Un monumento emblemático de España ubicado en uno de los miradores más impresionantes y poco conocidos de Asturias

Un caballo de hierro erguido sobre un banco, a casi 840 metros de altitud, desafía al cielo desde uno de los rincones más sorprendentes de Asturias

Foto: Imagen de la imponente escultura, construida de forma artesanal con cerca de 2.000 metros de varillas de hierro. (Google)
  • No atrae multitudes como la Alhambra o la Sagrada Familia, pero esta iglesia asturiana Patrimonio de la Humanidad es una verdadera joya
  • Es imprescindible visitarla al menos una vez: el singular mirador de Asturias que «canta» con el viento y ha conquistado al equipo de Los Juegos del Hambre

Un caballo de hierro situado cerca de los 840 metros sobre el nivel del mar, un banco apuntando hacia el cielo y una de las vistas panorámicas más extensas de Asturias, que abarca desde el mar Cantábrico hasta los Picos de Europa. Así se presenta el mirador de la campa L’Arquera, en San Martín del Rey Aurelio, uno de los lugares más impresionantes —y todavía poco frecuentados— del corazón del Principado.

Escondido entre frondosas montañas y ligado a las antiguas cuencas mineras, este espacio se ha transformado en un punto de encuentro para senderistas, fotógrafos y viajeros ávidos de panoramas excepcionales. No obstante, su símbolo no es obra de la naturaleza, sino fruto del trabajo de un habitante local: una majestuosa escultura de un caballo encabritado, confeccionada con casi 2.000 metros de varillas de hierro y situada sobre una base con forma de banco. Desde esta posición, el horizonte se despliega sin límites visibles.

Un monumento gestado desde la libertad

La obra, denominada «Libre», es creación de Karlos Ordiz, ganadero y escultor de Santa Bárbara. Esta figura ecuestre, que pesa alrededor de 500 kilos, no solo adorna la cumbre: simboliza la sensación de libertad que inspiró al autor. La elección del lugar fue deliberada. «Aquí reina el silencio, la sensación de libertad y se puede contemplar un paisaje hermoso en todas direcciones», afirmó en entrevista para La Nueva España, describiendo la calma que percibía al observar su entorno desde esta atalaya privilegiada, donde el tiempo parece detenerse y la vista se fusiona con el horizonte.

El diseño está pensado para integrarse armónicamente en el entorno: está anclado a una estructura de hierro que a la vez sirve como asiento. Desde ese punto, el visitante no solo contempla la escultura, sino que literalmente se sienta dentro de ella. Lo que se observa es impresionante: un tapiz formado por montañas, valles, aldeas rurales y, en días claros, la delineación lejana del mar y de las imponentes cumbres de los Picos de Europa.

Cómo acceder al mirador de la campa L’Arquera

Llegar al mirador implica algo de esfuerzo, pero recompensado. El punto habitual de partida es Sotrondio, la capital del concejo. A partir de allí, el trayecto asciende aproximadamente 588 metros a lo largo de 8 kilómetros hasta alcanzar los 839 metros de altitud. La ruta, ideal para senderistas, ciclistas y caminantes pausados, atraviesa aldeas, praderas y zonas recreativas como El Abederiu, así como lugares destacados como la capilla de Nuestra Señora de Covadonga.

Este pequeño rincón de Asturias, poco conocido pero impactante, combina arte contemporáneo, naturaleza, memoria minera y una panorámica de 360 grados. Todo ello es fruto de la iniciativa personal de un vecino que decidió compartir con el mundo su sensación de plenitud. El mirador de la campa L’Arquera ha dejado de ser solo un destino local: está empezando a consolidar su posición en el mapa emocional de quienes lo descubren.

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Un caballo de hierro situado cerca de los 840 metros sobre el nivel del mar, un banco apuntando hacia el cielo y una de las vistas panorámicas más extensas de Asturias, que abarca desde el mar Cantábrico hasta los Picos de Europa. Así se presenta el mirador de la campa L’Arquera, en San Martín del Rey Aurelio, uno de los lugares más impresionantes —y todavía poco frecuentados— del corazón del Principado.

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