Sánchez busca urgentemente aprobar los Presupuestos mientras sus socios señalan: «La negociación más sencilla que hemos tenido»

Ione Belarra, el lehendakari Imanol Pradales, Pedro Sánchez, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras.

Pedro Sánchez intensifica sus conversaciones con sus aliados para asegurar la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2026 y mantener la estabilidad de su mandato hasta 2027.

Los partidos que respaldan al Gobierno aprovechan la prisa de Sánchez para lograr concesiones, como la gestión del IRPF para ERC, nuevas competencias para el PNV y la transferencia de inmigración a Cataluña para Junts.

Podemos mantiene sus exigencias para respaldar los Presupuestos: rechazar un incremento del gasto militar e intervenir en el mercado inmobiliario.

El Ejecutivo planea reforzar la inversión en la red ferroviaria catalana, principalmente en Rodalies, con el fin de satisfacer a ERC y Junts tras la crisis en Cercanías.

El entusiasmo, que a veces condiciona y ciega, ha llevado estos días a un atrevido ministro a comparar en privado a Pedro Sánchez con Carlos Alcaraz.

No por sus firmes y profundos golpes de derecha, sino por su capacidad de sobreponerse tras arrastrarse dramáticamente en la pista con calambres y la sensación de que, si fuera otro, ya habría abandonado.

De este modo, el viernes 6 de febrero habrá superado a José Luis Rodríguez Zapatero en tiempo al mando en la Moncloa y a José María Aznar lo hará el 15 de mayo, pese a que, según uno de sus colaboradores más cercanos, en julio de 2018 manifestó en privado su temor de ser el presidente más breve.

Y todo ello con el mérito de gobernar en la mayor fragmentación parlamentaria, contando con apoyos en la investidura de más partidos que nunca, sin ser el más votado y con el menor número de escaños propios en la historia.

Sánchez afronta dificultades para superar escándalos y procesos judiciales que le debilitan, se desgasta por los hechos del accidente de Adamuz y pierde votos decisivos en el Congreso.

No obstante, sigue devolviendo cada bola desde el fondo de la pista para llegar hasta el último juego, luchar con ahínco e intentar ganar el encuentro.

En otras palabras, permanecerá hasta 2027 y, si es viable, hasta septiembre de ese mismo año, al límite legal del mandato, tras las elecciones autonómicas y municipales de mayo.

Las últimas elecciones generales se celebraron el 23 de julio de 2023. Por tanto, el fin legal de la legislatura corresponde al 23 de julio de 2027, día en que se disolverán las Cortes.

Sánchez busca presentar como un logro político y personal la capacidad de mantener la estabilidad en tiempos complejos.

El itinerario diseñado por el presidente tiene como objetivo clave la compleja tramitación de los Presupuestos Generales del Estado de 2026, que intentará aprobar entre marzo y abril; es su máxima aspiración.

Si consigue esta meta, según fuentes de la Moncloa, Sánchez quedaría «blindado» para culminar su mandato, salvo imprevistos inesperados.

Si no lo logra, aplicará el plan B: intentar resistir a los calambres para prolongar el partido todo lo posible, aunque notablemente debilitado.

Para ello, deberá volver a acercarse a todos sus aliados con la intención de sacar adelante alguna iniciativa, como el escudo social con la moratoria antidesahucios, aunque no existan Presupuestos.

Estará más frágil por haber generado la expectativa de aprobar los Presupuestos y no haberla cumplido. Generalmente, cuanto mayor es la expectativa, mayor es la percepción de fracaso.

María Jesús Montero tiene previsto presentar las cuentas en el Congreso el próximo marzo. Su tramitación será su último acto como vicepresidenta primera y ministra de Hacienda.

Nuevas concesiones

Luego se trasladará a Andalucía como candidata para unas elecciones en las que el PSOE solo espera que Juanma Moreno pierda la mayoría absoluta y necesite pactar con Vox.

Seguramente, pasará de ser la poderosa número dos del Gobierno y del PSOE a liderar la oposición en Andalucía.

Sin embargo, necesita evitar el fracaso de no sacar adelante los Presupuestos después de dos años sin siquiera haberlos presentado.

Para conseguirlo, Sánchez movilizó en diciembre a los actores que le han permitido llegar hasta aquí, logrando acuerdos con los grupos parlamentarios imprescindibles.

