. Así lo confirman alojamientos históricos como la Posada de Las Ánimas, la Posada de Vulcano o la del Pavo Real.

antiguos mesones que han logrado adaptarse al paso del tiempo sin perder su carácter castizo.

El reconocido mapa de Pedro Teixeira del siglo XVII ya incluye este tramo como una parte esencial del entramado urbano. Desde entonces, su desarrollo ha sido continuo, aunque nunca ha dejado de ser un reflejo de la historia popular de Madrid. Bajo algunos de sus edificios se conservan restos de la muralla reutilizados como cimientos o muros interiores, lo que convierte a esta calle en un museo al aire libre donde se superponen siglos de historia y recuerdo urbano.

Un referente de la cocina castiza

Actualmente, esta calle es sinónimo de tapeo, tradición y vida madrileña. Establecimientos como Casa Lucio —conocido por sus huevos rotos— y otros mesones centenarios conviven con nuevos espacios que mantienen el ambiente de antaño. A cada paso, los aromas de la cocina tradicional se mezclan con el bullicio de turistas y residentes, perpetuando el carácter acogedor que siempre la ha caracterizado.

La Cava Baja, cuyo nombre remite al Madrid más antiguo y con una energía incesante, es hoy una de las vías más emblemáticas del casco histórico. Basta con recorrerla para comprobar cómo la ciudad ha sabido conservar su pasado entre tabernas centenarias, muros medievales y el recuerdo aún latente de un antiguo foso defensivo.

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Mantiene el diseño de un antiguo foso medieval, ha servido de paso para arrieros y viajeros, y actualmente alberga algunos de los mesones más reconocidos del centro histórico de Madrid. Todo ello tiene lugar en una sola calle del barrio de La Latina. Hoy día, entre terrazas concurridas y fachadas centenarias, continúa siendo uno de los espacios con más esencia del Madrid de los Austrias.

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