El tenista murciano compitió claramente con una lesión desde la mitad del tercer set, pero logró superar al alemán tras más de cinco horas para alcanzar su primera final en el Grand Slam oceánico (6-4, 7-6, 6-7, 6-7, 7-5).
«He vomitado algo, no sé si debería tomar algo». En el punto medio del tercer set, Carlos Alcaraz se dirigió hacia su banquillo para pronunciar esta frase que de inmediato encendió las alarmas. [Así vivimos la victoria de Alcaraz ante Zverev en la semifinal del Open de Australia]
El murciano controlaba la situación. Dominó las dos primeras mangas y avanzaba con fuerza hacia la final del Open de Australia, pero a partir de ahí todo se complicó. Comenzaron a aparecer calambres y desde ese momento jugó completamente ‘tieso’.
Zverev olió la oportunidad e hizo durar el partido, pero Alcaraz es un mago capaz de sacar cualquier as bajo la manga. Por ejemplo, el de ganar pese a estar cojear y lesionado.
«He vomitado, no sé si tengo que tomarme algo»
Las palabras de Alcaraz a su banquillo.#AusOpen #AO26 pic.twitter.com/czxu4yXK6E
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) January 30, 2026
Zverev llevó el partido al cuarto set, y después al quinto. Hizo esto tras dos tiebreaks que alargaron el encuentro por más de cinco horas. Sin embargo, en el quinto set los problemas de Alcaraz cesaron, remontó un break en contra y culminó una hazaña emocionante que ya forma parte de la historia del tenis.
Por primera vez disputará la final del Open de Australia ante Djokovic o ante Sinner. La incógnita ahora es en qué estado llegará a la gran final, aunque eso será otra historia.
𝑪𝑨𝑩𝑬𝒁𝑨, 𝑪𝑶𝑹𝑨𝒁𝑶́𝑵 𝒀 𝑴𝑼𝑪𝑯𝑶𝑺 🥚🥚
¡Alcaraz alcanza su primera final del Open de Australia! Gana a Zverev (6-4, 7-6, 6-7, 6-7 y 7-5) en un partido agónico de más de cinco horas y peleará por el título este domingo.
🎾 Lo has visto en @Eurosport_ES y… pic.twitter.com/mr7ShyvEl4
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) January 30, 2026
Alcaraz toma la delantera
El favoritismo estaba completamente del lado de Carlos Alcaraz. Un año y medio atrás, aún permanecía en la mente del alemán aquella final de Roland Garros en 2024, donde el murciano le dejó a las puertas de su primer grande.
Sin embargo, no era un partido sencillo. Esto quedó evidente desde el comienzo. Se disputaron seis juegos sin que ninguno de los dos tuviera opciones claras al servicio del rival.
En el séptimo juego, Alcaraz tuvo la primera oportunidad de ruptura, pero Zverev respondió bien para superar ese momento. Sin embargo, no pudo evitar perder el servicio al final de la primera manga.
Alcaraz ejecuta un golpe con su revés en el partido ante Zverev. REUTERS
Cuando Carlos acelera, resulta prácticamente imposible pararlo. Sabe elegir el instante ideal, el más delicado, cuando al rival le tiembla la muñeca. Aumentó la intensidad para romper en el tramo final, ponerse 5-4 arriba y cerrar la primera manga con un saque directo.
Tras ese primer golpe, llegó el segundo. A Zverev le costó mucho mantener su servicio en la segunda manga. Un inicio largo, con una bola de break defendida para sobrevivir.
No estaba dispuesto a rendirse prematuramente el alemán. Los partidos en un Grand Slam pueden ser extensos y cambiar radicalmente. Logró lo aparentemente imposible: romper el servicio de Alcaraz y colocarse 2-4 arriba.
Carlos Alcaraz cierra el puño en el partido ante Zverev. REUTERS
Confirmó el break y llegó a situarse 2-5, a un solo juego del empate. Este segundo set parecía perdido, pero rendirse no está en el vocablo de Alcaraz. Recuperó el break y forzó el tiebreak.
En el desempate, ofreció otra muestra de calidad y control para anotarse la segunda manga. Estaba a un paso de la gran final.
Los calambres llegan
Todo fluía para Carlos Alcaraz. Estaba a punto de conseguir el pase, transmitía una gran sensación en la Rod Laver Arena, mientras Zverev parecía tener un camino muy cuesta arriba.
