
Marte se reconoce como el «hermano menor de la Tierra» debido principalmente a una combinación de su geología, origen y dimensiones. Es como si ambos planetas hubieran surgido de los mismos materiales hace aproximadamente 4.500 millones de años, pero Marte simplemente dejó de desarrollarse antes que la Tierra.
A nivel visual y más sencillo, la diferencia más notable entre ambos planetas vista desde el espacio es que la Tierra presenta tonalidades azules mientras que Marte es rojo. Esta diferencia se origina en la atmósfera de cada planeta: nuestro mundo posee una capa densa que actúa como un escudo frente a la radiación y conserva el calor.
Por otro lado, la atmósfera de Marte es cien veces más fina, lo que provoca que cualquier agua presente se evaporase rápidamente, dejando al planeta como un desierto árido. Sin embargo, un artículo reciente publicado en la revista NPJ Space Exploration revela que hace 3.500 años Marte albergaba un océano con una extensión de 14 kilómetros cuadrados.
Dado que el planeta rojo tiene casi la mitad del tamaño de la Tierra, este océano habría ocupado una proporción significativa de su superficie. «Actualmente sabemos que Marte es un planeta seco y rojizo», señaló Ignatius Argadestya en el comunicado oficial referido al descubrimiento, añadiendo que «no obstante, nuestros hallazgos demuestran que en épocas pasadas fue un planeta azul semejante a la Tierra«.
La presencia de dicho océano es una prueba adicional que acentúa la posibilidad de que Marte fue habitable en el pasado, lo cual impulsará aún más las futuras investigaciones sobre este mundo vecino. Pero también destaca una realidad inquietante, como explicó Argadestya: «nuestro descubrimiento confirma que el agua es un recurso valioso en un planeta y puede desaparecer en cualquier momento».

