Ignacio Molina, investigador principal del Real Instituto, ofrece a EL MUNDO su análisis sobre las conclusiones del estudio acerca de los retos que enfrentará España en 2026

Ignacio Molina es, junto a Pablo del Amo, responsable del estudio España en el mundo en 2026: perspectivas y desafíos, documento con el que el Real Instituto Elcano (RIE), por decimocuarta vez, examina la proyección internacional del país y las asignaturas pendientes para el próximo año. En esta ocasión, el análisis determina que España «no mejoró» su posición en el escenario internacional, aunque logró evitar un deterioro. Se trata de una conclusión moderada que Molina, en entrevista telefónica con EL MUNDO, atribuye a un motivo claro: «Si la política interna estuviese menos polarizada, habría una mayor capacidad para aumentar la influencia internacional y europea de España».
El estudio señala que, a pesar de que las cifras económicas de España son favorables, las tensiones internas lastraron al país, junto con el rechazo público a superar el 5% del gasto en Defensa. «España presenta una singularidad: los dos principales partidos son europeístas, votan juntos muchas decisiones en Europa, pero a nivel nacional convierten esos acuerdos en motivo de confrontación; el último ejemplo es el pacto con Mercosur», apunta Molina.
Según el informe, el año 2025 estuvo marcado por un aumento de la confusión y la tensión geopolítica tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. El análisis indica que muchas de estas tensiones ya se venían gestando, pero el nuevo mandato estadounidense las aceleró: rivalidad abierta entre China y EEUU, obstáculos al libre comercio, debilitamiento del multilateralismo, prolongación del conflicto en Ucrania, crisis continuadas en Oriente Medio y Venezuela, retroceso democrático y estancamiento estratégico en la Unión Europea.
Dentro de la Unión Europea, el investigador principal del RIE concluye que España «ha perdido centralidad» por razones tanto internas como externas. En el plano internacional, la guerra en Ucrania ha desplazado el foco del eje de los 27 hacia el Este. Esto, unido a «la resistencia» frente al aumento del gasto en Defensa, debilita su posicionamiento global. «Evidentemente, si un país se posiciona en contra de incrementar el gasto en defensa y hay la distancia que hay respecto al Frente Este; además de que no somos el eslabón más fuerte en la relación con Estados Unidos (aunque ninguno en Europa lo es), resulta complicado afirmar que la posición internacional de España haya mejorado», describe.
Molina califica como «una desgracia» que la «situación política interna» impida «un pacto de Estado» en materia de política exterior. «Es una pena porque España es uno de los pocos países en que los dos grandes partidos son europeístas y donde no existe una segunda fuerza con una visión crítica del proyecto europeo. Sin embargo, ese potencial se desaprovecha por razones ajenas a la política exterior, vinculadas a la política doméstica», lamenta.
Según Molina, esta situación responde al agotamiento de un Gobierno y al cierre de un ciclo. «Estamos en un contexto de recta final de una legislatura en la que el Gobierno nunca tuvo una mayoría parlamentaria amplia; y podemos comparar con Francia. Más o menos, Macron y Sánchez llegaron al poder simultáneamente. Políticamente, el brillo de Macron o Sánchez no es el mismo que en 2019, cuando coincidieron en una legislatura europea donde Sánchez, junto a Merkel y Macron, eran los tres principales referentes de la política europea. Ahora esa relevancia es menor».
Otro de los retos que señala el informe en relación con España es volver a atender los intereses en América Latina. El estudio indica que España vio reducido su margen de influencia, pese a los esfuerzos por revitalizar la Conferencia Iberoamericana y mejorar las relaciones con Argentina y México. No obstante, Molina advierte que España se encuentra en una posición delicada y podría aprovechar la próxima Cumbre Iberoamericana, que tendrá lugar en noviembre en Madrid.
«Puede representar una oportunidad si se juega bien con las cartas importantes que posee; pero también podría convertirse en un problema si esto derivara en un nuevo conflicto con Estados Unidos. Hay gobiernos que sí se están alineando con Trump, lo que podría colocar a España en una situación más incómoda». Por ello, la presencia de mandatarios en Madrid dentro de diez meses será la prueba decisiva, el termómetro para evaluar si España recupera su influencia.

