Fran Sánchez, psicólogo, advierte: “Decir la verdad a tu pareja es esencial, ya que una mentira descubierta puede dañar profundamente la relación”

El especialista en salud mental sostiene que ocultar información para evitar discusiones genera un ambiente de sospecha, llegando a poner en riesgo el futuro del lazo sentimental

La silueta de una pareja.

En el ámbito de las relaciones de pareja, el efecto de la falta de honestidad suele subestimarse, y en múltiples ocasiones, los esfuerzos por evitar un conflicto inmediato terminan generando una desconfianza mucho más arraigada. El psicólogo Fran Sánchez, reconocido por su labor divulgativa en TikTok a través de la cuenta @minddtalk, alerta sobre los peligros de recurrir a pequeñas falsedades cotidianas. “Una mentira descubierta representa uno de los mayores venenos para una relación, y no importa tanto cuál sea el motivo que te lleve a mentir”, señala en una de sus recientes publicaciones.

De acuerdo con Sánchez, las razones más frecuentes para mentir están relacionadas con evitar discusiones o no lastimar los sentimientos de la otra persona. Menciona casos habituales que reflejan estas dinámicas y donde cualquiera podría incurrir sin mala intención: “Ha sido el cumpleaños de mi ex y la felicité; cuando mi pareja me preguntó, pensé en decir que no lo hice, para evitar que esto le moleste y provoque una discusión”.

Otro caso común que resalta es subestimar comportamientos que se prefieren ocultar, como por ejemplo: “Estoy dejando de fumar, hace poco salí con amigos y me eché un cigarrillo; cuando mi pareja me preguntó, decidí negar para no meterme en problemas”. Para el psicólogo, estas situaciones, entre otras tantas, solo conducen a que la persona a quien se oculta información se sienta traicionada al descubrir la mentira.

Qué sucede cuando la mentira se revela

El especialista aclara que el verdadero problema aparece cuando la mentira es descubierta. “Si tu pareja detecta esa mentira o varias, por pequeñas que sean, comenzará a pensar que mentir para ti es aceptable, que lo justificas según un criterio personal, que de alguna forma el fin justifica los medios y empezará a desconfiar de todo”, explica. Esta cadena de dudas puede derivar en una crisis casi irreversible: “Una confianza rota es, si no el final, casi el fin asegurado de una relación”.

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No se trata, enfatiza Sánchez, de eliminar los espacios personales ni exigir compartirlo todo sin excepción. “No se trata de contar absolutamente todo como si fueran una sola persona o de renunciar a los espacios propios de intimidad”, puntualiza, sino de actuar con respeto y confianza. La clave reside en no faltar a la verdad cuando la pareja realiza una pregunta directa, cuando existen acuerdos claros o cuando la información resulta significativa para ambos.

Aunque enfrentar la verdad puede generar incomodidad, Sánchez destaca que el coste emocional de ser sincero es menor que el peso que implica una mentira descubierta. “Hay que tener siempre presente esto: el precio de afrontar una verdad dolorosa dentro de la pareja siempre será inferior al que implica reparar una mentira revelada; en muchas ocasiones, ese daño no tiene remedio”, concluye.

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