Laura Fernández asume la presidencia electa de Costa Rica

Laura Fernández

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    • Autor, Atahualpa Amerise
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Laura Fernández Delgado ha sido elegida presidenta de Costa Rica.

La postulante de Pueblo Soberano, partido de centroderecha del mandatario saliente Rodrigo Chaves, consiguió una victoria clara en las elecciones presidenciales del domingo, lo que le permite asumir el cargo sin realizar una segunda vuelta.

Obteniendo más del 48% de los votos, superó a sus 19 contendientes principales, entre ellos Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional, que quedó en segundo puesto con un 32%, según datos del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) con más del 88% de las mesas contabilizadas.

Su formación política también alcanzó 30 de los 57 escaños en el parlamento costarricense.

En su discurso tras conocerse el resultado el domingo por la noche, se comprometió a "liderar un gobierno basado en el diálogo y la concordia nacional, respetuoso y firme en el Estado de derecho", mientras mostró una postura contundente hacia una parte de la oposición, a la que definió como "obstruccionista y saboteadora".

Laura Fernández en discurso

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Además, defendió valores como la "vida", la familia y el libre mercado, y reiteró en varias ocasiones su gratitud hacia Chaves, quien la impulsó como su sucesora para el período 2026-30.

Fernández, de 39 años, asumirá el 8 de mayo, convirtiéndose en la segunda mujer en ocupar la presidencia de Costa Rica, después de Laura Chinchilla (2010-14).

A continuación, un perfil sobre quién es.

La "heredera" de Chaves

Laura Fernández participó en las presidenciales sin haber tenido experiencia previa en cargos electivos.

Graduada en Ciencia Política por la Universidad de Costa Rica y especializada en Políticas Públicas, ha logrado construir un perfil técnico que la posiciona como la persona de confianza del presidente.

"Nadie necesita explicarme cómo funcionan las instituciones ni indicarme dónde existen problemas", comentó Fernández al Diario Extra. "Sé muy bien lo que implica ser gerente en el sector público".

Exministra de Planificación y luego de la Presidencia durante el gobierno de Chaves, cargos a los que renunció para postularse, la diferencia principal con el mandatario reside más en el estilo que en las ideas.

Durante la campaña, Fernández se presentó como la "heredera" de Rodrigo Chaves, un dirigente con un estilo confrontativo y un discurso crítico hacia la clase política tradicional, que finaliza su mandato con una imagen positiva entre más de la mitad de los costarricenses, según encuestas citadas en su campaña.

Sus simpatizantes suelen identificarse como "rodriguistas", en clara referencia al actual presidente.

Fernández afrontó el desafío de construir su candidatura a la sombra de un líder fuerte, explica Ronald Alfaro-Redondo, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Pittsburgh.

"Chaves mantiene un tono directo y hasta confrontativo, que lo perciben como un político firme. Fernández tiene un estilo distinto, lo que representa un reto para la candidata", señala el académico.

"El presidente ha buscado transferir su alta popularidad, basada en su carácter personalista", añade.

Laura Fernández.

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La postulación de Fernández parte de una base sólida gracias a la imagen favorable del actual mandatario, lo que ha facilitado que su campaña gire en torno a la idea de continuidad más que de cambio.

"Continuar significa profundizar, sin titubeos, la lucha directa contra el narcotráfico y el crimen organizado, con la severidad que solo nosotros hemos tenido el valor de implementar", afirmaba la candidata durante la contienda.

El gobierno de Chaves ha destacado un crecimiento económico cercano al 5%, una reducción del desempleo del 13% a cerca del 7%, inflación negativa y una disminución de la pobreza hasta el 15,5% en 2025, según cifras oficiales presentadas por la candidatura oficial.

Estos datos económicos, junto con el discurso contra la corrupción de partidos tradicionales, han sido fundamentos centrales del mensaje transmitido por Fernández a los votantes.

De acuerdo con encuestas del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica, el 58% de los consultados valora positivamente la gestión de Chaves.

"El apoyo que obtiene se basa más en características personales, su forma y estilo, que en su desempeño gubernamental", comenta a BBC Mundo Alfaro-Redondo.

