Esta última evaluación para acceder a la formación especializada para médicos ha estado rodeada de diversas controversias
El examen de Médico Interno Residente (MIR) no ha estado exento de críticas, incluyendo al Ministerio de Sanidad, responsable de toda la Formación Sanitaria Especializada (FSE). Esta prueba, al igual que el resto de la FSE, se llevó a cabo el pasado sábado 24 de enero simultáneamente en todo el territorio español, lo que generó diversas opiniones adversas.
Tanto los aspirantes como los representantes de los residentes, mediante la Asociación MIR, manifestaron que parecía que este examen, que define el futuro de miles de médicos, no contó con el mismo rigor que en años anteriores. Además, señalaron que entre la bibliografía se incluyeron manuales de algunas academias privadas.
Daniel Selva, secretario general de la Asociación MIR, comentó a El Confidencial que las imágenes presentes en el cuadernillo de preguntas relacionadas con la imagen «no tenían la mejor calidad», pues eran pequeñas, lo cual considera “una pena”.
Asimismo, transmitió que algunos aspirantes reportaron la existencia de erratas, lo cual podía generar la impresión de que el examen estaba algo menos cuidado este año.
Bibliografía perteneciente a academias privadas
Después de la prueba, Sanidad proporciona las respuestas y, con ello, la bibliografía utilizada para elaborarla. Justamente, otra de las controversias de esta convocatoria gira en torno a dicha bibliografía, puesto que se incluyeron referencias de academias privadas que apoyan a los futuros especialistas en su preparación. «Consideramos que no resulta muy adecuado, dado que al final los manuales de estas academias están muy orientados específicamente a la preparación del MIR. En medicina existe una amplia bibliografía de donde se puedan extraer preguntas, y que provengan de un manual tan concreto puede dar la sensación de falta de preparación del examen, como si se hubiera realizado con prisa”, critica Selva.
Además, añade que esta situación puede provocar «cierta desigualdad» porque se trata de academias privadas a las que sólo algunos opositores acceden, no todos. Por ello, consideran que lo ideal sería que las preguntas no se basaran en este tipo de material.
Sin embargo, desde el departamento dirigido por Mónica García han corregido la situación: «El ministerio ha revisado la bibliografía y ha eliminado estos manuales, es decir, ha corregido el error”.
No todo ha sido negativo y desde la Asociación MIR destacan que este año el examen fue «algo menos extenso que en convocatorias anteriores», con preguntas más breves y enfocadas a conceptos más claros, lo que, según ellos, «facilita el test a los opositores«, quienes ya enfrentan un examen “muy largo”.
Más allá de la duración, la valoración general fue que la prueba resultó ser «un poco menos complicada que la del año previo«, aunque recuerdan que siempre varía y que en 2025 fue «particularmente difícil».
Otras críticas relacionadas con el MIR 2026
No han sido las únicas objeciones hacia el examen MIR. De hecho, Jesús Arzua, presidente de la Asociación MIR, relató recientemente a este diario que han presenciado varios «hechos sin precedentes negativos en la historia del examen MIR«.
Todo comenzó el verano pasado, cuando el comité encargado de elaborar las preguntas renunció en bloque, justo un mes antes de la finalización del plazo para recopilar el banco de preguntas que formaría la prueba realizada hace poco.
Posteriormente, se publicó el Boletín Oficial del Estado (BOE) con todos los detalles de la convocatoria de FSE y los plazos establecidos, que, según Arzua, «no se respetaron sistemáticamente«. A las pocas semanas, en septiembre, el Ministerio prorrogó el plazo de inscripción para la prueba debido a problemas técnicos.
El BOE estipulaba que las listas provisionales de admitidos y excluidos debían publicarse en un plazo de dos meses tras finalizar el periodo de inscripción, pero en la práctica, su publicación se retrasó.
La última crítica antes del examen se produjo este mismo enero, cuando la lista definitiva de personas admitidas se publicó nueve días antes de la prueba y, además, después de las 22:30 horas. Asimismo, la nota de prensa del Ministerio de Sanidad indicaba que aquellos aspirantes no admitidos podían presentarse al examen, lo que permitió que más de 700 médicos participaran, a pesar de no contar con la admisión oficial.