Entre ellos destacan Félix Bolaños y José Luis Rodríguez Zapatero, interlocutor de Carles Puigdemont desde 2023.

Además, la novedad de esta fase es la implicación directa del presidente en la gestión, negociando personalmente con el líder de ERC, Oriol Junqueras, y el lehendakari Imanol Pradales, sin intermediarios.

En tal medida, varios socios del Gobierno comentan estos días que Moncloa ha mostrado demasiado interés y necesidad en cerrar esos acuerdos. En otras palabras, le percibieron demasiado ansioso, lo que habitualmente dificulta las negociaciones.

«Es la negociación más sencilla que he tenido en años y los he visto desesperados por avanzar«, señala uno de los negociadores que ha tratado con el Gobierno durante semanas.

Los partidos del bloque de investidura, actualmente debilitado, rebajan las probabilidades de acuerdo sobre los Presupuestos, pero reconocen que aprovechan ahora «el precio bajo» para lograr concesiones que estaban paralizadas.

ERC continúa negociando la gestión completa de la recaudación del IRPF por parte de la Generalitat, mientras que el PNV estima estar cerca de obtener competencias como la gestión aeroportuaria.

Junts observa desde la barrera cómo se avanzan temas pendientes, como la transferencia de la inmigración a la Generalitat, a la espera del decisivo regreso a España de Carles Puigdemont.

Hasta ahora, Bildu ha conseguido el llamado «escudo social»; ERC, la propuesta de financiación autonómica; el PNV, competencias bloqueadas, y Podemos, un acuerdo para un decreto que el Gobierno puede aprobar sin necesidad de pactarlo en el Congreso.

Podemos acaba de lograr la regularización de migrantes y pronto presentará al Gobierno una propuesta de ley para delegar competencias de inmigración a Cataluña, corrigiendo varios puntos del texto que el Congreso rechazó meses atrás.

Recuperar a Junts

Para el Gobierno esta vía es esencial, pues es la forma de volver a contar con Junts. En ello está enfocado Sánchez, aunque la negociación será complicada. El desafío es que el partido de Puigdemont acepte las modificaciones que ahora demanda Podemos.

Respecto a los Presupuestos, la formación de Ione Belarra mantiene sus dos condiciones previas: descartar el incremento del gasto militar e intervenir en el mercado de la vivienda.

Podemos no teme que el Gobierno les presione con el temor a quedarse aislados, junto con PP y Vox, rechazando las cuentas. Asumen ese reto político, ganando visibilidad mediática e iniciativa, considerando que es el momento adecuado.

Fuentes socialistas reconocen que esta estrategia conlleva dos inconvenientes: el rendimiento del PSOE en las elecciones autonómicas de Aragón, Castilla y León y Andalucía y el desprecio hacia Sumar.

Estas fuentes responden a sí mismas que Sánchez ya decidió hace tiempo sacrificar a sus candidatos en esos comicios, ya que lo tienen complicado.

Además, da por perdido a Sumar, al menos en la forma conocida, encabezada por Yolanda Díaz.

Sánchez está convencido de que hasta 2027 se producirá un realineamiento en el espacio político a la izquierda del PSOE.

Durante este proceso ha surgido recientemente la crisis ferroviaria, especialmente el colapso del Rodalies, el Cercanías catalán.

ERC se ha visto obligado a distanciarse del Gobierno y Junts ha solicitado abiertamente la dimisión del ministro Óscar Puente.

Esto ha generado malestar en la Generalitat, dado que ha frenado las posibilidades de Salvador Illa de pactar con los de Junqueras los Presupuestos de Cataluña, fundamentales para su futuro político y para la «normalización» que siempre menciona Sánchez como base imprescindible de su relato político.

Desde el Gobierno se da por sentado que, en el proyecto de Presupuestos, María Jesús Montero propondrá un aumento considerable de las inversiones en la infraestructura ferroviaria catalana, especialmente en Rodalies.

Además, para Moncloa ha sido positivo que José Luis Ábalos haya renunciado a su escaño. Esto ralentiza procesos judiciales, en particular el que afecta a Santos Cerdán, pero principalmente porque permite impulsar iniciativas con la abstención de Junts, como los Presupuestos Generales del Estado.

En periodos de dificultad, cualquier oportunidad se aprovecha y puede ser decisiva, incluso si se ajusta al límite o si toca la red antes de caer.

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