Pero, de repente, ese momento de calma se deshizo. De forma abrupta e inesperada. En la mitad del tercer set, Alcaraz se acercó al banquillo para comunicarse con su equipo.
«He vomitado algo, no sé si debo tomar algo». No se apreció en directo, pero desde entonces se inició otro partido. Los calambres invadieron el cuerpo del tenista español, y desde ese instante jugó casi como un zombi.
El cabreo de Zverev por la atención médica a Alcaraz.#AusOpen #AO26 pic.twitter.com/8qr60xzwMN
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) January 30, 2026
De repente, Alcaraz estaba incapacitado para moverse. Sin despegar las piernas del suelo, evitando las carreras largas y estirando constantemente sus músculos, el número 1 mundial era un jugador lesionado luchando por no retirarse a las puertas de la final.
Zverev criticó amargamente la atención médica brindada a Alcaraz. No quería dar ningún regalo. Pero le costó manejar a un adversario que simplemente deambulaba en la pista, con la única arma de una calidad sobresaliente.
Alcaraz dejó de desplazarse, pero mostró un catálogo de golpes que evidenció que, incluso cojeando, podía competir contra el número 3 mundial.
Zverev ejecuta un golpe con su derecha en el partido ante Carlos Alcaraz. REUTERS
No fue sencillo tampoco para Zverev lidiar con esta situación. Se enfrentó a un rival que solo podía responder con magia en sus golpes, y su mente se bloqueó en ocasiones al imaginar cómo vencer a un adversario que apenas podía moverse.
Finalmente logró imponerse, aunque tuvo que remontar en el tiebreak de la tercera manga. Se abría una nueva etapa del partido.
Alcaraz resiste
Existía incertidumbre sobre cómo reaccionaría Carlos Alcaraz tras perder la tercera manga. Se avecinaba una montaña difícil: jugar al menos una manga más con una lesión que limitaba su movilidad.
A pesar de todo, no bajó los brazos y ofreció una actuación emocionante. No obstante, Carlos ya no podía ser el Alcaraz habitual. Su voluntad era fuerte, pero su cuerpo impedía el máximo rendimiento.
Esto es un thriller.
Nos vamos al quinto set.📺 Sigue el desenlace del Alcaraz-Zverev en @Eurosport_ES 1 y @StreamMaxES. #AusOpen #AO26 pic.twitter.com/Wl4T811rev
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) January 30, 2026
En ese contexto, Zverev ni siquiera pudo romper el servicio de Alcaraz, aunque sí llevó el set a tiebreak. Allí, el alemán apretó de nuevo para hacer valer la necesidad del quinto set.
Alcaraz consuma la hazaña
Era todo o nada: el quinto set prometía emociones intensas. Sin embargo, la manga comenzó mal para Alcaraz, quien perdió su primer servicio y quedó obligado a remontar desde el inicio.
De pronto, las molestias desaparecieron de Alcaraz. Eso le dio un impulso y abrió una ventana a la esperanza. Aún tuvo varias oportunidades de break al resto, aunque no todas las aprovechó.
No es murciano.
𝐄𝐒 𝐔𝐍 𝐌𝐀𝐑𝐂𝐈𝐀𝐍𝐎.👽👽👽#AusOpen #AO26 pic.twitter.com/3RbQ0VNUD2
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) January 30, 2026
Llegó la hora crucial. Zverev se colocó 4-5, sacando para cerrar el partido. Tenía todas las ventajas, pero entonces irrumpió el ciclón de El Palmar.
En el instante justo, con precisión letal, como suelen hacer los grandes campeones, Alcaraz le rompió el servicio a Zverev, empató el marcador y desde ese momento todo cambió.
Zverev y Alcaraz se funden en un abrazo. REUTERS
Acto seguido, aseguró su servicio y, sin detenerse ahí, quebró por segunda vez consecutiva para cerrar el partido y sellar su pase a la final. Lo hizo con una derecha característica, buscando superar la subida de Zverev a la red, quien ve crecer su etiqueta de ‘loser’ en torneos grandes.
Lo tuvo ganado, luego perdido, y finalmente logró avanzar a la final en uno de los encuentros más intensos recientes. Este duelo ya forma parte de la historia de los Grand Slams. Alcaraz disputará por primera vez la final del Open de Australia.