La seguridad como prioridad

En su plan de gobierno para los próximos cuatro años, la candidata de Pueblo Soberano ha puesto especial énfasis en la seguridad, un tema crítico en un país que ha experimentado un preocupante aumento de la violencia en los últimos años.

Costa Rica reportó en 2025 la tercera tasa de homicidios más elevada de su historia, con 16,7 por cada 100.000 habitantes, según el Organismo de Investigación Judicial. Cerca del 70% de estos homicidios están vinculados al narcotráfico.

Chaves y Bukele

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Fernández afirmó que, de resultar ganadora, podría declarar el estado de excepción en las regiones más conflictivas del país. Para ello, ha solicitado una mayoría legislativa de 40 diputados, necesaria para aprobar sus reformas en el Congreso.

"Estoy dispuesta, como futura presidenta de Costa Rica, en casos estrictamente necesarios y ante una escalada del sicariato y delitos relacionados con el crimen organizado, a solicitar a la Asamblea Legislativa la suspensión de garantías individuales", manifestó Fernández durante la campaña.

La propuesta de suspender garantías constitucionales —que permitiría, por ejemplo, detener sospechosos sin orden judicial— ha sido una de las más criticadas por la oposición.

"Laura, ¿por qué promueven suspender garantías individuales en lugar de buscar soluciones a la crisis de inseguridad?", cuestionó Ariel Robles, candidato de izquierda, en un debate presidencial.

Dos semanas antes de los comicios, Chaves recibió al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, para anunciar el inicio de las obras del Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado, una prisión de gran escala ubicada cerca de la capital.

En su plan de gobierno, Fernández asegura que impulsará la construcción de esta cárcel, que podrá albergar hasta 5.000 presos y representa una "infraestructura moderna diseñada para aislar a los principales cabecillas del crimen".

Sin embargo, desde la oposición sostienen que esta obra, inspirada en el cuestionado Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) de El Salvador, no es la solución para el problema de inseguridad.

También señalan que el gobierno anunció el inicio de las obras pero estas aún no han comenzado.

"No lograron poner la primera piedra en un acto mediático", criticó Claudia Dobles, candidata centrista a la presidencia por la Coalición Agenda Ciudadana, calificando la promesa como un "ridículo".

El reto de la continuidad

Fernández plantea proseguir con la reforma judicial iniciada por el presidente actual, una medida que algunos analistas interpretan como una intromisión en la separación de poderes, amenazando las normas constitucionales vigentes.

"En Costa Rica existe el principio de no beligerancia. Sin duda, el presidente ha sobrepasado ciertos límites", explica Alfaro-Redondo en relación con la pugna de Chaves con el sistema judicial.

El Tribunal Supremo de Elecciones solicitó al Congreso, en octubre pasado, levantar la inmunidad constitucional del presidente para investigarlo por presunta intromisión en la campaña electoral, pero esta petición fue rechazada en dos ocasiones.

Discurso de Fernández

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En el ámbito económico, la presidencia de Chaves ha reportado un crecimiento cercano al 5%, disminución del desempleo por debajo del 7% y una inflación negativa, según datos oficiales expuestos en su plan de gobierno.

No obstante, los principales líderes opositores señalan que la estabilización macroeconómica se ha logrado a costa de recortes en la inversión social.

"Un superávit primario no debe alcanzarse a costa de un niño sin beca y con rezagos educativos (…) En nuestro gobierno no reduciremos fondos sociales para obtener superávits", subrayó el candidato de izquierda, Robles, durante la campaña.

Fernández compitió partiendo de la ventaja que implica haber sido la elegida por Chaves.

"Laura es muy cercana al presidente, pero a partir de ahora tendrá que liderar con su propio estilo", agrega Alfaro-Redondo.

La incógnita que queda es cómo se desarrollará su gobierno bajo la influencia del expresidente y qué papel tendrá este último.

"Ese será uno de sus principales desafíos, dado que su candidatura surge a la sombra de Chaves", comenta Alfaro-Redondo.

Fernández declaró en entrevistas que le gustaría que Chaves ocupe un ministerio, ya sea de la Presidencia o de Hacienda, algo sin precedentes en Costa Rica.

"Esto no tiene precedentes en la política costarricense. Aquí, cuando un exmandatario concluye su mandato, deja el camino libre. Habrá que ver cómo gestiona ella esta situación", concluye el analista.

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