De pirogenos franceses a mantas galesas: calendario de una coleccionista de antigüedades

De pirogenos franceses a mantas galesas: calendario de una coleccionista de antigüedades

Como editora de Country Living, mi fascinación por las antigüedades es una realidad evidente, aunque para mi familia —marido e hijos incluidos— roce a veces lo obsesivo. Mi inventario personal es tan vasto como ecléctico: abarca desde mantas de lana a cuadros y colchas de patchwork hasta retratos al óleo, trofeos de plata y decantadores de whisky. En mis estanterías conviven vasos con motivos de faisanes, bandejas grabadas, paisajes marinos de colores desvaídos, pinturas por números de perros y bordados con iconografía patriótica. Es una lista que parece no tener fin.

Ante la llegada del año 2026, la opción lógica sería dejar de adquirir objetos, pero esa decisión restaría diversión a la vida del coleccionista. En su lugar, he diseñado una hoja de ruta mensual que me permitirá enfocar mi búsqueda en piezas específicas. Si busca inspiración para sus propias cacerías de tesoros, este es el calendario de mis intereses actuales.

Enero: Pirogenos de bistró

Buscando fomentar la pausa y la presencia en las cenas familiares, he optado por el uso de velas. Para complementar este ritual, me he interesado por los pirogenos, recipientes que a principios del siglo XX eran habituales en casi todas las mesas de los bistrós franceses. Estos soportes no solo contenían cerillas o cigarrillos, sino que presentaban superficies rugosas en su base o cuello para facilitar el encendido. Además, funcionaban como soportes publicitarios estratégicos para marcas de aperitivos y licores de la época.

Febrero: Filatelia con rostro femenino

A raíz de un regalo de Navidad —un kit de correspondencia para mis hijos—, el interés por la escritura de cartas ha renacido en nuestro hogar. En el ámbito de los sellos, mi búsqueda se centra en figuras femeninas históricas como Susan B. Anthony, Clara Barton o Eleanor Roosevelt. Fuera de los retratos, el sello de Alabama de 1969, que destaca una camelia, es otra de mis piezas predilectas para este mes.

Marzo: Bastones de paseo

Pocos elementos evocan tanto la atmósfera de una casa de campo como un paragüero lleno de bastones junto a la puerta. Tras ver ejemplares curiosos en la feria Round Top el otoño pasado, mi atención se ha fijado especialmente en los modelos alemanes que incorporan pequeños distintivos metálicos de recuerdo.

Abril: Colmenas de paja inglesas y francesas

Aunque aún no practico la apicultura, me atraen estéticamente los skeps o colmenas de paja. Antes de que se estandarizaran las cajas de madera, estos cestos invertidos, tejidos a mano con paja de trigo o centeno, ofrecían a las abejas el ambiente oscuro y seco necesario para sus panales. Aunque hoy carecen de utilidad práctica para la apicultura moderna debido a la dificultad para inspeccionar la colonia, los ejemplares del siglo XIX y principios del XX son piezas decorativas rústicas que aportan una textura orgánica a cualquier estancia.

Mayo: Vasos del Derby de Kentucky

La tradición de estos vasos comenzó en 1938 en Churchill Downs. Originalmente destinados al agua en el comedor, la dirección notó que los asistentes se los llevaban como recuerdo, lo que llevó a comercializarlos formalmente a partir de 1939. Mi colección personal aún tiene vacíos, como el ejemplar de 1978. La búsqueda es constante, alimentada por la posibilidad de hallar una rara pieza de 1939 en un mercadillo, cuyo valor en subasta puede alcanzar los 5.000 dólares.

Junio: Sillas de jardín retro

El diseño de las sillas plegables que definieron los veranos de los años 70 debe mucho a Fredric Arnold, quien en 1947 adaptó el aluminio destinado a aviones militares para crear mobiliario ligero de exterior. Estas sillas con cinchas de nylon no solo son un icono estético, sino que su capacidad de plegado las hace sumamente prácticas tanto para reuniones en el jardín como para llevarlas en el coche a eventos deportivos.

Julio: Vajilla naval TEPCO

Pese a mi origen en un estado interior como Tennessee, la estética náutica siempre ha tenido un lugar en mi colección. Recientemente he adquirido piezas de la Technical Porcelain and China Ware Company (TEPCO). Durante la Segunda Guerra Mundial, esta empresa suministraba vajillas personalizadas a la flota del Pacífico de EE. UU. Los diseños indicaban el rango: el motivo de «ancla fija» era para oficiales de camarote, mientras que los almirantes utilizaban platos con cuatro estrellas. La fábrica cerró en 1968, lo que convierte a sus piezas en objetos muy buscados.

Agosto: Cestería artesanal

Mi objetivo es acumular una colección variada de cestas hechas a mano para emular la despensa de Bunny Williams, donde cuelgan del techo en abundancia. Más allá de su valor estético, estas piezas tenían funciones agrícolas específicas: cestas planas para flores, modelos de doble cavidad para evitar que los huevos rodaran y recipientes de medida para productos del campo.

Septiembre: Escarapelas de ferias agrícolas

Las cintas de raso otorgadas en concursos ganaderos o de repostería son recuerdos excelentes. Aunque el azul suele asociarse al primer puesto, en muchas competiciones el púrpura es el color oficial de los campeones. Actualmente utilizo cintas rosas para decorar la habitación de mi hija, pero mi interés se centra ahora en localizar ejemplares en tonos marfil para otras zonas de la casa.

Octubre: Mantas de lana galesas

La tradición textil de Gales, vinculada a su larga historia ganadera, produce unas características mantas de doble tejido desde el siglo XIX. Estas piezas, tejidas en telares de campo y teñidas con pigmentos intensos, están diseñadas para ofrecer calidez y color durante los inviernos nublados. Mi conexión personal con estas piezas proviene de mi etapa universitaria en la península de Gower.

Noviembre: Paletas para tartas

Dentro de mi proyecto de organizar la cocina con utensilios vintage, las paletas para servir tartas son un punto de partida accesible. Existe una enorme diversidad de mangos fabricados en baquelita, madera o porcelana, lo que convierte a cada herramienta en una pieza única para acompañar cualquier celebración.

Diciembre: El encanto del Tartanware

El interés por el tartanware —objetos de madera decorados con motivos de clanes escoceses— ha resurgido con fuerza. Originalmente decorados a mano, a partir de 1840 se empezó a utilizar una técnica de papel impreso pegado y protegido con múltiples capas de barniz de goma laca. Estas piezas van desde pequeños recuerdos hasta muebles completos, aportando una estética clásica y acogedora.

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