Cayetana Álvarez de Toledo responsabiliza al Gobierno de corrupción estructural en la gestión del accidente ferroviario en Adamuz, señalando que tal corrupción implica un coste en vidas.
Critica la política de nombramientos dentro del Ministerio de Transportes, destacando casos de favoritismo y escándalos vinculados a figuras como Koldo en Renfe y prostitutas en Adif.
La diputada del PP denuncia que el «sanchismo» conlleva colonización institucional, desprecio hacia el mérito y ausencia de rendición de cuentas, elementos que, en su opinión, llevan a la decadencia de España.
Propone reconstruir el Estado fundamentado en la meritocracia, la eficiencia y la descolonización de las instituciones, rechazando la polarización y defendiendo la valentía de expresar la verdad.
La diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo ha criticado este viernes con firmeza al Gobierno por la gestión del grave accidente ferroviario en Adamuz. Ha denunciado una “corrupción estructural” que, a su parecer, no solo afecta a lo moral o económico, sino que “tiene un coste en vidas”.
«Lo sucedido en el Ministerio de Transportes representa un retrato dramático de una manera concreta de entender el gobierno y el servicio público», afirmó con contundencia.
Durante una charla en el XI Foro de Debate de Sargadelos, en Ribadeo (Lugo), Álvarez de Toledo recordó que, desde la llegada de Sánchez a La Moncloa, el Ministerio de Transportes se ha transformado en «un cortijo donde se perpetraban pactos y actos corruptos«.
«Colocaron a sus amigos y amigas. Koldo como consejero en Renfe y prostitutas en Adif», continuó refiriéndose a las amantes del exministro José Luis Ábalos, quienes terminaron en filiales de Renfe —como Miss Asturias— o en el departamento financiero de Adif.
«La corrupción siempre trae consecuencias», siguió Álvarez de Toledo antes de afirmar que los sobornos y mordidas «se pagan con vidas».
La diputada del PP solicitó investigar si «las obras fueron realizadas correctamente» en el tramo donde ocurrió el siniestro y se preguntó: «¿Cómo es factible que una vía renovada se rompa de ese modo?»
Para Álvarez de Toledo, la cartera de Transportes es la muestra más clara de una forma de entender el «sanchismo».
Después de Ábalos, recordó, «no se eligió a un perfil consensuado sino a un auténtico hooligan experto en insultos y hostigamientos«, refiriéndose al ministro Óscar Puente.
Álvarez de Toledo describió un decálogo del sanchismo, que según ella cumple seis aspectos clave: “la colonización de instituciones; el desprecio por el mérito; la lealtad sectaria; la propaganda sobre cualquier otra cosa; la polarización como arma y, especialmente, como escudo; la corrupción moral y económica; y la ausencia total de rendición de cuentas”.
Para la diputada hispano-argentina, este estilo de “política tóxica genera consecuencias claras y devastadoras”, y advirtió que «España está en un momento de decadencia acelerada», en consonancia con lo expresado este viernes por Alberto Núñez Feijóo.
Por ello, entiende que «los ciudadanos cuestionen el destino de sus impuestos». No dudó en responder: Sánchez “pone al Estado al servicio exclusivo de una persona». En lugar de reformas profundas, añadió, hay «acuerdos puntuales basados en el chantaje».
En su opinión, esto es «un proceso iniciado con José Luis Rodríguez Zapatero, pero que ahora alcanza su momento álgido y decisivo». Porque Pedro Sánchez «no dirige un Gobierno, sino un proceso de transformación. De democracia plena a fallida”.
Aunque el presidente intenta «desmantelar los pesos y contrapesos», estos continúan resistiendo por ahora.
En cuanto a las soluciones, la dirigente del PP descarta que el PSOE destituya a Sánchez o que él caiga por una moción de censura, dado que «cuanto más débil está, mejor para sus aliados».
La única vía posible, según ella, son elecciones, aunque ha señalado los riesgos que esto implica.
En línea con el informe reciente de Faes, que prevé que Sánchez llamará a elecciones tras provocar “una crisis constitucional profunda”, Álvarez de Toledo anticipó que el líder del PSOE “buscará convertir su crisis de corrupción en una crisis constitucional y plebiscitar en las próximas elecciones para mantener el régimen, no cambiar el Gobierno”.
Incluso bromeó que la meta es que «no elijamos un Gobierno de izquierdas o derechas, sino entre la monarquía de 1978 y una brillante república plurinacional con derechos infinitos e inexistentes«.
Álvarez de Toledo también advirtió que Sánchez pretende «fortalecer a Vox» para «impedir la victoria del PP». Y criticó a quienes demandan “un cirujano de hierro”.
«Es peligroso arrastrar a la España constitucional por el lodazal del sanchismo. El sistema no es culpable, puede ser reformado».
Como alternativa, propone «liderar una reconstrucción sólida», centrada en averiguar dónde ha ido a parar el dinero público y en crear un «Estado eficiente y fuerte», pero también «resistente».
«Se necesita un Estado eficaz que se rearme. Una gran tarea de reconstrucción estatal», afirmó. Y consideró imprescindible derogar las «leyes divisorias» y «liberar a las instituciones de la colonización».
«No más Pumpidos, ni Intxaurrondos» —detalló refiriéndose al presidente del Tribunal Constitucional y a la presentadora de TVE—, sino «personas seleccionadas por su prestigio».
En resumen, un «rearme moral y basado en la meritocracia contra la corrupción y la mediocridad» y, como emblema, “el valor de decir la verdad”.
Desde el inicio, la diputada fue directa y advirtió: «He venido a politizar». Esa afirmación generó murmullos en la sala de La Mariña lucense, y Álvarez de Toledo matizó que ahora «politizar se confunde con polarizar» y que ella buscaba «practicar el sentido recto y noble» de la palabra.

