Rafa Jódar llega a la élite en Australia y afirma: «Mi objetivo es crecer como Rafa Jódar, sin comparaciones con Alcaraz»

Rafa Jódar, durante el partido contra Rei Sakamoto del Open de Australia. El tenista madrileño responde a EL ESPAÑOL tras vivir su estreno en un Grand Slam, donde logró llegar hasta la segunda ronda.

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Hace justo un año, Rafa Jódar no figuraba dentro del top 500 del ranking ATP. Su rutina diaria transcurría entre las clases en la Universidad de Virginia, donde combinaba cinco asignaturas con seis horas de entrenamiento, y las competiciones del circuito universitario estadounidense.

Era un camino poco habitual, especialmente para un tenista español. Pero fue precisamente esa filosofía la que sus padres le inculcaron desde pequeño: hacer las cosas a su manera.

Ahora, con 19 años, Rafa Jódar se ha convertido en el centro de atención mediática. Hace apenas una semana debutó en el Open de Australia, imponiéndose en cinco sets al japonés Rei Sakamoto en su primer encuentro en un Grand Slam. En tan solo doce meses ha escalado 700 puestos en el ranking, pasando del anonimato a la élite del tenis. Este recorrido recuerda a la trayectoria inicial de Rafa Nadal y Carlos Alcaraz, quienes ganaron en sus primeros Grand Slams. Sin embargo, el camino de Jódar es distinto. Singular.

Su infancia no fue la de un prodigio presionado. Combinó tenis y fútbol hasta los 11 años, cuando decidió dedicarse exclusivamente a la raqueta. Sus padres, ambos profesores, le enseñaron que la educación era esencial e innegociable. Por eso, mientras sus compañeros se profesionalizaban, Rafa siempre asistía a clase cada mañana.

En 2024, tras conquistar el US Open júnior con solo 17 años, el mundo del tenis centró su atención en él. Se esperaba un paso directo al circuito profesional. Sin embargo, la decisión de Jódar fue aceptar una beca en la Universidad de Virginia. Mientras sus adversarios entrenaban en academias de élite, él estudiaba Management en Charlottesville y avanzaba en su formación académica.

«Al terminar la etapa júnior, hay dos caminos posibles. Cada uno elige en función de su situación. A mí me vino muy bien ir allí para mejorar mi tenis y continuar estudiando. En Estados Unidos hay universidades de gran nivel y pasar un año allí no implica perder nada», comenta Rafa Jódar en una entrevista con EL ESPAÑOL.

La lógica era clara, aunque contraria al modelo predominante. La Universidad de Virginia le ofreció algo valioso: estructura, entrenadores cualificados y, sobre todo, compañeros con un nivel muy alto.

«Este año en Estados Unidos he tenido la oportunidad de entrenar con compañeros de gran nivel y con entrenadores que buscan siempre lo mejor para ti, intentando encontrar las mejores soluciones», explica. «Además, me llevaron a muchos torneos cuando estaba allí. Una combinación de factores que ha contribuido a que todo vaya muy bien», reconoce Jódar.

El madrileño siempre ha contado con el apoyo de su padre, pieza clave en su proyecto. «Mi padre ha entrenado conmigo desde la infancia. Por ahora seguirá siendo así», aclara. «Al final está dando resultados, así que no hay motivo para cambiar. Esa es la idea por ahora».

Ascenso y profesionalización

La vida de Rafa Jódar cambió radicalmente. A mediados de 2025 empezó su ascenso meteórico con conquistas en torneos Challenger y participando en las Finales Next Gen ATP. En diciembre, junto a su padre y su equipo, decidieron que era el momento de profesionalizarse por completo. Lo anunció al finalizar el año: dejaba la Universidad de Virginia para centrarse totalmente en el circuito ATP.

Tres semanas después, el 20 de enero, se estrenó en el cuadro principal del Open de Australia tras superar todas las rondas de clasificación. Se enfrentó al joven japonés de 19 años Rei Sakamoto en un encuentro que resultó toda una montaña rusa.

Jódar empezó dominando. Ganó el primer set en un tie-break. El segundo fue demoledor, pero el japonés se recuperó, igualó el partido y llevó todo al quinto set.

«Sabía que en estos partidos de Grand Slam se juegan encuentros largos donde todo cambia rápido», reflexiona Jódar. «Ganar los dos primeros sets no garantiza la victoria. Hay que comenzar el tercer set con una mentalidad diferente intentando jugar mejor. Esos terceros y cuartos sets se definieron por detalles mínimos. A partir de ahí, la gestión mental punto a punto es crucial», añade.

Rafa Jódar celebra un punto contra Sakamoto en el Open de Australia.

Rafa Jódar celebra un punto contra Sakamoto en el Open de Australia. REUTERS

No culpó al rival ni buscó excusas. Simplemente asumió que el tenis se basa más en gestionar las circunstancias que en el dominio absoluto. En el quinto set mostró calma, resistencia y competitividad sin perder la compostura. Se impuso 6-3 y consiguió el partido.

Tras Sakamoto llegó Jakub Mensik, el checo más experimentado. Jódar perdió, pero matiza su visión: «Creo que fue un duelo parejo. En el primer set no empecé bien, lo que me perjudicó, pero los siguientes sets fueron igualados y se resolvieron por detalles, como un par de quiebres. No creo que fuera un choque tan desigual».

Los pequeños detalles marcaron la diferencia: «Aquí el nivel es muy alto y los partidos se deciden por mínimos detalles», concluye Jódar, satisfecho con su rendimiento en su primer Grand Slam.

Perspectivas y futuro en el circuito

Con el debut en el Open de Australia cerrado, Jódar ya dirige su mirada hacia el mañana. «He regresado de Australia, pasaré un par de semanas en Madrid entrenando y luego probablemente jugaré algunos torneos en Estados Unidos como preparación para el Masters 1000. Indian Wells y Miami«, declara.

¿Cambiará algo en su preparación ahora que es profesional a tiempo completo? «No, como mencioné antes, no cambia nada», responde con firmeza. «Creo que el método que seguimos está funcionando. Por supuesto, hay que seguir mejorando, pero estos resultados no alteran el plan», afirma el número 150 del mundo.

Cuando se le cuestiona sobre sus referentes, sobre si se parece a Sinner o a Alcaraz, rechaza cualquier comparación. «Cada jugador tiene su propio estilo», sentencia. «No puedo compararme con nadie. Todos tienen virtudes, defectos y aspectos por mejorar. Cada uno sigue su propio camino y desarrollo».

Rafa Jódar, junto a Carlos Alcaraz en el Open de Australia.

Rafa Jódar, junto a Carlos Alcaraz en el Open de Australia.

«No me agrada que me comparen con Sinner o Alcaraz. Intentaré hacerlo lo mejor posible y que los resultados lleguen con el tiempo siendo auténtico», añade.

Sobre el dominio de Sinner y Alcaraz en el circuito, se muestra prudente. «Cada partido es distinto. Que ellos hayan ganado muchos no garantiza que ganen el siguiente. Para llegar a una final de Grand Slam hay que ganar cinco o seis partidos, y cada rival es muy duro, proponiendo distintos retos que hay que afrontar», afirma.

Quizá él sea quien rompa la hegemonía de los dos mejores tenistas del mundo. Aún queda tiempo para eso y es un pensamiento a evitar. Rafa Jódar continúa avanzando paso a paso, construyendo su trayectoria en la élite según su propio estilo. La de un joven que empezó a jugar en un garaje de Leganés y que acaba de mostrarse al mundo en el Open de Australia.

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