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La relación entre los partidos nacionalistas de derecha en Europa y Donald Trump atraviesa actualmente una etapa de crisis.
Un año luego de que estos líderes celebraran el retorno del republicano a la Casa Blanca, numerosos sectores han comenzado a distanciarse del mandatario estadounidense.
La inédita operación militar que Trump ordenó el 3 de enero pasado contra Venezuela, la cual concluyó con la detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, mostró las primeras fisuras en esta relación.
"Existen miles de motivos para condenar el régimen de Nicolás Maduro: comunista, oligárquico y autoritario, pero la soberanía nacional no puede ser tema de negociación", escribió Marine Le Pen, dirigente de Agrupación Nacional (RN), partido de extrema derecha francés, en su cuenta de X.
Pocas semanas después, las amenazas de Trump de implementar nuevos aranceles a países europeos contrarios a sus planes de adquirir Groenlandia profundizaron aún más las diferencias.
"Los amigos pueden discrepar, eso es inherente a la política, pero que un presidente estadounidense amenace con imponer aranceles si no aceptamos que se apropie de Groenlandia, por cualquier método, constituye un acto hostil", afirmó Nigel Farage, diputado británico y líder del populista partido euroescéptico Reform UK.
No obstante, fueron los comentarios de Trump minimizando la contribución de sus aliados de la OTAN en la guerra de Afganistán lo que colmó la paciencia de muchos políticos europeos de derecha cercanos al republicano.
"Italia y Estados Unidos están vinculados por una amistad sólida, fundamentada en valores compartidos y una cooperación histórica (…) pero la amistad demanda respeto", advirtió la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien ha fungido como enlace entre Europa y EE.UU. durante momentos de tensión transatlántica, gracias a su buena relación con el presidente.

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Todo inició en Canadá
Aunque los cuestionamientos a Trump desde el denominado universo MEGA (siglas en inglés para "Hacer a Europa Grande Otra Vez") han generado titulares en todo el mundo, esta situación realmente comenzó hace meses, y mucho más cerca de Estados Unidos.
"El efecto bumerán identificado a inicios de 2025, donde la asociación con Trump se convierte en un obstáculo electoral dentro del ámbito nacional, ahora aparece en Europa respecto a sus partidos de extrema derecha, aunque primero se evidenció en Canadá", explicó a BBC Mundo Alberto Alemanno, profesor de derecho europeo en la escuela de negocios HEC en París, Francia.
El académico italiano recordó que el actual primer ministro canadiense, Mark Carney, logró ganar las elecciones generales de 2025, pese a que las encuestas semanas antes le daban ventaja a la oposición conservadora.
Alemanno atribuyó la victoria de Carney a su firme postura contra la agenda de Trump, quien durante la campaña electoral de Canadá no solo impuso aranceles a su vecino del norte, sino que además amenazó reiteradamente con convertirlo en el estado número 51 de EE.UU.
"La antigua relación hacia Estados Unidos, basada en la integración económica y en una colaboración estrecha en seguridad y defensa, ha llegado a su fin. Es evidente que EE.UU. ya no es un socio confiable", sostuvo el entonces candidato liberal y actual primer ministro.
"Los intentos de Trump para debilitar a los aliados estadounidenses —como Canadá, México, Australia, Dinamarca o la Unión Europea— los han revitalizado políticamente y los han impulsado a buscar mayor autonomía", afirmó Alemanno.
El experto también destacó que "la torpe estrategia de Trump para obtener concesiones de sus aliados" deterioró la popularidad de los líderes de extrema derecha cercanos al republicano en dichos países.
"Por ejemplo, el jefe del Partido Conservador canadiense, Pierre Poilievre (aliado de Trump), perdió el escaño que había ocupado en el Parlamento durante más de 20 años", señaló.

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Cálculo erróneo
El distanciamiento de parte de la derecha nacionalista europea respecto a Trump se hizo más evidente pocas semanas después de que Washington diera a conocer su nueva doctrina de Seguridad Nacional, en la que expresó su respaldo a los partidos políticos europeos "patrióticos" para contrarrestar la supuesta "desintegración de la civilización" que afronta el continente.
No obstante, algunos analistas creen que las circunstancias internas, sobre todo las perspectivas electorales de estos partidos en sus respectivos países, han tenido mayor influencia que el apoyo explícito de la Casa Blanca.
"La administración Trump parece haber malcalculado sus movimientos y decisiones en relación con Groenlandia", manifestó a BBC Mundo Brandon Bohrn, director del Proyecto de Relaciones Trasatlánticas de la Fundación Bertelsmann, con sede en Alemania.
Por su parte, Alemanno declaró: "La utilidad de Trump para los populistas europeos termina donde comienzan las líneas rojas de sus electores. Groenlandia representa una de esas líneas".
En términos similares se expresó Justin Logan, analista de política exterior del libertario Cato Institute de Washington.
"Independientemente de lo que Alternativa para Alemania (AfD) o Agrupación Nacional opinen sobre la crisis civilizatoria y la migración en Europa, no apoyan la anexión de una gran porción del continente por parte de EE.UU.", comentó al diario The New York Times.
Aunque AfD es uno de los partidos de derecha que más respaldo ha recibido de la administración Trump, su líder Alice Weidel acusó al republicano de "incumplir su promesa electoral principal: no intervenir en otros países".
"Debe rendir cuentas a sus votantes", añadió.

