José Sáez, director del IML de Córdoba, ha confirmado que los 45 fallecidos en el accidente ferroviario de Adamuz perecieron en el lugar del siniestro, sin que se registraran víctimas durante el traslado.
Cerca de treinta forenses provenientes de distintas provincias andaluzas aceleraron las autopsias y la identificación de los cuerpos, activando por primera vez el Plan de actuación médico-forense ante grandes catástrofes.
La identificación de los fallecidos se efectuó mayoritariamente mediante huellas dactilares, aunque en 25 casos se empleó también ADN, trasladando las muestras diariamente a Madrid para su análisis.
La Junta de Andalucía brindó atención directa a los familiares de las víctimas, siendo crucial el papel de los equipos de psicólogos durante el proceso de identificación y entrega de los cuerpos.
El director del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (Imlcf) de Córdoba, José Sáez, realizó un balance riguroso sobre la labor de los hasta 27 forenses que efectuaron las autopsias de las 45 víctimas mortales del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz.
Entre las conclusiones más destacadas figura que todos los cuerpos «fueron levantados en la escena del accidente«. Esto implica que los cadáveres que arribaron al IML «provinieron directamente de la zona cero» y no hubo fallecimientos durante el traslado en ambulancias o en hospitales.
Ante la supuesta ausencia de auxilio a los pasajeros del tren Alvia por falta de conocimiento de los equipos de emergencia sobre su existencia —fue un viajero quien informó en el lugar—, con esta declaración, el forense confirma que todos murieron allí.
La llegada a Córdoba de casi treinta médicos especialistas de diferentes provincias andaluzas permitió agilizar las autopsias y la identificación de los cadáveres, siendo la primera vez que se activó el Plan de actuación médico-forense para grandes catástrofes desde su instauración en 2009.
En un comienzo, se entregaron a las familias los cuerpos en estado íntegro. Solo durante el primer día, el IML realizó 25 autopsias, pese a que cada examen requiere alrededor de dos horas.
Por su parte, el consejero de Justicia, José Antonio Nieto, explicó la decisión de la Junta de poner en marcha un servicio de asistencia directa y cercana a los familiares en el Centro Cívico Poniente Sur.
A las 14:30 horas del lunes, aunque ya se habían localizado e identificado todos los heridos, todavía permanecían familias buscando a sus seres queridos en hospitales.
La primera reunión informativa con más de 200 familiares se celebró a las 18:00 horas del lunes y fue reconocida como «la más tensa». «Nuestro objetivo era combatir la desinformación, los rumores, la ansiedad y la burocracia».
La Guardia Civil facilitaba información sobre las denuncias de desaparecidos y se fueron solicitando muestras biológicas a los familiares para acelerar la identificación de las víctimas.
Ante las solicitudes de información relativas a las compañías ferroviarias y a los trámites funerarios, en las siguientes reuniones se incorporaron responsables de Iryo, Renfe y de las aseguradoras de decesos.
También se resaltó la colaboración «absolutamente esencial y valiosa» de los equipos de psicólogos, servicio que continúa activo hasta hoy.
La identificación
Respecto a la identificación de los 45 fallecidos —22 mujeres y 23 hombres, incluido un menor—, en todos los casos, excepto uno, se utilizó la identificación por huellas dactilares, complementada con análisis de ADN en 25 casos.
El trabajo forense se prolongó debido a que el miércoles apareció un cuerpo y el jueves otros dos, además del hallazgo de restos humanos de 13 víctimas en la zona cero, lo que retrasó la entrega de cuerpos a sus familiares.
Para facilitar la labor, las muestras se enviaron diariamente a un laboratorio de genética en Madrid, empleando helicóptero o avión según las circunstancias.
Para Nieto, el momento más duro a nivel personal fue el jueves, cuando ya se habían identificado los cuerpos localizados, pero todavía permanecían dos familias sin recuperar a sus seres queridos.
Los llevaron a la zona cero
Fue entonces cuando la Junta decidió asumir el riesgo de llevar a estas familias a la zona cero para mostrar la complejidad de la operación y cómo seguían las labores de búsqueda de sus familiares.
Alrededor de las 14:30 horas se localizaron los cuerpos y esa misma tarde se realizaron las autopsias y la identificación. «En solo una hora tenían los restos mortales de sus seres queridos».
En este accidente ferroviario, el Centro de Integración de Datos (CID) desempeñó un papel crucial, centralizando la identificación realizada por la Guardia Civil, el informe de autopsia y un reporte conjunto del responsable policial y del responsable de Medicina Legal.
Otro aspecto que agilizó los trámites fue que el juzgado inscribía casi de inmediato las defunciones en el Registro Civil para conceder la licencia de enterramiento, autorizaba la entrega de los cuerpos e indicaba a quién debían ser entregados. Así, los 45 cuerpos fueron finalmente devueltos a sus familias.

