Elena Radonicich: Entre el misticismo de Battiato y la libertad absoluta en la escena

Elena Radonicich: Entre el misticismo de Battiato y la libertad absoluta en la escena

Elena Radonicich creció bajo el influjo sonoro de Franco Battiato. El descubrimiento ocurrió en su infancia, alimentado por la discografía que sus padres escuchaban habitualmente, donde también figuraban Paolo Conte y Lucio Dalla. Para la actriz, participar en Franco Battiato. Il lungo viaggio —película dirigida por Renato De Maria y escrita por Monica Rametta— ha significado cerrar un ciclo personal o, al menos, aproximarse con mayor profundidad a una figura que siempre ha admirado.

Fleur Jaeggy: Una conexión más allá de la musa

En el filme, Radonicich interpreta a Fleur Jaeggy, escritora y amiga íntima de Battiato. Su personaje no es solo un apoyo creativo, sino un pilar en la vida cotidiana del músico. Junto a Dario Aita, quien encarna al artista siciliano, Radonicich logra proyectar una intimidad cargada de matices, fundamentada en lo no dicho, en las miradas compartidas y en silencios cómplices que esperan la reacción del otro.

La actriz sostiene que la relación entre Jaeggy y Battiato se basaba en un intercambio equitativo. La tensión que los une en pantalla no deriva en un erotismo explícito, sino en una conexión que escapa a las clasificaciones convencionales, reflejando el sentido de libertad inherente a la obra de Battiato. Radonicich trabajó el personaje desde la inventiva y la imaginación, evitando una imitación mimética, debido a la imposibilidad de conocer a Jaeggy en persona antes del rodaje.

La estética de lo invisible en el cine

Uno de los pilares del largometraje es su factura visual, responsabilidad de la directora de fotografía Sara Purgatorio. Radonicich destaca que la composición de las imágenes y el uso de la luz fueron fundamentales para crear momentos memorables, como la escena donde los protagonistas dialogan tumbados sobre una alfombra.

Curiosamente, la disposición física en esa escena fue una propuesta de la propia actriz. Aunque el guion sugería que permanecieran de pie, Radonicich consideró que la proximidad al suelo facilitaba la transmisión de la tensión entre los personajes. Tras enviar un mensaje de voz al director imitando la voz de Fleur Jaeggy, De Maria aceptó la sugerencia, coincidiendo en que esa perspectiva valorizaba tanto el lenguaje corporal como el dialéctico.

El teatro como espacio de libertad y urgencia

Más allá de la pantalla, Radonicich ha regresado recientemente a las tablas. Sustituyó durante un mes a Alissa Jung en La cosmicomica vita di Q, bajo la dirección de Luca Marinelli. El proceso fue acelerado; tras recibir la propuesta poco antes de Navidad, tuvo que memorizar el texto en tiempo récord con la ayuda de una asistente.

Respecto a su método de trabajo, la actriz menciona técnicas que priorizan la conexión externa:

  • El aprendizaje del texto mirando fijamente a otra persona a los ojos para acostumbrarse a las distracciones del entorno.
  • La necesidad de repetir las líneas frente a alguien más para que el material sedimente.
  • La ruptura del ritmo memorizado para permitir una reacción orgánica ante lo que sucede en escena.

Radonicich diferencia claramente la memoria cinematográfica de la teatral. Mientras que en el cine es posible estudiar el texto el mismo día del rodaje, en el teatro la precisión debe ser absoluta, comparable a una voz susurrada al oído que se ejecuta de forma casi inconsciente.

Un cambio de paradigma personal

La actriz confiesa encontrarse en una etapa de madurez profesional caracterizada por el abandono de la inseguridad y el «síndrome del impostor». Durante años, intentó estar a la altura de las expectativas ajenas, desde sus tiempos como estudiante en el Centro Sperimentale hasta sus primeros papeles profesionales. Hoy, describe su estado actual como uno de libertad y entusiasmo.

Este cambio se traduce en un mayor espacio para el instinto y la comunicación directa con sus compañeros de reparto. Radonicich percibe que su mente, cuerpo y espíritu finalmente funcionan en una sincronía que le permite actuar sin filtros ni miedos al juicio externo.

La universalidad de Battiato y el impacto de la música

Para Radonicich, la música es el lenguaje más inmediato y conmovedor, capaz de funcionar como una forma de oración o un motor de gozo primordial. Destaca una frase del filme donde Battiato afirma: «He decidido que tendré éxito». Para la actriz, esta declaración simboliza la determinación y el control que un artista puede ejercer sobre su propia trayectoria.

Al ser consultada sobre sus preferencias musicales, admite que su selección varía según el día. Actualmente, destaca tres piezas fundamentales:

  1. Segnali di vita
  2. Radio Varsavia
  3. No time, no space

La actriz concluye que la obra de Battiato permanece actual porque logra ser popular y sofisticada simultáneamente, integrándose de manera visceral en las experiencias de quienes la escuchan.

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