La negativa generó un conflicto en el establecimiento, la salida anticipada de varios clientes y un debate posterior en redes sociales

La dueña de un restaurante se negó a calentar un tarrito de comida infantil dentro de su local, lo que desencadenó una situación tensa en la sala, la marcha anticipada de varios clientes y una cadena de críticas posteriores en internet. Este incidente, que tuvo lugar en el restaurante vegano Il Pangolino, ubicado en la localidad italiana de Casale Monferrato, originó una controversia pública que enfrenta la versión de la propietaria con la de una pareja de comensales.
Alice Giacobone, responsable del establecimiento, afirma que su negativa a calentar la comida —un tarro industrial de pavo con patatas destinado a un bebé de seis meses— se basó en normas legales y de seguridad alimentaria. Según su relato, el grupo, conformado por diez personas, solicitó al llegar que se calentara el producto en la cocina del restaurante. La restauradora argumenta que rechazó la petición porque la normativa de autocontrol alimentario prohíbe manipular alimentos externos cuya procedencia, conservación y trazabilidad no puedan ser garantizadas. “No tenía información sobre cuándo fue comprado ni cómo fue almacenado”, indicó, destacando que cualquier posible intoxicación recaería sobre la responsabilidad del local.
Además de este argumento, Giacobone reconoce que existía una segunda razón de índole ética. Il Pangolino es un restaurante vegano y su propietaria defiende la coherencia de no permitir carne en una cocina diseñada exclusivamente para este propósito. Sin embargo, aclara que, dado que se trataba de un menor, este factor no fue determinante, y que la prioridad principal para su decisión fue el cumplimiento de las normas higiénico-sanitarias.
Un enfrentamiento en público
La negativa derivó en un enfrentamiento en la sala. Según Giacobone, los clientes insistieron en su solicitud y la discusión se tornó acalorada, con insultos dirigidos hacia ella. Ante esta situación, asegura haberles pedido que abandonaran el local. Reconoce que había una posible solución intermedia —proporcionar agua caliente para que los padres calentaran el tarrito al baño maría—, pero sostiene que, tras ser tildada de “psicópata” y “talibán”, descartó cualquier intento de conciliación.

El altercado fue observado por otros comensales. Dos parejas que almorzaban decidieron levantarse y retirar en apoyo a la familia del bebé. La propietaria interpreta esta reacción como un juicio parcial sobre los hechos, argumentando que estos clientes solo presenciaron la fase final del conflicto. En todo caso, anunció que para evitar incidentes similares en el futuro, el restaurante dispondrá de tarritos infantiles vegetales.
Versiones contrapuestas
La versión de los padres del menor difiere notablemente. El padre niega que se ofreciera la opción de agua caliente y asegura que la negativa fue categórica desde el comienzo. Según su declaración, fue él quien cuestionó la presencia de carne en el alimento y solicitó de forma cortés calentar el tarrito al baño maría, una práctica común con estos productos industriales. La camarera, afirma, respondió que era “imposible”, pese al frío exterior y la falta de alternativas inmediatas.
Al pedir hablar con la propietaria, la situación, según su relato, se agravó notoriamente. Describe la reacción de Giacobone como desmedida y asegura que salió de la cocina gritando. En la mesa había, además, otros cuatro niños entre dos y cinco años. “No fue un momento agradable ni para ellos ni para nosotros”, afirma. La familia también señala que otras dos mesas abandonaron el local en solidaridad con su postura, y asegura que ellos fueron quienes optaron por marcharse.
La madre del bebé reconoce que podrían haber llevado un calentador portátil, pero considera que la omisión es comprensible. Explica que residen en el extranjero, que viajan con frecuencia a Italia desde hace décadas y que nunca antes enfrentaron una situación similar. “Los niños siempre han sido bienvenidos”, puntualiza.
Del local a las opiniones
La controversia continuó en los días siguientes en las plataformas digitales. La pareja y varios integrantes del grupo publicaron reseñas negativas en Google y TripAdvisor para narrar su versión. El padre defiende esta acción como un derecho legítimo, pero denuncia que tras la difusión del relato de la restauradora en redes sociales, comenzaron a recibir insultos por parte de usuarios desconocidos. Uno de sus acompañantes, el actor Alessandro Girami, que dejó una reseña en apoyo a la familia, también fue objeto de ataques, aunque no participó en la discusión.
Al revisar opiniones previas del restaurante, la familia afirma haber encontrado referencias a un episodio similar ocurrido dos años atrás, cuando a una mujer se le habría negado calentar un biberón por razones parecidas.
Por su parte, Giacobone asegura haber recibido múltiples muestras de apoyo. Un grupo de personas organizó una comida de respaldo en el restaurante, planificada para este domingo 1 de febrero. La propietaria anunció que donará diez euros por cada comensal a un refugio de animales, vinculando esta iniciativa a su compromiso con la causa animalista y su intención de responder a la polémica mediante una acción solidaria.

