Julio Iglesias comenta sobre el archivo de la denuncia por presunta agresión sexual y destaca la importancia de la presunción de inocencia para todos

“Vamos a mantener un perfil discreto mientras analizamos las cuestiones importantes que debemos abordar”, declaró el artista a ‘OkDiario’, centrando la atención en la defensa legal que está preparando Julio Iglesias

El 14 de enero pasado, elDiario.es, en colaboración con Univisión, reveló las acusaciones de agresión sexual por parte de dos exempleadas que en 2021 trabajaron en las residencias que Julio Iglesias posee en República Dominicana y Bahamas. Sus testimonios permitieron conocer el método que el cantante utilizaba para reclutar a su personal, además de las humillaciones, desmanes y el presunto abuso sexual cometidos contra ellas.

La severidad de sus declaraciones motivó que la Fiscalía Española considerara los hechos como una posible «trata de personas con fines de imposición de trabajo forzado y servidumbre», junto con “varios delitos contra la libertad y la indemnidad sexuales, como acoso y agresión sexual”. Diez días después del estallido de la controversia, se informó que “por falta de competencia y jurisdicción de los tribunales españoles”, la justicia decidió archivar la querella contra el intérprete de Soy truhan, soy un señor.

Dos extrabajadoras denunciaron a Julio Iglesias el 5 de enero por trata y abusos sexuales

Aunque la fase judicial que lo mantuvo en el foco público durante semanas ha concluido, el propio cantante ha admitido que esta resolución no logra reparar el daño sufrido en su imagen pública. En una entrevista con OkDiario, la pareja de Miranda Rijnsburger expresó su descontento ante la manera en que se ha manejado esta controversia desde que se difundieron los testimonios de las dos exempleadas.

El artista subrayó que el perjuicio tanto personal como profesional ya resulta irreversible. En sus declaraciones al mencionado medio, afirmó que el escándalo “ha causado un daño irreparable” a su figura pública. Visiblemente afectado, manifestó su indignación por las consecuencias generadas tras la difusión de las acusaciones: “Me han destruido mi reputación. ¿Y ahora qué?”. Para Iglesias, la decisión judicial llega demasiado tarde en términos del daño mediático, ya que considera que la sospecha ha calado en la opinión pública independientemente del desarrollo legal del caso.

Julio Iglesias en una imagen

La determinación de Julio Iglesias

Respecto a los testimonios que se han divulgado, el cantante apeló al respeto por las garantías fundamentales del Estado de derecho. “Es necesario esperar y llevar a cabo una investigación; el principio de presunción de inocencia debe aplicarse a todos. Pero en este caso, no ha sido así”, recordó en sus declaraciones al citado medio. La expareja de Isabel Preysler confesó que este episodio representa uno de los momentos más complicados de su trayectoria, construida durante décadas y marcada por un reconocimiento internacional.

“Debe quedar claro que no se puede destruir la reputación de una persona solo porque una joven que ni siquiera sabe quién es denuncie”, señaló, reflejando la sensación de injusticia que, según él, ha vivido desde que se hicieron públicas las acusaciones. Para hacer frente a esta situación, confió su defensa al abogado José Antonio Choclán, un profesional con gran prestigio que ha intervenido en casos de alta repercusión mediática en los últimos años.

Aunque el cierre de las diligencias representa un alivio desde el ámbito judicial, el cantante adelantó que su prioridad ahora será mantener un perfil bajo. “Vamos a mantenernos en calma, ahora mismo vamos a tener un perfil bajo mientras analizamos las cosas importantes que debemos hacer”, declaró, sugiriendo que en el futuro podría tomar medidas para restaurar su imagen.

Según indica OkDiario, el equipo legal del artista ya ha comenzado a trabajar en este sentido. Los abogados recopilan información publicada en prensa escrita y televisión, revisando las declaraciones que podrían considerarse difamatorias contra Julio Iglesias. Además, evalúan los posibles daños ocasionados, no solo en la esfera reputacional, sino también desde el punto de vista económico, como consecuencia de un escándalo que, a pesar de su cierre judicial, sigue resonando en la opinión pública.

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