El general al mando advierte: «Si perdiéramos los servicios espaciales, regresaríamos a la tecnología de los años 90»

La inversión en Defensa que genera inquietud en la OTAN y en la Unión Europea no se limita a reforzar y abastecer arsenales terrestres. También implica diseñar una estrategia para protegerse en el Espacio. Aspectos cotidianos como la televisión, Google Maps o el almacenamiento en la nube dependen de diversos satélites que orbitan alrededor de la Tierra. Sin embargo, factores críticos como las posiciones en la guerra de Ucrania o la información sobre movimientos navales para que un submarino español pueda emerger también se sustentan en lo que ocurre más allá de la línea de Karman, esos 100 kilómetros que separan la Tierra del espacio exterior. En este ámbito, el Ejército del Aire ha trabajado de forma decidida durante los últimos cuatro años para protegerlo.
El primer avance relevante lo protagonizó el Ministerio de Defensa el 27 de junio de 2022, cuando en el Boletín Oficial del Estado se estableció que «para adaptar la realidad militar a un entorno en constante transformación de los dominios aéreo y ultraterrestre en uno solo, el aeroespacial, es necesario que el Ejército del Aire pase a denominarse, desde la entrada en vigor de este real decreto, Ejército del Aire y del Espacio». Así, se inició la creación de un Mando del Espacio Aéreo.
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