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Bohrn atribuyó la postura de esta formación, calificada por los servicios secretos alemanes como una "amenaza a la democracia", a los resultados de las encuestas.
"En naciones como Alemania, la imagen pública de EE.UU. ha empeorado significativamente en el último año, particularmente en las últimas dos semanas, lo que hace que apoyar abiertamente a EE.UU. sea cada vez más riesgoso en el ámbito político interno", indicó.
Una encuesta realizada por ARD-DeutschlandTrend, publicada la semana pasada, mostró que solo el 12% de los alemanes respaldan las acciones de Washington en Venezuela y su postura frente a Groenlandia, mientras que apenas un 15% considera a EE.UU. un socio confiable.
Estos resultados explican por qué Farage, líder de Reform UK y reconocido admirador del presidente republicano, declaró que las amenazas sobre Groenlandia constituyen "la mayor grieta" en la relación transatlántica desde la crisis de Suez en 1956.
Actualmente, los partidos de derecha nacionalista o extrema derecha ocupan el 26% de los escaños en el Parlamento Europeo, según el Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad, y en varias naciones de la UE están al frente o compitiendo por la intención de voto.

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¿Una fractura próxima?
Mientras Meloni, Le Pen, Farage y Weidel figuran en las noticias por criticar públicamente las últimas medidas del presidente estadounidense, otros dirigentes dentro del llamado universo MEGA mantienen silencio.
Este grupo incluye a los primeros ministros de Hungría, República Checa y Eslovaquia: Viktor Orbán, Andrej Babis y Robert Fico, quienes han manifestado admiración por el magnate republicano.
Asimismo, el partido español Vox ha evitado cuestionar a Trump, no solo por las amenazas arancelarias relacionadas con Groenlandia, sino también por la exclusión de la opositora venezolana María Corina Machado en la etapa posterior a Maduro.
Este mutismo evidencia una división creciente entre las formaciones derechistas europeas, que si bien nunca han estado cohesionadas, podrían ver sus diferencias acentuadas.
"Si Trump sigue presentando un riesgo para la soberanía de los países europeos, sin duda provocará una fractura dentro de la derecha radical europea", pronosticó Daniel Hegedüs, politólogo y director para Europa Central del German Marshall Fund de EE.UU., en entrevista con la revista Fortune.

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Retirada estratégica
Si bien Trump parece provocar divisiones entre la derecha más nacionalista y radical europea, ha logrado consolidar a los líderes de los países aliados a los que ha criticado y atacado durante más de un año.
"Las acciones de Trump han revitalizado la alianza franco-alemana —históricamente el motor económico de la UE—, cambiando el rumbo político del bloque. Francia y Alemania ahora comparten un objetivo: alcanzar la independencia estratégica de EE.UU. y fortalecer la resiliencia geopolítica europea ante un presidente imprevisible y poco confiable", destacó Alemanno.
Además, el experto atribuyó al inquilino de la Casa Blanca el "inesperado" acercamiento entre la UE y Reino Unido.
"Aunque luego del Brexit Reino Unido mantiene la libertad de aliarse con EE.UU. o la UE, el primer ministro Keir Starmer se ha posicionado claramente a favor de Europa", añadió.
¿Será temporal o definitivo el distanciamiento entre Trump y la derecha europea? Los expertos consultados por BBC Mundo sostienen que todavía es prematuro afirmar algo con certeza.
"Por ahora parece más un distanciamiento táctico que una ruptura profunda, pero aún es pronto para conclusiones. Mucho dependerá de las acciones futuras de EE.UU. respecto a Groenlandia", señaló Bohrn.
Esta opinión es respaldada por Alemanno, quien subrayó: "La retórica imperialista de Trump amenaza el ‘nacionalismo respetable’ que las formaciones de extrema derecha europeas han construido cuidadosamente".

