Pesadilla en el Etihad: El Newcastle entrega su corona tras un colapso histórico

Pesadilla en el Etihad: El Newcastle entrega su corona tras un colapso histórico

La historia nunca estuvo del lado del equipo defensor del título. En los registros de la Carabao Cup, ninguna escuadra ha logrado alcanzar la final tras haber caído en el partido de ida en casa por una diferencia de dos o más goles. Para el Newcastle, el desafío se antojaba doblemente complejo, considerando que solo hablaban las estadísticas de una única victoria previa en el Etihad Stadium.

El encuentro se le escapó al conjunto dirigido por Eddie Howe con una celeridad asombrosa. A pesar de que el Newcastle se topó con un James Trafford —antaño objetivo de fichaje del club— en un estado de forma excepcional, los visitantes se desmoronaron repetidamente durante la primera mitad. La ingenuidad táctica marcó sus acciones: en un intento desesperado por reengancharse a la eliminatoria, dejaron espacios que el rival no perdonó.

El centro del campo del Newcastle fue superado una y otra vez, mientras que una fatigada línea defensiva de cinco hombres sufría para contener las acometidas de Marmoush. Un momento clave ilustró el desánimo general: Dan Burn, quien apenas un año antes se había erigido como el héroe del triunfo en Wembley, se sentó desolado sobre el césped, cubriéndose el rostro con las manos tras el tercer gol del Manchester City, obra de Reijnders.

Esa imagen sintetizó los primeros 45 minutos de las «Urracas». El humor negro terminó por apoderarse de la grada visitante, donde los aficionados desplazados comenzaron a corear irónicamente: «¡Vamos a ganar 6-5!».

La situación obligó a Howe a intervenir drásticamente. Tras haber perdido previamente a Gordon por una lesión en el tendón de la corva, el técnico realizó tres cambios adicionales en el descanso buscando una reacción en sus filas. El Newcastle mostró una mejoría en la segunda mitad gracias a una notable acción individual de Anthony Elanga, quien logró marcar y poner fin a una sequía de siete años y medio sin goles del equipo en el Etihad. Sin embargo, el propio Elanga fallaría más tarde una ocasión clarísima frente a la portería.

Aunque el Newcastle dispuso de oportunidades para reducir aún más la distancia, la falta de puntería sentenció su destino. Esta derrota por un abultado marcador global no fue, desde luego, la manera en que el vigente campeón deseaba entregar un trofeo que tanto tiempo le costó conseguir.

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