Contratar una póliza para el inmueble antes de obras menores puede proteger al propietario de posibles gastos adicionales por imprevistos y daños a viviendas vecinas

Al planificar una reforma en el hogar, muchos dueños se enfocan en la ejecución de la obra, pero suelen pasar por alto un detalle crucial: la protección de la vivienda durante el desarrollo de los trabajos. Desde daños accidentales en la propia casa hasta perjuicios provocados a terceros, este proceso puede generar gastos inesperados y conflictos con los vecinos. Pocos son los propietarios que conocen que el seguro de hogar puede ampararlos durante una reforma. El corredor de seguros Diego Moreno lo explica claramente: “El seguro de hogar puede cubrir lo que ocurra en una reforma y eso casi nadie lo sabe.”
En un video compartido en su cuenta de TikTok (@sepaseguros), el especialista enfatiza que esta protección se ofrece principalmente en obras menores, es decir, aquellas que no comprometen elementos estructurales del inmueble. “Imagina que realizas obras menores en tu casa, sin afectar la estructura y reformando la cocina, el baño, el salón… Lo que sea, siempre que no impacte la estructura de la casa”, explica. Así, trabajos como cambiar revestimientos, pintar paredes, montar mobiliario nuevo o actualizar la iluminación pueden quedar cubiertos por la póliza, siempre que se cumplan las condiciones específicas del seguro.
Uno de los riesgos más frecuentes al reformar es ocasionar daños a terceros. Moreno advierte sobre situaciones como “al hacer la obra romper una tubería del vecino o causar perjuicios a la vivienda inferior”, y señala que muchos seguros contemplan la cobertura de responsabilidad civil para estos casos. Esto implica que si, por ejemplo, una filtración daña otro piso o se produce algún daño en propiedades vecinas, el seguro puede cubrir los gastos de reparación, evitando problemas adicionales durante la reforma.
Cobertura de daños propios y a terceros
La confusión aparece cuando los propietarios creen que deben esperar a finalizar la reforma para asegurar la casa. Moreno subraya: “Mucha gente hace reformas y luego contrata el seguro, pero ambas cosas no son incompatibles.” Al contrario, aconseja contratar la póliza antes de comenzar los trabajos, para estar protegido desde el inicio: “Puedes hacer primero el seguro, realizar las reformas y, en caso de cualquier problema, el seguro lo cubre.” Esta estrategia no solo aporta tranquilidad, sino que también facilita planificar la reforma sin la preocupación constante de posibles imprevistos económicos.

Además de la responsabilidad civil, múltiples pólizas incluyen protección por daños propios durante la reforma, aunque generalmente con ciertas limitaciones. Esto cubre, por ejemplo, roturas accidentales de elementos del inmueble o deterioros causados por caídas de materiales o herramientas. Es fundamental que los propietarios revisen detalladamente los términos de su seguro y, en caso de incertidumbre, consulten con el corredor o la aseguradora para confirmar qué tipos de reformas están amparadas y qué exclusiones se aplican.
Protecciones adicionales durante una reforma
Los especialistas también aconsejan documentar las reformas antes y durante su ejecución. Fotografiar el estado de la vivienda y de los elementos sensibles permite contar con pruebas en caso de siniestro, facilitando la gestión con la aseguradora y acelerando la resolución de posibles reclamaciones. De igual forma, informar a los vecinos sobre las obras contribuye a reducir conflictos y asegura que, si ocurre algún daño, todas las partes actúen con transparencia y rapidez.

