Numerosos medios de comunicación han anunciado la muerte de la joven, incluso el Ayuntamiento de Lepe ha expresado sus condolencias por su fallecimiento.

La vivienda familiar de los Alberico, ubicada a escasos metros del centro de Lepe, permanece cerrada completamente. Las persianas están bajadas y el portón cerrado. En el interior, los padres y una hermana de Miriam Alberico, de 27 años y que regresaba de Madrid en el Alvia que colisionó el domingo con un Iryo, se aferran a la mínima esperanza de encontrarla en algún hospital, herida, quizás con lesiones graves, pero viva.
Una de las hermanas de Miriam abre la puerta para lanzar una petición: que no se la declare muerta porque «mientras no se nos confirme oficialmente, para nosotros sigue viva«. No desea hablar con los periodistas y pide comprensión ya que, declara, está «protegiendo» a su padre, Horacio, quien en las horas siguientes al accidente apareció en televisión para afirmar que Miriam había sobrevivido.
Un informe médico con una solicitud de radiografía de tórax y una placa de rodilla renovó la esperanza para la familia el lunes; es el único soporte que mantienen los allegados de Miriam, aunque dicho informe, obtenido por una amiga de los Alberico, databa de 2021, por lo que no es actual. Sin embargo, Horacio y principalmente su esposa siguen aferrándose a esa radiografía y a la placa de tórax.
A la familia sí le confirmaron que Miriam no figura en ninguna lista de heridos atendidos o ingresados. Su nombre no aparece en hospitales públicos ni en los privados que han proporcionado atención a los afectados por el accidente ferroviario de Adamuz.
Muchos medios han confirmado la muerte de la joven y el Ayuntamiento de Lepe expresó sus condolencias, también por otro vecino, Andrés, un preparador de oposiciones a funcionario de Instituciones Penitenciarias que había acompañado a sus alumnos a la capital para realizar el examen que les permitiría obtener una plaza.
Además, varios amigos cercanos a la familia ya la dan por fallecida. Entre ellos está Eva Mestre, una amiga próxima al círculo familiar, que ha asegurado en su cuenta de X que Miriam «ya no está entre nosotros» y ha agradecido públicamente a quienes ayudaron a difundir la fotografía de su amiga.
La familia de Miriam, como hizo la hermana este martes, solicitó al ayuntamiento de Lepe revocar la declaración oficial, argumentando que no cuentan con confirmación formal de que alguno de los cuerpos recuperados del amasijo metálico resultante del choque de los dos trenes en Córdoba pertenezca a la joven.
Pese a esto, pocas personas en Lepe, fuera de su familia, creen que pueda seguir con vida. Miriam ocupaba el asiento 1A del vagón 1 del Alvia 2384, que partió de Madrid Puerta de Atocha a las 18:05 horas del domingo y tenía prevista la llegada a la estación de La Palma del Condado, en Huelva, a las 21:35.
Dejó su coche allí para embarcar en el tren el viernes, con la intención, según comentó a sus compañeros de trabajo en una academia de idiomas en Lepe, de pasar el fin de semana con su novio, Alberto, un militar destinado en la base de Torrejón de Ardoz. Los padres de Alberto les regalaron entradas para un monólogo en Madrid, al que asistieron juntos antes de que ella comenzara el regreso a casa el domingo.
Horacio, su padre, relató en televisión, en un programa de Canal Sur, que siguió el trayecto de su hija en tiempo real mediante una aplicación móvil, hasta que perdió la señal cerca de Montoro, un pueblo cordobés cercano a Adamuz. Este fue el instante aproximado en que el Alvia en el que viajaba Miriam colisionó inesperadamente con los vagones descarrilados del Iryo 6189, sin tiempo para frenar.
El padre, tras dejar de recibir la ubicación de Miriam, le envió un mensaje: «¿Dónde estás?«, pero no obtuvo respuesta.

Miriam del Rosario Alberico había realizado un Grado en Estudios Europeos en la Universidad de Sevilla y dominaba el inglés. Durante años preparó las oposiciones para ser profesora de Educación Secundaria, habiéndose presentado ya una vez. Las próximas oposiciones no se convocarán hasta dentro de un año, por lo que, mientras tanto, trabajaba en la academia Bilingual, ubicada en el centro de Lepe.
Jesús, el dueño del centro, comenta que contrató a Miriam el pasado octubre y que previamente ya había trabajado para el centro cubriendo la baja temporal de otra profesora. «No puedo decir nada negativo sobre ella, el personal estaba encantado con su labor», asegura.
Impartía clases tanto a niños de Primaria como de Secundaria y contaba con experiencia previa, ya que ejerció como profesora de inglés en el colegio privado Tierrallana Entrepinos, en Aljaraque, cerca de Huelva capital.
Marta Escolano, directora de aquel centro, la recuerda como una joven brillante y alegre, a quien conoció inicialmente durante las prácticas del MAES, el máster que habilita para la docencia en Secundaria, y luego la llamó en varias ocasiones para cubrir sustituciones.
«Era muy trabajadora, se buscaba la vida y resultaba muy valiosa«, señala Escolano, quien dirige un centro especialmente afectado por la tragedia de Adamuz, ya que allí estaban matriculados los hermanos Zamorano: Pepe, fallecido, y Cristina, la niña de 6 años que sobrevivió a toda su familia.

